Opinión

Sandino y Martí: dos paladines de la independencia Latinoamericana

Apenas convergieron en el tiempo, pero se enlazaron en una misma idea que los inmortalizó. La epopeya de ambos próceres latinoamericanos unidos por una mística común: entregaron la  vida por la libertad de sus pueblos

José Martí y Augusto C. Sandino
José Martí y Augusto C. Sandino | LVDS

Aurora Rondón |

Discurría silencioso 1895, hasta que el quinto mes de ese año mostró menos quietud, al unir el comienzo y el final de la vida de dos patriotas, uno nicaragüense y otro, cubano.

El 18 de mayo de 1895 nacía en Nicaragua un niño a quien llamaron Augusto César Sandino, un día después, el 19 de mayo, caía en combate “de cara al sol”, el Apóstol de Cuba, José Martí Pérez.

Esos acontecimientos le dieron un significado especial a aquel año, en que se apagaba un fuego y se encendía una hoguera, sin embargo, ambas luces iluminaron el continente.

Moría en la zona oriental de Dos Ríos, el revolucionario José Martí quien demostraba en los campos insurrectos el legado patriótico tomado

de José de la Luz y Caballero, a través de su maestro Rafael María Mendive, quien lo heredó del presbítero Félix Varela.

Mientras asomaba al mundo, Augusto César Sandino, llevaría a la práctica, enriquecido con nuevos aportes a la lucha de liberación,  el pensamiento independentista de esos y otros luchadores, como Simón Bolívar y Francisco de Miranda.

Unidos por la historia

Coincidencias históricas atan la vida de esos dos combatientes: la búsqueda de un camino para enfrentar la explotación y la mezcla de sentimientos amorosos y patrióticos, en los que pesaban más los últimos y la tenencia de un solo hijo.

Aunque el aporte principal de estos heroicos hombres fue aglutinar a sus fuerzas en la lucha contra la explotación.

Martí creó las bases, estatutos y reglamento del Partido Revolucionario Cubano (PRC), en el siglo XIX, en tanto Sandino lideró un colectivo guerrillero heroico que servía de instrumento político a su ejército para conducir la lucha armada en el siglo XX.

Fue la labor política de Sandino y de aquel colectivo los que inspiraron a los jóvenes revolucionarios en los años 70, a crear el destacamento Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), cuyos militantes, bajo la bandera roja y negra condujeron la lucha antimperialista hasta la victoria final en 1979.

Otra coincidencia entre esos héroes es que ambos se percataron a tiempo del enemigo de Nuestra América, como llamaron los dos a todas las naciones ubicadas en el territorio que va del Río Bravo a la Patagonia, y que consideraban una sola nación.

Martí advirtió el peligro de esa fuerza terrible que se erigía sobre el continente, los Estados Unidos de América.

A Sandino le tocó enfrentarlos, hasta que con ingeniosas tácticas guerrilleras, logró expulsar a las tropas invasoras norteamericanas de Nicaragua.

América Latina debe al líder nicaragüense, que la haya dotado de un arma poderosa para combatir a los explotadores, la que preparó con dedicación, como hace un artista con su obra, antes de entregar su proyecto.

Este 119 aniversario del nacimiento de Sandino, el General de Hombres Libres, en que se despliegan todo tipo de actividades para festejarlo, no debemos olvidar su principal lección, cuando aún falta por hacer en nuestro continente.

Legado del General Sandino

Cualquiera de los hechos protagonizados por Sandino, bastaría para destacar la trayectoria de un hombre. De niño trabajaba para ayudar en la manutención de la casa  a su madre, quien era explotada como empleada doméstica.

Muy joven, un incidente personal lo obligó a viajar a Honduras, Costa Rica, México, Guatemala y Estados Unidos, países donde trabajó y amplió sus conocimientos sobre la situación política y socioeconómica de América Latina.

Los males sociales que enfrentaban nuestros pueblos, y el contacto con dirigentes de distintas tendencias que conoció en el exterior, le dieron argumentos para elaborar una teoría revolucionaria, marxista y poner en práctica una estrategia contra los poderosos.

De regreso a Nicaragua, llevó adelante la guerra de guerrillas para enfrentar a las tropas norteamericanas, que en aquella época dominaban su país, con el apoyo de los gobernantes de turno y de la Guardia Nacional.

Sandino aunó a las masas bajo su dirección  y encabezó un ejército popular en Las Segovias, integrado por campesinos, mujeres y otros sectores, en el que por sus hazañas al frente de los combates, alcanzó el grado de general.

Aquel “ejército loco”, que poco a poco iba aumentando sus efectivos, luchó más de un lustro, promoviendo que la llama encendida en las selvas segovianas se extendiera por todo el país, hasta que los invasores abandonaron Nicaragua, en 1933.

En febrero de 1934, mientras se organizaban las zonas liberadas y sus soldados  se agrupaban en cooperativas agrícolas, recibió una invitación del presidente Juan Bautista Sacasa para ir a cenar a su casa. No regresó, fue asesinado mediante una conspiración.

En la carrera de continuidad histórica, la generación de Sandino cumplió con el deber de encontrar las vías, con las que probó a los movimientos revolucionarios, que al imperialismo yanqui se puede vencer.

Sandino vivió a principios del siglo XX. En el panorama histórico actual, en el que se mantienen los propósitos imperiales, hay otros protagonistas.

Muchos hombres han caído en el camino de emancipación y desarrollo de los pueblos, pero la llama encendida por Sandino, aún se mantiene.

Así lo prueba la llegada del FSLN al poder, que realiza el sueño del Héroe de Las Segovias, pues el Gobierno Sandinista ejecuta proyectos socioeconómicos para alcanzar el desarrollo pleno de la nación y restituir sus derechos a todos los nicaragüenses.

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