Opinión

Momentos de una conversación con Rafael Correa

Susadny González, publicó recientemente una extensa entrevista con el presidente ecuatoriano en el popular sitio Rebelion. Destacamos algunas de sus respuestas y nuestros comentarios

Mirada al Mundo
Mirada al Mundo | La Voz del Sandinismo

Joaquín R. Hernández |

En el curso de su mandato, el presidente ecuatoriano Rafael Correa, quien lo duda, ha ido creciendo en imagen y en liderazgo no solamente en su país, donde no tiene competencia en popularidad y apoyo a sus políticas, sino en la propia América Latina.

Correa une a su elocuencia un rápido ingenio, que le permite sortear las más tramposas conferencias de prensa. Sus muestras de valor político, y cuando ha sido necesario, personal, han obrado en favor de su imagen continental.

En la entrevista concedida a la periodista Susadny González, Correa hizo un recorrido por fases y principios de la Revolución Ciudadana y puso de manifiesto nuevamente sus posiciones latinoamericanistas y antimperialistas, con un estilo a veces mordaz, pero con sinceridad y solidez.

Esta no es una reproducción mecánica de la extensa entrevista, sino un intento por recuperar algunos de sus momentos principales.

Un primer enigma –es un decir- a despejar, es la razón de que tras un ya largo ejercicio de siete años, la popularidad de su proyecto no se haya resentido ni la de su personalidad:

Hemos cometido errores pero el pueblo ecuatoriano sabe que somos gente trabajadora, sacrificada, como ellos, que podemos equivocarnos, pero jamás traicionar. Precisamente por ese inmenso apoyo popular, por el éxito de nuestras políticas, somos más peligrosos, porque creen que una política que desafía al sistema no puede tener éxito.

Han sido años duros, con desilusiones muy grandes, pero con la inmensa satisfacción de servir a nuestro pueblo, y tal vez dejarle a las futuras generaciones un país mejor del que encontramos.

Pero la confianza se refuerza con la obra. Por eso la descripción que hace el presidente ecuatoriano del país que encontró y del Ecuador que se construye, vale más que cualquier salida retórica:

Encontré un país destrozado. En diez años habíamos tenido siete presidentes. En el 99 tuvimos probablemente la peor crisis de la historia. No éramos un país con gran tradición migratoria y salieron cerca de dos millones de personas en cuatro o cinco años. Es fácil hablar en números, pero en la provincia de Chimborazo más del 50 por ciento de los niños se crían sin sus padres.

Servicios públicos de pésima calidad, falta de educación, de salud, de carreteras. (…) En estos siete años hemos demostrado que puede ser diferente. El pueblo se ha despertado, ha recuperado la fe en ellos mismos, la esperanza, la cohesión social.

Economista brillante y cabeza de una revolución emancipadora, su proyecto de desarrollo debe conjugar eficiencia y tributo a la dignidad ciudadana:

El socialismo del siglo XXI defiende la supremacía del ser humano por encima del capital, donde el poder no es de una élite sino de las mayorías. Uno de los errores del socialismo tradicional fue negar el mercado. Una cosa es el mercado gobernando sociedades, y otra, las sociedades gobernando el mercado; ese es el socialismo del siglo XXI (…) Se necesitan condiciones materiales para el buen vivir, dignidad, libertad, armonía con otros seres humanos, con otras culturas.

El enfrentamiento con el poder de las transnacionales ha sido resuelto. La Revolución Ciudadana enfrenta un orden internacional de reglas injustas:

El juicio moral lo hemos ganado. En la Haya probablemente nos destrocen; tenemos la verdad de nuestro lado pero eso es un detalle irrelevante en estos tribunales que no fueron creados para defender a los Estados; todo está en función del gran capital. Es una de las cosas de las que tiene que liberarse América Latina. Hacerlo individualmente sería un suicidio, pero en conjunto seremos nosotros quienes pongamos las condiciones. Es una de las labores urgentes de la integración.

De la misma naturaleza ha sido el enfrentamiento con los poderes mediáticos del imperio y con sus agencias.  Que incluye la redefinición de la verdadera democracia:

¿Cómo actuaba la USAID? Asesoraban a la Asamblea para crear leyes. ¿Qué se creen? Nosotros también le vamos a mandar programas para fortalecer la democracia en EE.UU., que es un sistema terriblemente imperfecto, unipartidista. ¿En qué se diferencia el partido demócrata del republicano? Estos son los peligros que enfrentamos los que queremos una América libre, soberana, y no inclinamos la cabeza.

Lo mejor que puede tener una sociedad es una buena prensa que cumpla con su labor de comunicación. Imagínese la contradicción: negocios proveyendo un derecho a la información sin que nadie los controle, porque sería atentar contra la libertad de expresión. La sociedad tiene el derecho de controlar todo poder, más el mediático. El problema de base está en la propiedad privada de esos medios. Debe haber otras formas: propiedad comunitaria, pública, etc.

Su participación en la Cumbre de la CELAC fue combativa.  Sus posiciones adhirieron el esfuerzo integracionista. Aplaudió la Proclama declarando a Latinoamérica y el Caribe como zona de paz:

Es un gran paso, pero no nos equivoquemos. La paz no es solo ausencia de guerra, imposición de la fuerza militar. Otras fuerzas se imponen día a día: las de las élites, los sistemas perversos y excluyentes. También es violencia la intolerable contradicción entre ricos y pobres. Debemos entender la paz como presencia de justicia, equidad, dignidad, y ahí nos falta mucho por trabajar. No se va a resolver con una declaración, sino con el trabajo cotidiano y la integración latinoamericana.

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