Opinión

El cumpleaños 60 del grupo Bilderberg

Mítico, omnipotente, arrogante, son los adjetivos que han calificado al oscuro grupo a lo largo de su ya prolongada existencia

Grupo Bilderberg
Grupo Bilderberg |

Joaquín R. Hernández |

Todo lo que le rodea es oscuro.  Para algunos, sus reuniones son simples espacios de reflexión.  Para otros, son encuentros en los que se deciden con anticipación acontecimientos que cambiarán el curso de la política y la economía mundiales.

Aunque algunas teorías sobre el poderío real del grupo Bilderberg pueden parecer exageradas, las dimensiones de los pesos pesados que se reúnen cada año en sus convocatorias son demasiado grandes para que sus agendas se limiten a un mero intercambio de criterios.

Todo en el grupo incita al misterio.  Una llamada a su única oficina conocida, en Leiden, Holanda, será respondida por la voz impersonal de una contestadora.  Como si se tratara de una residencia particular.
Sus reuniones anuales no generan mucha información objetiva.  Solamente se conoce el lugar de encuentro, generalmente suntuosos hoteles, los temas a tratar y la nómina de los participantes.

La misma nómina que también tributa a la especulación y excita las imaginaciones.

En el listado pueden aparecer banqueros, presidentes o miembros de las juntas directivas de las grandes transnacionales, propietarios de grandes medios de comunicación masiva, políticos y miembros de la nobleza europea.

Nombres activos o en trámites de ser olvidados: Donald Rumsfeld, ex secretario de Defensa de Estados Unidos, se cruzará en los pasillos con Juan Luis Cebrián, presidente del poderoso grupo español Prisa.  Y con el irlandés Peter Sutherland, presidente de Goldman Sachs y de British Petroleum (BP).  Más adelante encontrarán a la reina Sofía, de España;  al halcón neconservador Paul Wolfowitz, destacado y agresivo funcionario del gobierno de George W. Bush, y luego presidente del Banco Mundial.

Y se podrá escuchar a Henry Kissinger, asistente permanente, quien recibirá con gusto los halagos que se le prodigarán por su prolongado servicio a la hegemonía capitalista mundial.

La primera conferencia

La primera reunión del grupo se efectuó los días 29 y 30 de mayo de 1954.  Según se dice, el antiamericanismo que se extendía entonces por Europa motivó un encuentro de los líderes principales del continente para, a puertas cerradas, discutir el tema y llegar a un consenso.

El príncipe holandés Bernardo fue la figura más prominente de la nobleza en la reunión  –lo hizo en todas, hasta su muerte en el 2004–, acompañado del primer ministro belga Paul van Zeeland.

Fue al parecer un intercambio suficientemente motivante como para que se decidiera crear un comité que garantizara su continuidad, a través de reuniones similares cada año.

La selección del nombre fue simple: la reunión se había efectuado en un hotel de Bilderberg, en Holanda.
Al calor de la guerra fría, el grupo decidió que sus deliberaciones propiciaran “hacer un nudo alrededor de una línea política común entre Estados Unidos y Europa en oposición a Rusia y al comunismo”.

Desde entonces la reunión se ha efectuado rigurosamente cada año, y ha ido ajustando sus temáticas a las coyunturas principales de cada momento.  Unas 130 personas, invitadas especialmente, y escogidas en razón de su influencia económica y política, asisten a las conferencias, que se efectúan en privado, en alguna instalación de lujo de Europa o Norteamérica. El acceso a la prensa está rigurosamente vedado.

En el 2009 un reportero del diario británico The Guardian reportó como pudo la reunión de ese año en Grecia.  Sus artículos se publicaron solamente en la edición digital del periódico.  El periodista explicó cómo había sido seguido y finalmente arrestado por la policía.

El grupo publica ahora en una página web una breve referencia a las agendas de sus reuniones de los últimos tres años y la lista oficial de participantes.

Este año participaron 140 invitados de 22 países, en un lujoso hotel de Copenhague, con fuerte protección policial y ante la  protesta en sus alrededores de cientos de activistas.  Los temas declarados abarcaban desde la situación en Oriente Medio, hasta los cambios en la tecnología y el trabajo, la estructura demográfica y el derecho a la privacidad.

Según el investigador ruso Daniel Estulin, Ucrania, Rusia y su estratégico acuerdo energético con China, estuvieron también en agenda.

Este año asistieron la directora gerente del Fondo Monetario Internacional,  Christine Lagarde; la vicepresidenta de la Comisión Europea, Viviane Reding; el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, y representantes de firmas como Deutsche Bank, Shell, BP, Fiat, Airbus, Alcoa y Goldman Sachs.

Creer o no creer

Con tales antecedentes, no era difícil esperar que surgieran las más diversas teorías sobre el poder del grupo.

Para algunos, es ilimitado.  El grupo Bilderberg sería el responsable de la mayor parte de las aventuras bélicas imperiales, y habría decidido, por ejemplo, la fecha del inicio de la guerra de Iraq;  el nombramiento de dirigentes de grandes países, incluyendo Barack Obama;  la subida de los precios del petróleo o el liderazgo de Ángela Merkel.

En el otro extremo están quienes opinan que se trata de un foro para cruzar criterios sobre temas cruciales.
La verdad podría estar en el justo medio. Algunos de los propios personajes del grupo no ocultan el alcance de las coincidencias y coordinaciones que se producen en estas reuniones.

Lord Dennis Healey, uno de los fundadores  de Bilderberg, es explícito: “Decir que estamos luchando por un gobierno mundial es exagerado, pero no completamente desacertado.”

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