Opinión

Los ecologistas y sismólogos de la oposición antiSandinista

La carencia de credenciales académicas sobre la materia y sus reconocidos antecedentes de fanáticos y recalcitrantes opositores a las políticas del presidente Ortega, no fueron ningún freno para que estos “expertos” se lanzaran en tropel, despotricando con un celo digno de mejor causa, en contra del proyecto del Gran Canal Interoceánico de Nicaragua

Firma Presidente Daniel Ortega convenio para construcción del Canal Interoceánico por Nicaragua con el empresario chino Wang Jin
Firma Presidente Daniel Ortega convenio para construcción del Canal Interoceánico por Nicaragua con el empresario chino Wang Jin | Cesar Pérez

Carlos Escorcia Polanco |

Desde que el Presidente Daniel Ortega, en una impresionante ceremonia presentó al empresario chino Wang Jin, como el gran gestor o facilitador empresarial del canal por Nicaragua, aparecieron como por arte de magia “expertos” en ecología, opinando sobre los daños medioambientales al lago de Nicaragua y nuestras selvas tropicales.

Muy poco o nada se sabía sobre la existencia de esta “pléyade” de profesionales y expertos en medio ambiente hasta que apareció el “fantasma” de China en los salones de la Secretaría del Frente Sandinista, acompañado de líderes empresariales de Estados Unidos y Australia de reconocida trayectoria mundial, como lo confirma la opinión autorizada de nuestro ex-embajador en Washington, Arturo Cruz Sequeira.

Dos características distinguen a tan augusto grupo de “profesionales”: 1-Un misterio académico los envuelve, no se les conoce trayectoria en la disciplina medioambientalista, ni se sabe que Universidad del mundo les otorgó el título como tales. 2- Todos son furibundos antiSandinistas de larga data “especializados” en saltar de manera automática contra todo lo que hace el gobierno Sandinista.

La carencia de credenciales académicas sobre la materia y sus reconocidos antecedentes de fanáticos y recalcitrantes opositores a las políticas del presidente Ortega, no fueron ningún freno para que estos “expertos” se lanzaran en tropel, despotricando con un celo digno de mejor causa, en contra del proyecto del Gran Canal Interoceánico de Nicaragua.

Con el terremoto del 10 de Abril de 2014, el fenómeno se repitió.  Repentinamente apareció un enjambre de expertos, quienes ahora pasaron de “ecologistas” a “sismólogos”, con el muy  sui generis caso que reunían exactamente las mismas características de cuando apareció el fantasma de Pekín: poca o total carencia de credenciales académicas que los avalen y el mismo fanatismo antiSandinista.

Esta vez el ridículo fue mayor.  Pese a que se llegaron a registrar hasta mil réplicas en un día, pese a que el gobierno se asesoró de un panel de verdaderos expertos internacionales, los académicos de doble carrera [ecologistas y sismólogos simultáneamente] se apresuraron a acusar al gobierno de irresponsable y alarmista por haber decretado la alerta roja ante los constantes fenómenos telúricos.

Un robusto comentarista político, quien acostumbra a hacer sus análisis a gritos como si estuviera en un estanco de Matiguas y no ante la televisión, llegó al extremo de decir que con la instalación de 3 hospitales de campaña, el gobierno estaba provocando sosobra en la población y obteniendo “rédito político.”

El gobierno de Nicaragua de manera inmediata creó un panel de expertos internacionales venidos de México, Cuba y Venezuela quienes han estado asesorando a la presidencia sobre el fenómeno y ha sido en base a las recomendaciones de estos sismólogos y de INETER que el gobierno ha extendido la alerta roja en los municipios más directamente afectados.

Pero los sismólogos de la oposición han continuado hacienda el ridículo con sus críticas infundadas y motivadas más por el fanatismo político que por un análisis científico real.  La mayoría de los jerarcas de la oposición, “auxiliaron” al pueblo terremoteado desde sus mansiones en San Juan del Sur, viendo los toros de largo, mientras la Juventud Sandinista y el gobierno hacían acto de presencia en los lugares álgidos más afectados. Aún así se quejaron que los activistas sandinistas usaran camisetas del partido.

Para enfatizar la orfandad de la oposición antiSandinista, el país que históricamente siempre había hecho acto de presencia ante los desastres naturales, Estados Unidos, esta vez brilló por su ausencia.  En cambio Venezuela, asediada por una conspiración golpista del narcotráfico colombiano y el Departamento de Estado, auxilió a Nicaragua con ayuda de emergencia y asistencia técnica, trayendo sismógrafos sofisticados y expertos en la materia.

