Opinión

En la almoneda, la falsa oposición ya no tiene nada que vender

Mientras esa “oposición” se evapora, Nicaragua continúa indetenible con el liderazgo indiscutible del Presidente Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo

Juan Maltes |

La almoneda está vacía y los clientes de los mercaderes brillan por su ausencia. Los mercaderes ya no tienen nada que vender y sus pocas ofertas, con productos de oropéndolas, son rechazadas aun por los poquísimos compradores que aún creían en ellos.

La almoneda, donde los falsos “dirigentes de la oposición” nicaragüenses se vendían al mejor postor, ha sido el lugar escogido por el pueblo para triturar a los grupúsculos que aún quedan: los oportunistas y explotadores que sangraron a Nicaragua por siglos.

En la almoneda solo quedan los partidos políticos de escritorio, a quienes el pueblo los ve de reojo y pasan rápido para no ser contaminados.

En la almoneda están los mismos mercaderes de siempre, promoviendo la corrupción, su única fuente de divisas con la que han convivido por siempre, pero el pueblo lo soslaya y pasan raudos, porque eso es parte de un pasado que no regresará.

Aunque en la almoneda ya no hay clientes a quienes engañar, el partido político diario La Prensa insiste por sí y per sé con sus mentiras, pero su pregonar queda en el vacío, el pueblo nicaragüense ya les dio la espalda y apuesta por un futuro luminoso que ya se ve en lontananza.

Este pueblo nicaragüense ya les envió un recado a los mercaderes de la almoneda y le cantó las verdades a esa raquítica “oposición” que tiene por costumbre oponerse a todo. Vamos, que es una costumbre obsesiva que llega a lo demencial.

Mientras esa “oposición” se evapora, Nicaragua continúa indetenible con el liderazgo indiscutible del Presidente Daniel Ortega y la Primera Dama Rosario Murillo.

Tirios y troyanos, dentro y fuera de Nicaragua, elogian las políticas económicas y sociales emprendidas por Daniel y Rosario desde el año 2007. Y es que los factores de éxito que ha tenido la Administración Sandinista es asociar sus acciones de gobierno que el bienestar económico y social del pueblo, sobre todo el de las grandes mayorías.

Este bienestar ha permitido que todos los grupos de la sociedad nicaragüense sin distingos ideológicos vean el futuro de Nicaragua con mucha esperanza, dejando en el abandono a la raquítica “oposición” que, según las últimas encuestas, apenas alcanza el cinco por ciento de aprobación.

Mientras la “oposición” se esfuma, Ortega y Murillo se consolidan con la abrumadora aprobación del pueblo por su gestión que siempre va encaminada a favorecer a las grandes mayorías.

Así vemos que las políticas económicas y sociales van encaminadas a fortalecer a la mujer, la juventud y la niñez nicaragüense. Cada día hay más escuelas, más centros de salud, más empleo.

En las regiones más remotas del país, la luz eléctrica es una realidad, el agua potable llega a las comunidades, las calles y carreteras pavimentadas se multiplican por toda la Nación, llevando progreso sin precedente en la historia de Nicaragua.

Pero no solo eso, los programas sociales se fortifican día a día y presidentes y dignatarios internacionales llegan a Nicaragua para enterarse de cómo funcionan esos programas para implementarlos en sus respectivos países.

El respeto y admiración que se han ganado el Presidente Daniel Ortega y la Primera Dama Rosario Murillo ha llevado que Nicaragua se convierta en sede del Foro de Sao Paulo e Internacional Socialista de Mujeres.

Como bien expresó la Primera Dama Rosario Murillo, “son dos eventos importantísimos a los que estamos siendo convocados y en lo que nos toca a nosotros, como anfitriones, transmitir toda la experiencia que estamos acumulando en el servicio a ustedes (el pueblo), en estos tiempos de paz y trabajo para la prosperidad”.

Estos dos importantísimos eventos se realizarán entre el 19 y 21 de febrero próximo.

No es casualidad, entonces, que ante el futuro promisorio de Nicaragua, el Presidente Daniel Ortega recibirá un Doctorado Honoris Causa por parte de la Universidad Nacional de Lanus, Argentina.

Mientras todas estas buenas noticias abundan para nuestra Nicaragua, dejemos que los mercaderes de la almoneda se queden vendiendo su veneno sin que nadie les preste atención. Amén.

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