Opinión

Si Nicaragua venció El Salvador vencerá

El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional se encamina a una imparable y quizás aplastante victoria electoral en la segunda vuelta

Carlos Escorcia Polanco |

La noche del domingo 2 de febrero de 2014 fue una noche memorable e impresionante en El Salvador. La tensión de no alcanzar el 50% electoral para ganar la presidencia en primera vuelta, fue disipada por la realidad de una indiscutible victoria.

Al acercarse la medianoche, el comandante Salvador Sánchez Cerén del FMLN, aventajaba al candidato del partido Arena, Norman Quijano por 10% puntos porcentuales, un insuperable abismo electoral, habida cuenta del “factor Tony Saca” en la segunda vuelta del 9 de Marzo.

El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN de El Salvador se encamina a una imparable y quizás aplastante victoria electoral en la segunda vuelta, dado que solo le faltó un uno por ciento para triunfar en primera vuelta.

Un desmoralizado y cansado Norman Quijano del partido Arena, se quejó amargamente de los ataques que recibió de todos lados incluyendo del presidente Mauricio Funes y como sus quejas cayeron supuestamente en los sordos oídos del Tribunal Supremo Electoral de El Salvador.

La inminente victoria electoral del FMLN en la segunda vuelta del 9 de marzo marcará la tendencia de una Revolución Democrática que poco a poco se va imponiendo firme e inexorablemente en toda Latinoamérica, también conocida como “el Socialismo del siglo XXI”.

La llegada al poder de Salvador Sánchez Cerén servirá no solo para consolidar en El Salvador la Revolución Democrática Latinoamericana, sino que fortalecerá y marcará un salto cualitativo y cuantitativo para la Alianza Bolivariana de nuestra América, ALBA. Si Mauricio Funes trató de guardar su distancia con el ALBA, Sánchez Cerén hará exactamente lo contrario.

El pueblo salvadoreño verá y disfrutará los mismos beneficios de la agenda social que gracias al ALBA, con tanto éxito implementa en Nicaragua el gobierno del comandante Daniel Ortega y la primera dama Rosario Murillo.

Las clases populares de El Salvador se beneficiarán también de programas muy semejantes al bono productivo, tejas de zinc para los techos pasconeados de los pobres, usura cero, hambre cero, subsidios al transporte, la electricidad, becas en Cuba y Venezuela, todo ante la ira de la oligarquía y sus lugartenientes de los escuadrones de la muerte, que durante décadas hambrearon al pueblo salvadoreño.

Cuando el partido Arena, fundado por el jefe de los Escuadrones de la Muerte de El Salvador y autor intelectual del asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, el coronel Roberto D’aubuisson, expulsó de sus filas al ex–presidente Tony Saca, estaba cavando su tumba política.

El ex–presidente Tony Saca, fundó su propio partido luego de ser expulsado de Arena y también fue candidato presidencial durante las elecciones del 2 de Febrero, sacando un distante tercer lugar con el 11% de los votos del electorado.

Mientras el FMLN solamente necesita apenas un 1.1% más de votos para ganar la presidencia, Arena necesita casi el once por ciento para lograr la misma meta. Según los expertos la diferencia es abismal y constituye virtualmente un obstáculo insuperable e infranqueable para el candidato de la oligarquía salvadoreña.

Para cimentar más la victoria de las clases populares de El Salvador y para el llanto que aqueja a las oligarquías latinoamericanas, desde el mismo momento que el Tribunal Supremo Electoral anunció los resultados parciales, que eran ya una tendencia irreversible, tanto Tony Saca como Sánchez Cerén públicamente enviaron señales claras a los electores de una mutuamente deseable y necesaria fusión electoral de cara a la segunda vuelta del 9 de marzo de 2014.

Así las cosas y de cara a la cumbre presidencial de la CELAC en La Habana, en la cual el presidente Mauricio Funes brilló por su ausencia, el proyecto bolivariano impulsado por el presidente Hugo Chávez parece continuar cabalgando victoriosamente la ola de la historia.

La amarga condena de un anónimo vocero del Departamento de Estado, acusando a los presidentes latinoamericanos de traidores por el delito de reunirse en La Habana, sin invitar ni a Estados Unidos ni a Canadá, solo revela la desesperación de Washington.

La plutocracia norteamericana junto con las oligarquías explotadoras al sur del Río Bravo, contemplan horrorizadas como Reagan se fue y la Revolución se quedó, ven como la espada de Bolívar se pasea por América Latina, como los sueños de José Martí, del mariscal Sucre, de Zapata, de Agustín Farabundo Martí, de Sandino, de Salvador Allende y de Hugo Chávez se están convirtiendo en hermosa realidad.

Atrás quedaron los escuadrones de la muerte, sepultados en el olvido de los pueblos, recordados solo para estudiarlos en las universidades.  Atrás quedó el sufrimiento y la tristeza de las misioneras mártires de El Salvador, atrás quedó enterrado en el basurero de la historia, el asesino de Monseñor Romero, Roberto D’aubuisson. Atrás quedó el asesinato de los jesuitas de la UCA.

Hoy más que nunca, los pueblos de la América Central podrán gritar jubilosos esa misma consigna que hace 30 años gritábamos en nuestra adolescencia, “Si Nicaragua venció, El Salvador vencerá.”

[Carlos Escorcia Polanco es analista político nicaragüense, radicado en Los Ángeles, California]

también te puede interesar