En los albergues y zonas de desastre fue notoria la presencia de 3 tipos de personas: funcionarios gubernamentales, tanto del gobierno central como municipales, activistas de la Juventud Sandinista y miembros de las Iglesias evangélicas. Las Asambleas de Dios pusieron a la orden los templos evangélicos para refugiar a los damnificados. Dirigentes de la Alianza Evangélica Nicaragüense levantaron un censo preliminar cuantificando los daños a la población y destrucción de templos.

La comatosa oposición timbuco-calandraca de las paralelas histórica en vías de extinción, que jura hasta con los dedos de sus extremidades inferiores representar a más del 60% de la población [“porque el Frente solo tiene el 38%”], brilló por su ausencia.  Una buena cantidad de ellos se fueron a hartarse guaro y a zambullirse en las playas de San Juan del Sur, mientras miles de nicaragüense vivían la angustia de un viacrucis telúrico que constantemente mecía el terreno bajo sus pies.

Comparar el terremoto del 10 de Abril de 2014 con el del 23 de Diciembre de 1972, hace 42 años es altamente revelador.  El terremoto del 72 ocurrió a las 12:30 am de la madrugada aproximadamente. La luz, el agua y los servicios telefónicos y telegráficos se interrumpieron inmediatamente en todo el país.  Somoza utilizó un transmisor de radioaficionados, alimentado con batería de carro, para comunicarse con la Casa Blanca y pedir ayuda.

A las 5:00 AM de ese mismo día, un gigantesco avión Hércules de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, proveniente de Fort Gullick en la zona del canal de Panamá, aterrizó en el aeropuerto Las Mercedes de Managua, trayendo el primer contingente de marines estadounidenses, los cuales fueron helitransportados inmediatamente a la residencia de El Retiro para proteger al dictador ya que la G.N. se había desbandado y todos habían huido a ver a sus familias.

Las tropas de ocupación yanki que ocuparon Managua, tendieron unos alambres de púas que cubrían un área de 700 manzanas conocida después como la zona de los escombros y con la anuencia y vista gorda del régimen somocista, se dedicaron a ejecutar y fusilar a cuanto nicaragüense quisiera entrar a sus casas en esa zona alambrada.

Un gigantesco éxodo de “Managuas” fue el tristes y dantesco espectáculo de un pueblo abandonado a merced de la naturaleza.  Miles y miles de nicaragüenses emprendieron el viaje a pie, a Masaya, a León, a Matagalpa buscando familiares y amigos donde irse a refugiar, mientras Somoza se embolsaba toda la ayuda enviada por las naciones del mundo.

Irónicamente tanto Fabio Gadea Mantilla como Carlos Mejía Godoy han inmortalizado con poemas y canciones la tragedia del 72 y como Somoza se robó la ayuda para el pueblo.  Incluso los millones de dólares que envió la administración de Richard Nixon para la reconstrucción fueron saqueados por Somoza y Managua jamás fue reconstruida.

Las únicas viviendas construidas “temporalmente” fueron pequeñas viviendas bautizadas como “Las Américas” 1, 2, 3 y 4 y que hoy 42 años después todavía siguen en su carácter temporal.

Aunque la devastación del terremoto del 72 fue infinita, comparada con la destrucción del terremoto del 2014 y existen otras diferencias, la realidad es que Nicaragua no ha sido ocupada militarmente ni por Cuba, ni por Venezuela en esta ocasión, ni vemos fuerzas extranjeras fusilando nicaragüenses como sucedió en el 72.

Mientras tanto los sismólogos de nuevo cuño, siguen criticando al gobierno por el delito de instalar hospitales de campaña, porque eso “crea pánico” en la población y porque al gobierno lo único que le interesa es obtener “rédito político” según un sismólogo comentarista que hace de analista televisivo a gritos como que si estuviera en una mesa de tragos o una gallera del reparto Schick.

La agónica oposición antiSandinista no aprende, no encuentra el norte, navega por aguas cenagosas y se encuentra perdida en “el mar de los Sargazos” haciendo el ridículo al pretender debutar como ecologistas y sismólogos con tal de obtener “redito politico” para sus felonías y causas perdidas.

Carlos Escorcia Polanco es analista político nicaragüense, afincado en Los Ángeles, California.

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