Opinión

En Venezuela, no pasarán

El actual gobierno del presidente Nicolás Maduro Moros es un gobierno legítimo, producto de una elección popular, debidamente reconocido por todas las naciones de la tierra

Marcha por la paz
Venezolanos participan en la "Marcha por la paz" | Reuters

Carlos Escorcia Polanco |

La oposición golpista Oligárquico-Imperialista de Venezuela no podrá derrocar al gobierno Bolivariano del presidente Nicolás Maduro Moros porque la correlación fuerzas nacional e internacionalmente les es totalmente desfavorable. Tal como sucedió en Nicaragua en los 80 con la “contra”, la cual jamás marchó triunfante sobre Managua, los fascistas venezolanos No Pasarán.

Perdieron las elecciones presidenciales del 7 de octubre de 2012.  Luego de la muerte de Chávez perdieron las elecciones presidenciales del 14 de Abril de 2013, perdieron las elecciones municipales del 8 de Diciembre de 2013, esta vez con un margen de derrota 4 veces más amplio que las presidenciales de apenas 8 meses atrás y no contentos con las sucesivas vapuleadas electores, todavía dicen que se les han cerrado los espacios democráticos y por eso tienen que salir a causar destrozos a las calles.

Envalentonados porque en la elección presidencial posterior a la muerte de Chávez, perdieron por un escaso margen del 1,49%, la oligarquía blancoide y la ex–mafia petrolera venezolana, insistieron en que el descontento popular les daría la victoria durante las municipales. Un despacho de la agencia Reuters decía “Elecciones municipales se perfilan como un referéndum para Maduro”, haciéndose eco de las declaraciones de Henrique Capriles, el candidato presidencial derrotado anteriormente por Maduro.

Sin embargo, tal como ha venido sucediendo desde el frustrado golpe de estado contra Chávez el 11 de Abril de 2002 y el paro empresarial de la mafia petrolera que se lucraba de las utilidades de PDVSA de 2002 y 2003, tentativas estrepitosamente fracasadas, también esta asonada ya está fracasando y no tiene ninguna posibilidad de éxito. Así lo confirma el profesor de sociología de Georgia, David Smilde, quien asegura que “..No veo nada, en el corto plazo, que provoque una gran explosión.”

Tanto el gobierno Bolivariano como la militancia chavista aprendieron a manejar y a derrotar agresiones fuertes como el golpe de estado y el paro petrolero. Los funcionarios del gobierno de Maduro están hoy mejor preparados para enfrentar esta crisis artificial, creada por la oligarquía desplazada, que durante el golpe de estado y el paro empresarial. Los cuadros partidarios y las organizaciones de masas chavistas están mejor organizadas hoy que hace 12 años.

En el plano internacional, el Socialismo del siglo XXI ha logrado promover la creación de organismos internacionales como el ALBA, UNASUR, la CELAC y ha firmado protocolos petroleros con numerosos países, lo cual no existía hace doce años, cuando la derecha escuálido golpista estuvo muy cerca de efectivamente derrocar al presidente Chávez. Prácticamente ningún gobierno de América, reconocería un gobierno golpista que no hubiera surgido de una elección popular, sino de revueltas callejeras, motines, asonadas y violencia.

Los militares golpistas en Honduras que ilegalmente derrocaron al presidente constitucional José Manuel Zelaya, se enfrentaron a un severo aislamiento diplomático internacional, el cual no pudieron romper, sino hasta que fue electo un nuevo gobierno, el cual no era necesariamente representante de los militares, ni del partido golpista del tristemente célebre Roberto Micheletti.

La Casa Blanca se apresuró a reconocer en 2002 al régimen golpista  venezolano de Pedro Carmona Estanga, presidente de Fedecámaras, auto juramentado en el Palacio de Miraflores. Sin embargo, Estados Unidos rápidamente retrocedió ante la huida de Carmona de la casa presidencial rodeada por 3 millones de personas que exigían el retorno de Chávez.

El golpe de estado del 11 de Abril de 2002 fracasó entre otras razones porque ningún país latinoamericano reconoció a los golpistas. Aun gobiernos de derecha como el de Rafael Calderón de México se negaron a reconocer a la nueva administración oligarca de la mafia petrolera desplazada.

