Opinión

Una nueva agresión contra la revolución cubana

La acción de la USAID recién revelada se añade al caudal de denuncias de actividades subversivas del gobierno de Estados Unidos

Joaquín R. Hernández |

La noticia le ha dado la vuelta al mundo.  Cuando parecía que el repertorio de agresiones contra Cuba se había agotado, una siniestra acción de la  tristemente famosa USAID es desnudada por una investigación de la agencia Associated Press.

Entre las falacias que la propaganda yanqui ha difundido contra la revolución cubana, el acceso de los cubanos a las nuevas tecnologías de la comunicación se ha presentado como un derecho de los ciudadanos supuestamente negado por el gobierno revolucionario.

La denuncia de una red social, iniciada a través de mensajes de texto, y luego por internet, con fachada inocente  –Zunzuneo, en alusión a los numerosos colibríes que abundan en los espacios verdes de la isla–, pero con propósitos subversivos, revela la verdadera intención de esas campañas.

Desde La Habana llegan informaciones sobre largas filas de cubanos frente a las oficinas de la compañía telefónica Etecsa, para inscribir sus celulares en el cada vez más expandido servicio de internet de la isla.

Es el episodio más reciente, pero no será el último, de la llegada, finalmente, de las modernas tecnologías de la información al público cubano.

¿A quién culpar del retraso?

Las comunicaciones han sido un punto neurálgico en las acciones de Estados Unidos contra Cuba.  Tras la nacionalización en 1959 del monopolio de la Cuban Telephone Company, perteneciente a la ITT, el tema se puso varias veces sobre la mesa, por los motivos más diversos.

Solo gracias a grandes esfuerzos, costos incrementados y negociaciones con firmas de otros países, Cuba pudo en los años 90 comenzar la modernización de su telefonía  –las tecnologías del antiguo campo socialista se hicieron obsoletas tan rápidamente como las norteamericanas del momento de la nacionalización–  y expandir sus comunicaciones internacionales.

A inicios del presente siglo, se logró ampliar exponencialmente la telefonía celular. 

El acceso a internet ha sido otro quebradero de cabeza.  Cuba está rodeada por numerosos cables submarinos, que permitirían la conexión del país a las grandes redes internacionales.  Con un solo y gran obstáculo: los cables son estadounidenses y el bloqueo yanqui prohíbe su uso a los cubanos.  La solución posible, salir al mundo por vías satelitales, proporciona un ancho de banda extremadamente reducido para las crecientes necesidades de comunicación.

A un alto costo, en un momento complejo de la economía internacional, se unió la isla con Venezuela mediante un cable submarino, que ha permitido ir ampliando las capacidades de acceso, en un proceso aún en marcha: al tiempo que se promueve el uso social de internet en centros de enseñanza, culturales, científicos, se inauguró una primera red de más de un centenar de salas de navegación en toda la isla, con un ancho de banda adecuado.

El paso más reciente es la vinculación a los teléfonos móviles.

Las verdaderas razones

¿Cuál es la lección de este recuento? 

Que las autoridades cubanas, es obvio, promueven crecientemente el acceso a este instrumento imprescindible para el desarrollo y para el propio funcionamiento del país.

Y que la real intención de la propaganda yanqui era denigrar a Cuba y contar con el soporte tecnológico que permitiera a sus agencias subversivas la implementación de planes como el denunciado por la agencia AP.

Sin embargo, hasta aquí, todo pasaría por una operación de inteligencia más, con las complejidades, los secretos, las ilegalidades y el irrespeto hacia Cuba y hacia otros países, a que nos tienen acostumbrados los servicios norteamericanos.

Lo más llamativo es que el plan tenía como objetivo a la juventud cubana.

El proyecto Zunzuneo apuntó a este segmento, importante hoy, y mucho más en el futuro mediato, cuando sean estos jóvenes actores decisivos en la conducción de la Cuba socialista.

La apariencia noble e intrascendente respondía al  objetivo de atraer usuarios a la red y cubrir el proyecto con un manto convincente  –hasta para la empresa que utilizaron como pantalla pública en el momento final, que según la investigación, fue dejada al margen de las verdaderas intenciones de la red.

La investigación de AP, explica el sitio Cubadebate, revela que la verdadera intención estadounidense era la creación de una base de suscriptores que no se preocuparan ante un “contenido no controversial”  –fútbol, música, estado del tiempo, publicidad falsa— de tal modo que, en el momento en que se adquiriera una audiencia de cientos de miles de miembros, se comenzaran a enviar mensajes de contenido político, para crear convocatorias de “multitudes pensantes”, concentraciones masivas que pudieran ser convocadas rápidamente y pudieran desencadenar una “primavera cubana”.

Para ser más claro, que se pusiera fin al proyecto socialista de la revolución cubana.

El programa se canceló en el 2012.  Fue víctima  –también a esto nos tienen acostumbrados los servicios yanquis—de la chapucería: no lograban recaudar la suma necesaria para mantener la fachada. 

Y al no ser así, decenas de miles de dólares de la USAID eran transferidos…  a la empresa telefónica cubana, en pago de sus servicios.

La Casa Blanca ha respaldado con arrogancia la acción. El senador Patrick Leahy, presidente del subcomité de Asignaciones del Senado, que aprueba los fondos para la USAID, dijo que el proyecto era “tonto, tonto, tonto”.

El fuego no se ha apagado.  En los próximos días pueden salir a la luz nuevos datos del tenebroso engendro.

Ver más en:

http://www.washingtonpost.com/politics/us-secretly-created-cuban-twitter-to-stir-unrest/2014/04/03/8a2dc77c-bafa-11e3-80de-2ff8801f27af_story.html 

http://www.cubadebate.cu/noticias/2014/04/03/zunzuneo-el-twitter-del-gobierno-de-eeuu-para-la-subversion-en-cuba/

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