Opinión

Estados Unidos: protestas por el mal estado de la nación

Tras el informe anual sobre el estado de la nación, una organización recordó a Barack Obama que el “sueño americano” pasa por la lucha contra el hambre

Mirada al Mundo
Mirada al Mundo | La Voz del Sandinismo

Joaquín R. Hernández |

Feeding America es la más importante de las organizaciones civiles que trabajan contra el hambre en Estados Unidos.

Abarca todo el territorio del país, donde tiene establecidos más de 200 “bancos de alimentos” que encabezan su esfuerzo para aliviar el hambre de personas afectadas. Alrededor de 61 mil establecimientos  -cocinas, sopas populares, refugios— proveen comida a más de 37 millones de personas diariamente, de ellos 14 millones de niños.

También apoya programas con el mismo fin generados por otras organizaciones y realiza acciones de educación alimenticia.

Luego de presentar el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, el Informe sobre el estado de la nación correspondiente al 2014, la organización ripostó a algunas de sus afirmaciones con alegatos concretos.

En su informe, afirman, el presidente habló de la desigualdad en la distribución de los ingresos y de la creación de oportunidades para todos los norteamericanos.

“Creemos que el punto de partida para cambiar la desigualdad y hacer de la oportunidad una realidad para cada uno de los ciudadanos, es garantizar que cada estadounidense tenga suficiente comida para comer, de forma que pueda sobrevivir y hasta prosperar”, explican.

“Tristemente, este no es el estado de nuestro país hoy. Uno de cada cinco niños en nuestra nación vive en hogares que el propio gobierno identifica como alimentariamente inseguros.

“El presidente también habló del ‘sueño americano’. Creemos que este sueño no puede ser realizado cuando las personas están viviendo en el borde del hambre”, plantea la organización.

Para Feeding America es necesario mantener un esfuerzo sostenido de protección a las familias en peor situación alimenticia, es decir, aplicar políticas sociales que garanticen la supervivencia cotidiana a millones de personas.

Justamente lo opuesto del modelo que promueve la disminución del gasto público mediante la eliminación de programas de beneficio social.

“Estamos de acuerdo”, indica la organización, “en que una fuerte economía y trabajos bien pagados son la mejor solución para la pobreza y la desigualdad en los ingresos. Pero también tenemos la responsabilidad de proteger a las familias del hambre”.

¿Recuperación para todos?

El discurso oficial señala signos de una lenta recuperación de la economía estadounidense. Pero las cifras no siempre ofrecen esperanzas para toda la población. Los propios datos proporcionados por Feeding America, en un informe previo al anterior, revela que millones de estadounidenses mantienen hoy su lucha cotidiana por “poner comida sobre la mesa”, agobiados por salarios reducidos, trabajos a mitad de tiempo y desempleo.

El cálculo ofrecido por la institución indica que 49 millones de personas viven en hogares alimentariamente inseguros, es decir, que no siempre tienen acceso a cantidades suficientes de comida para mantener una vida normal. “20 por ciento de hogares con niños y nueve por ciento de la población mayor pertenecen a la categoría de alimentariamente inseguros.”

Y el nexo entre economía y hambre es más que evidente: la alta prevalencia de la inseguridad alimentaria se mueve de acuerdo con el ritmo de la economía. Así, el número de personas afectadas por esta condición creció en un 35 por ciento en el primer año de la recesión producida por la crisis económica en el 2008.

Las estadísticas ofrecidas nos muestran una parte del pueblo norteamericano que comparte con nuestro continente los problemas de hambre y pobreza que nuestros presidentes debatieron recientemente.

Datos también de interés provienen del programa federal de bonos de alimento, llamado oficialmente Programa suplementario de asistencia a la nutrición. Según ellos:

*  El 76 por ciento de las viviendas integradas a este programa incluyen un niño, un anciano o un discapacitado.

*  El 91 por ciento de los beneficios del programa van a viviendas con ingresos al o bajo el nivel de pobreza.

*  A todos los participantes en el programa se le cortaron sus beneficios el primero de noviembre del pasado año.

*  O lo que es lo mismo: una familia de cuatro personas perdió 36 dólares mensuales o 432 anuales en ayudas del programa.

*  Para el año fiscal 2014, los cortes de noviembre pasado resultarán en 5 mil millones de disminución de la asistencia alimentaria: 1,9 mil millones de raciones desaparecidas.

Esta diferencia no podrá ser cubierta por las organizaciones civiles y caritativas. Las raciones perdidas representan la mitad de las que distribuye Feeding America.

Y los recortes amenazan con incrementarse próximamente, en nuevas leyes sometidas al Congreso.

Son realidades poco conocidas de la mayor economía del mundo. Las prácticas expoliadoras de Estados Unidos en el exterior, de las que saben mucho nuestros países, tienen su correlato en las injusticias que también abaten a su población. 

En particular en temas cruciales como este, asociado en sus efectos, no solamente a la subalimentación cotidiana, sino a las enfermedades consiguientes y a la inhabilitación para la vida activa, económica y social, de quienes sufren los perjuicios de una alimentación deficiente.

Los analistas hablan de un Obama diferente, en este Informe, al que tomó posesión en 2008. 

Agobiado por sus propias inconsecuencias, y atado por una Cámara de Representantes cuya mayoría republicana obstruye sistemáticamente sus iniciativas, la perspectiva de “cambio” que presidió su primera campaña se ha disuelto en un discurso sin propuestas renovadoras.

Ni soluciones a la vista para el terrible problema de la pobreza y el hambre.

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