El gobierno Chavista logró depurar el ejército de los altos mandos con tendencias golpistas y actualmente es un ejército totalmente respetuoso de la constitución, según la cual le debe obediencia al gobierno de Nicolás Maduro. La oligarquía logró derrocar y arrestar a Chávez en 2012 por unas 48 horas porque contó con el apoyo del alto mando, algo totalmente impensable actualmente.

Es necesario resaltar el vergonzoso, antiprofesional y altamente sesgado papel de CNNenEspañol, cadena que se ha transformado virtualmente en vocera de la oposición venezolana, tirando por la borda toda objetividad periodística, confirmando su infame condición de cloaca del imperialismo.

Resultó particularmente chocante el ultraje verbal y el linchamiento mediático sufrido por la funcionaria chavista, María Gabriela Valera, Secretaria General del estado de Táchira a manos del arrogante presentador de CNNenEspañol, el infame Fernando del Rincón. El presentador mediático con graves antecedentes personales de violencia intrafamiliar, parecía un tigre enfurecido acorralando a su víctima sin importarle que su entrevistada era una mujer, en un acoso televisivo vergonzoso y repugnante.

Mostrando un machismo a ultranza, del Rincón prácticamente se ensañó con la bella joven. No la dejaba hablar, interrumpiéndola cada 15 segundos y cuando ella insistía en que la dejara hablar, del Rincón gritó diciéndole: «aquí el entrevistador soy yo, el que hace las preguntas soy yo» soltándose en acusaciones sin sentido. Sin embargo la muchacha venezolana jamás perdió su sonrisa ni su dignidad.

La comunidad internacional no reconoció a Pedro Carmona Estanga cuando se autoungió presidente, luego que los militares dieron el golpe de estado contra Chávez. Los países latinoamericanos tampoco reconocieron a los militares golpistas hondureños quienes derrocaron al presidente José Manuel Zelaya en 2011. Lo mismo sucedió con los golpistas paraguayos cuando derrocaron al presidente Fernando Lugo, los cuales no encontraron eco en la comunidad internacional. 

Pedro Carmona Estanga, presidente de Fedecámaras fue presidente de Venezuela por solo 36 horas huyendo luego al exilio como alma que se la lleva el Diablo cuando una multitud de 3 millones de personas rodeaban el palacio de Miraflores en Caracas exigiendo el retorno de Chávez. El golpista catracho Roberto Micheletti se volvió un paria político internacional y Honduras fue suspendida de la OEA luego del golpe en Honduras. Paraguay fue expulsada de UNASUR al instalarse un gobierno ilegítimo producto de las bayonetas y no de los votos del pueblo.

El actual gobierno del presidente Nicolás Maduro Moros es un gobierno legítimo, producto de una elección popular, debidamente reconocido por todas las naciones de la tierra. Cualquier gobierno que pretenda surgir de un golpe de estado producto de revueltas callejeras o de maniobras desestabilizadoras provocadas por una escasez de productos básicos, artificialmente provocada por la oligarquía venezolana, no será reconocido por la comunidad internacional.

El pueblo de Simón Bolívar y de Hugo Chávez ha ganado 18 de 19 contiendas electorales. La Revolución Bolivariana derrotó el golpe contra Chávez en el 2002, derrotó la huelga petrolera, superó el dolor y la tristeza de la muerte de Chávez, ganó las elecciones presidenciales con Nicolás Maduro el 14 de Abril de 2013 y ganó también las municipales del 8 de Diciembre de 2013.

En lo que la derecha escuálida venezolana denominó “referéndum” sobre el recién inaugurado gobierno de Maduro, este amplió su victoria sobre la oposición comparada con la última elección presidencial. El Chavismo ganó las elecciones presidenciales de Abril de 2013 por 1,49% de diferencia, pero apenas 8 meses después, su margen de victoria se multiplicó por cuatro, al ampliar la diferencia de su victoria de 1,49% a 6,52%.

El nacimiento del ALBA, la creación de UNASUR, la fundación de la CELAC, el fuerte empuje de las democracias populares que con ímpetu siguen triunfando en toda América Latina son una clara e inequívoca tendencia de la ola de la victoria que cabalga por el continente. La historia reciente de Venezuela lo confirma, los golpistas del fascismo venezolano, No Pasarán.

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