Opinión

El antiimperialismo del General de Hombres Libres

Si bien al General de Hombres Libres durante su lucha lo motivó un fortísimo sentimiento patriótico, hubo otro, además, que llevó bien adentro desde su juventud, y que fue la base de su pensamiento político y de su proyección latinoamericanista.

General Augusto César Sandino en San Rafael del Norte, 1933.
General Augusto César Sandino en San Rafael del Norte, 1933. |

Manuel Segovia |

Con apenas 17 años Augusto César Sandino fue testigo presencial de la primera intervención de las tropas estadounidenses en Nicaragua, que se produce debido a una sublevación en contra del presidente Adolfo Díaz, quien tenía apoyo del gobierno del norte. El general liberal Benjamín Zeledón, enfrentado a aquellas tropas mercenarias yankees, caería en combate el 4 de octubre al ser desalojadas sus fuerzas de la fortaleza de El Coyotepe luego de feroces combates en La Barranca, ambos sitios estratégicamente ubicados en la entrada de la ciudad de Masaya.

El joven Sandino quedó impresionado con la imagen de aquel patriota, cuyo cadáver era llevado en una carreta por los Marines para ser sepultado en el pueblo de Catarina. Y se enraizó entonces en su corazón un sentimiento de rechazo total al imperio norteamericano, a las tropas usurpadoras, al interventor que no era bienvenido.

Sin embargo, sería ingenuo pensar que fue un hecho aislado, como la muerte de Zeledón, el que modeló toda una concepción latinoamericanista y antiimperialista, en el ideario del General Sandino. Su antiimperialismo se formó desde las vivencias de su niñez, desde su vida en el campo donde conoció y sufrió toda clase de miserias y privaciones y miró de frente a la explotación a la que eran sometidos los campesinos nicaragüenses. También por su experiencia del trabajo mal remunerado en Guatemala en las plantaciones de la United Fruit, y en empresas petroleras en Tampico y Cerro Azul, en México.

Precisamente en este último país Sandino se vincula con líderes obreros y militantes socialistas. Conoce de las luchas sindicales, de la agresión yanqui contra México por el control de los yacimientos petroleros, de la Revolución Mexicana y de las luchas de la clase trabajadora.

Así que, al irse a las montañas y a los campos de Nicaragua con su ejército de campesinos, ya llevaba en sus ideas y en su sangre  el antiimperialismo, y la convicción irrevocable de no permitir que los gringos pisotearan un solo palmo de su tierra. En una de sus conversaciones sostiene que “El movimiento (revolucionario nicaragüense) es nacional y antimperialista. Mantenemos la bandera de libertad para Nicaragua y para toda Hispanoamérica”.

El llamamiento de solidaridad que, desde las montañas, hace el Héroe de las Segovias tiene como destinatario privilegiado a América Latina. Su lucha tuvo eco en otros países latinoamericanos donde aparecen comités antiyankees que respaldaron al pueblo nicaragüense. El antiimperialismo de los revolucionarios de otros pueblos reconoció el mismo sentimiento en Sandino y es el responsable de que combatientes internacionalistas acudieran al llamado de la lucha de Nicaragua.

En la recopilación documental de escritos y conversaciones del Héroe nicaragüense, se da fe de sus convicciones antiimperialistas. -Bien conocido es del mundo civilizado mi ferviente deseo de que no solamente Centro América se unifique moral y materialmente para su defensa del imperialismo yankee, sino también la América Latina Continental y Antillana-  expresó Sandino en una ocasión. No fue él un revolucionario improvisado ni ingenuo; sino uno auténtico que estudió profundamente y supo ver la esencia del expansionismo norteamericano, que se percató a tiempo de que había que impedir que se hiciera fuerte con la ocupación de los pueblos de América y que luchó y murió por esa causa.

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