Opinión

Cumbre G77+China: la transición a la era posneoliberal

Profundizar las relaciones Sur-Sur, la descolonización en todos los ámbitos y convertir al mundo en una zona de paz, son algunos de los retos para la próxima reunión de este grupo el 14 y 15 de junio

G77
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Alejandro Guevara |

El aniversario 50 del grupo de los 77 más China (G77+China) será celebrado los próximos días 14 y 15 con la reunión de jefes de Estado o de Gobierno en la ciudad boliviana de Santa Cruz.

El G77+China, formado por 133 naciones que también son miembros de Naciones Unidas, actualmente está presidido por Bolivia y su mandatario Evo Morales.

En Santa Cruz confluirán dos bloques que desde el punto de vista geopolítico tienen una gran importancia. Por un lado, las naciones de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), en un momento donde la solidaridad y la complementariedad de todos son vitales.

Por el otro lado estarán los BRICS, un grupo formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, las mayores economías emergentes del mundo que hoy cambian el rumbo unipolar y hegemónico del norte capitalista, a un planeta multipolar.

Los BRICS concentran el 42% de la población del planeta y más de un 20% del PIB mundial. Rusia ha sido decisivo por su rol jugado en las crisis de Siria y Ucrania.

Asimismo, el histórico acuerdo energético entre China y Rusia, firmado por 40 mil millones de dólares, será llevado a cabo con las respectivas monedas nacionales, lo cual quita poder a la omnipresente norteamericana.

Por su parte, Brasil, quinta economía mundial, habla por sí sola de la potencia del gigante sudamericano.

Después de la Conferencia de Bandung, celebrada en Indonesia en 1955 con la presencia de 29 países entre africanos y asiáticos, el G77+China es hoy de suma importancia. Es el contrapeso a la hegemonía del Norte, a la preponderancia del sistema de Naciones Unidas, que hace rato grita por ser reformado y hacerse más democrático.

El G77 y la historia

A raíz de este importante encuentro que está por acontecer, aun cuando el mundo centra sus miradas sobre Brasil y por 32 días vivamos en el planeta fútbol, es válido retomar hitos históricos del accionar en el G77+China.

En 1974, cuando se conmemoraban 10 años de su creación, el G77 logró que Naciones Unidas aprobara la “Declaración sobre el establecimiento de un nuevo orden económico internacional” que debía estar basado en la equidad, igualdad, soberanía, interdependencia, interés común y la cooperación de todos los estados, cualesquiera sean sus sistemas económicos y sociales. Declaración importantísima pues venía a cuestionar que el capitalismo fuese el único sistema económico posible.

En 1986, se impulsa en Naciones Unidas la “Declaración sobre el derecho al desarrollo”, que defiende ese derecho de los países pobres y en vías de desarrollo como elemento central junto a los derechos humanos. Además, esta declaración hace referencia a la descolonización, la libre determinación de los pueblos y a una reivindicación central de los países en desarrollo como es el reconocimiento de la soberanía plena de los pueblos sobre sus recursos naturales.

Finalmente, en las diferentes cumbres sobre desarrollo y cambio climático, el G77+China establece dos elementos fundamentales a la hora de abordar la crisis climática que es parte de la crisis del capitalismo: el de la responsabilidad común pero diferenciada entre los países del Norte y los del Sur, y la responsabilidad histórica que la deuda climática que el Norte desarrollado y capitalista adquirió con el Sur.

En esta ocasión, la Cumbre podría ser la continuación de un camino no declarado que todos sienten, la transición a la era posneoliberal. Esto demandará relaciones igualmente posneoliberales, lo cual se traduce en profundizar las relaciones Sur-Sur, basadas en los principios del ALBA.

Otro pilar fundamental en la propia historia del G77 es el de la descolonización, y en ese sentido es urgente dar respuesta a las situaciones neocoloniales que en el caso de América Latina pasa por la recuperación de la soberanía en las Malvinas y Puerto Rico, o resolver la situación de enclaustramiento territorial de Bolivia. A la descolonización hay que sumarle también la Interculturalidad, para disputarle la hegemonía al capitalismo también en el ámbito cultural.

Finalmente, el G77+China deberá recoger el espíritu de la Declaración de La Habana hecha por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños en enero de este año, al proclamar a América Latina como Zona de Paz.

Esos son algunos de los retos a dar cauce en dos días. Estaremos atentos a su evolución.

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