Opinión

El Salvador: más allá de las cifras

Aunque el análisis final se hará después de la segunda vuelta, los resultados del proceso eleccionario permiten extraer las primeras reflexiones

Mirada al Mundo
Mirada al Mundo | La Voz del Sandinismo

Joaquín R. Hernández |

Las elecciones en El Salvador anunciaban un posible final cerrado, pero los resultados finales obedecieron a la lógica. Esta vez, el voto inicial ha favorecido a las fuerzas populares.

Aunque el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional de El Salvador marchaba a la delantera en la mayoría de las encuestas -mientras en otras aparecía empatado con su rival, el reaccionario partido Arena-, el desenlace final dio la razón a quienes opinaban que las políticas del actual gobierno del Frente merecían el respaldo mayoritario.

El FMLN no solamente sacó diez puntos de ventaja -aunque aún debe obtener en segunda vuelta más de la mitad de los votos-, sino que, vistos los resultados en detalle, ganó en 13 de los 14 departamentos del país, y por lo menos en 6 de ellos obtuvo más del cincuenta por ciento de los votos.

Y en algunas ciudades los resultados fueron aún mejores. En San Miguel, la principal ciudad de la zona oriental, obtuvo más del 59 por ciento, en Usultán –uno de los graneros principales de la economía salvadoreña- el 55 por ciento, y en otros departamentos ganó desde un 49 hasta un 54 por ciento.

Un resultado cualitativamente significativo y numéricamente considerable: la diferencia favorable al FMLN asciende a 266 mil 187 votos.

En tales condiciones, el Frente ya ha anunciado negociaciones para la próxima vuelta con la tercera fuerza votada en el escrutinio, la plataforma Unidad, y con su candidato Antonio Elías Saca, justamente el presidente que entregó la primera magistratura a Mauricio Funes en el 2009.

Un análisis externo pudiera hacer pensar que el electorado de Unidad privilegiaría el rencuentro con Arena, del cual proviene el propio Saca y a nombre del cual presidió la república durante todo un período.

Pero Arena será víctima de las características que lo han acompañado siempre: prepotente y arrogante, la escisión de Saca fue violenta, y a lo largo de los últimos años, el veterano partido no ha hecho sino estigmatizar a su anterior dirigente. Así ha procedido con algunos líderes de otras formaciones integradas en la plataforma Unidad.

Varios de los funcionarios de los gobiernos de Arena enfrentan denuncias ante la Fiscalía General de la República, incluyendo un expresidente, Francisco Flores, a quien se acusa de haberse apropiado de 25 millones de dólares donados por Taiwán. Flores no ha podido ofrecer mejor explicación que no haber sido el primer presidente en aceptar donaciones taiwanesas.

Varios ministros de aquellos gobiernos también están acusados de apropiarse de fondos para la construcción de carreteras, hospitales, unidades de salud y de otros proyectos.

2009: un país en quiebra

El presidente Mauricio Funes y el FMLN encontraron en el 2009 un país quebrado económicamente y endeudado. El presupuesto de la nación, al tomar posesión en junio de 2009, ya había sido prácticamente gastado. 

A pesar de esta herencia, el gobierno de Funes desarrolló políticas y programas de importante impacto social.

Es conocido el beneficio del paquete escolar –desde uniformes y libros hasta zapatos- y del vaso de leche diario para las niñas y niños, escolarizados ahora en una cifra creciente, que alcanza a un millón 400 mil de estudiantes.

Que no son los únicos beneficiados. Esta política apunta también a favor de un número considerable de madres solteras, jefas de hogar, cuyos esposos cayeron en la guerra o abandonaron sus hogares. Madres muchas veces de muchos hijos, sin medidas como estas no hubieran podido nunca enviarlos a la escuela.

El gobierno de Funes suprimió además el pago de la cuota obligatoria para cursar estudios, y la eliminó también en los hospitales. Los programas adicionales en favor de la mujer también han sido retribuidos por el favor popular.

Durante su campaña electoral en el 2009 tuve la ocasión de conversar con el entonces candidato Mauricio Funes. Su capacidad comunicativa se correspondía con su éxito en los medios audiovisuales. Le preocupaban los males sociales y las injusticias, a los que estas políticas que adoptaría después comenzarían a dar respuesta.

Y le preocupaba en particular la situación de extrema violencia y de inseguridad que agobiaba la vida diaria en El Salvador, y ante la cual las simples medidas punitivas contra una delincuencia ya demasiado bien estructurada, habían fracasado.

Su gobierno, han señalado los observadores, se ha caracterizado por un enfrentamiento inteligente con la delincuencia organizada y por ir a las raíces del mal. Los avances conseguidos, si bien son insuficientes, han abierto nuevas posibilidades y han disminuido los índices de inseguridad.

Por lo cual es fácil presumir que en la segunda vuelta electoral, las pasiones agitadas entre Arena y los dirigentes de Unidad harán derivar la fuerza de esta última en favor del Frente: sus votos representan justamente la brecha de diez puntos que los resultados de las elecciones del dos de febrero marcaron entre los dos primeros contendientes.

De concluir así la contienda electoral, Salvador Sánchez Cerén, el “comandante Leonel González”, maestro, dirigente sindical, quien bajó hace más de dos décadas de las montañas para adherirse al Acuerdo de Paz que puso fin a la guerra, ahora vicepresidente de la República, tomará las riendas de El Salvador, en una senda de continuidad y de profundización del camino ya iniciado.

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