Opinión

Pete Seeger: ¡Venceremos!

Fallecido a los 94 años, el gran músico estadounidense fue un icono para toda la izquierda mundial

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Mirada al Mundo | La Voz del Sandinismo

Joaquín R. Hernández |

Durante los días en que se avanzaba en La Habana en la concreción de un sueño no solamente latinoamericano y caribeño, sino de todos los que se comprometen con la justicia y la dignidad, falleció Pete Seeger.

Seeger fue más que un cantante estadounidense: durante muchas décadas, fue el símbolo de las más puras aspiraciones de la juventud de su pueblo y un auténtico símbolo para toda la izquierda, más allá de las fronteras de su país.

Su carrera musical y política comenzó en los años 30 y 40, pero fue en la enorme crisis moral de la sociedad norteamericana durante la guerra de Vietnam, cuando surgió una pléyade de movimientos de resistencia en ese país, en paralelo con los países latinoamericanos, que sus canciones se hicieron antológicas.

1963 fue el año de su disco emblemático, con un título que todos los revolucionarios identificaban: We Shall Overcome, Venceremos, circuló de mano en mano por todo el continente y la canción que le daba título se convirtió en el himno del movimiento por los derechos civiles en su país. 

Pero antes Seeger debió presentarse ante el Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes, remitido a la lista negra y apartado durante un tiempo, a fines de los 50 y principios de los 60, de la industria del entretenimiento que se iba consolidando.

“He cantado para ricos y pobres, para los norteamericanos de cualquier opinión política y religiosa posible, de cualquier raza, color y credo”, afirmó, pero “el comité de la Cámara de Representantes ha querido ponerme en la picota pública porque no les gustan algunas de las miles de locaciones donde he cantado”.

Dice en una de sus canciones más conocidas, Esta tierra es tu tierra (This land is your land): “Nadie viviente podrá pararme, mientras avanzo por el camino de la libertad; Nadie viviente me hará virar atrás, Esta tierra fue hecha para ti y para mí”.

En 1962 una corte de apelaciones federal le restituyó sus derechos ultrajados por el Comité, heredero del peor macartismo. Podía haber seguido una carrera musical altamente provechosa. Pero su vocación y sus ideas lo integraron al movimiento de los derechos civiles. We Shall Overcome fue, más que un disco aislado, el inicio de un nuevo movimiento musical, que enlazó con la música militante que en esos tiempos se iba extendiendo también en América Latina, al compás del momento revolucionario que se vivió a partir de los años 60.

Silvio Rodríguez ha narrado el enlace que ya en los 70 se produjo entre Seeger y la Nueva Trova cubana, y cómo recorrió Italia honrando a Víctor Jara junto a trovadores chilenos.

“Tuvo el inmenso gesto de ir a saludarnos a Nueva York, hace tres años”, cuenta Silvio. “Al final del concierto me dijo, con un pesar visible, que Latinoamérica no era mejor por culpa de su país, pero que él esperaba que en unos 15 años aquella realidad cambiaría. Algo descifraba él en las mareas políticas para hacer aquella afirmación tan cargada de disculpa.”

Guajira Guantanamera

Pero sería otra composición la que haría que su música atravesara océanos, e incorporara un nuevo himno a las luchas por el mejoramiento humano.

La universal Guajira Guantanamera no había sido creada en la oriental ciudad cubana, y su autor, Joseíto Fernández, era un simple vecino del centro de La Habana. Compuso la tonada en la década del 30, y al conocido estribillo incorporaba improvisaciones diversas, en dependencia de los públicos ante los cuales cantaba. Lo hacía, simplemente, para poder vivir.

Durante veinte años, hasta 1959, la Guantanamera se intercalaba en una dramatización radial diaria, consagrada a episodios de la llamada crónica roja. Joseíto mantenía el estribillo y dedicaba sus improvisaciones a crímenes pasionales, a víctimas y a victimarios.

Al triunfar la Revolución y redefinirse la función de la radio como medio público, y vincular su capacidad de entretenimiento a la cultura y al respeto a la dignidad humana, desapareció la crónica roja y la ya popular tonada entró en un reposo que, sin saberlo, sería solamente provisional.

Cuentan que a inicios de los 60 un músico cubano que estudiaba en New York, ideó incluir, en el lugar de las improvisaciones, estrofas de los Versos Sencillos de José Martí, aquellos que mejor definen su postura ética esencial.

Y lo mostró a Seeger. Sin perder el tiempo, el genial estadounidense la incorporó a su repertorio, y así llegó al índice de su álbum We Shall Overcome. 

A partir de entonces revivió la tonada, cantada por Seeger, por Joseíto y por miles y miles de intérpretes que la han convertido, con la letra martiana, en un llamado al compromiso con los valores esenciales de nuestros pueblos.

Pete Seeger siguió cantando al movimiento obrero, a la lucha por los derechos civiles, por la paz y contra el belicismo –como había hecho contra la agresión a Vietnam—, y a la defensa de la integridad ambiental del planeta.

En los días de su muerte, a los 94 años, en la magna reunión latinoamericana y caribeña revivía el impulso moral y el compromiso con la causa y las necesidades más profundas de nuestros pueblos. El eco de su mensaje resonó también entre nosotros.

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