Opinión

Pronósticos favorables para el FMLN en las elecciones salvadoreñas

La mayoría de las encuestas apuntan a la victoria del candidato del FMLN. Sería el inicio de un proceso de profundización de lo logrado hasta hoy

Mirada al Mundo
Mirada al Mundo | La Voz del Sandinismo

Joaquín R. Hernández |

De no ocurrir algún evento insospechado, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional volvería a ganar la presidencia de El Salvador en las elecciones que tendrán lugar en pocos días.

La marcha del FMLN, convertido en partido político, hacia la máxima autoridad de la república ha sido paulatina, pero sin tregua. Luego de ir ocupando posiciones claves en procesos electorales anteriores, logró con el gobierno de Mauricio Funes -una personalidad televisiva, que arrastró consigo a sectores que no tenían vínculos orgánicos con el Frente- ganar limpiamente la presidencia e interrumpir así el largo mandato del derechista partido Arena.

Más allá de limitaciones que le hayan señalado desde la izquierda, el desempeño del gobierno de Funes ha dirigido esfuerzos sensibles a la satisfacción de necesidades populares.

Un ejemplo evidente y representativo es el inicio de una profunda transformación en la educación.

En efecto, las ayudas materiales que han permitido la incorporación de un millón trescientos mil estudiantes a las aulas, desde preescolar hasta noveno grado, tienen una proyección que va más allá del hecho inmediato.

A estos estudiantes se les han entregado de forma gratuita los llamados paquetes escolares, que garantizan el uniforme, los zapatos incluidos, los útiles para la escuela y, adicionalmente, un vaso de leche diario.

No se trata solamente de consagrar en un texto legal, por importante que sea, el derecho universal a la educación. Se trata de adoptar las medidas concretas para que este derecho se realice, en las condiciones de una población empobrecida por años de dominio económico  oligárquico.

Como también ha sido concreta la acción del gobierno para reconstruir el 49 por ciento de una infraestructura educacional -aulas, edificios- que encontró en estado precario. Las inversiones realizadas totalizan 100 millones de dólares.

Pero la inversión en educación -que mueve igualmente a los sectores industriales y manufactureros implicados en el mencionado crecimiento- no es, en ningún caso, un proceso puntual.

La educación es la base del desarrollo futuro, y al asegurarse su masividad se promueve la incorporación a la dinámica social de los sectores populares, antes desfavorecidos.

Las puertas para la profundización

De hecho, un nuevo mandato del FMLN abriría las puertas para la profundización de los cambios, como anuncia el plan de acción de la organización política. 

Y como parte de esa profundización está, de salida, que el propio plan de gobierno para los próximos cinco años haya sido resultado de un proceso de masas, en consultas territoriales y sectoriales, donde han participado unos 300 mil salvadoreños.

El plan apunta hacia la continuidad, en niveles más altos, de las transformaciones logradas en los sectores de salud y de educación, a lo que se agregan tres objetivos centrales: el primero, la mejoría, por esta vía, de la calidad de vida de la mayor parte de la población.

Igualmente, la consolidación de la democracia y del Estado constitucional, esencial en un país con huellas de una larga guerra y considerables problemas de seguridad pública.

Y en tercer lugar, la aceleración y profundización de la integración regional y latinoamericana, entiéndase la mayor participación en las nuevas organizaciones y proyectos integracionistas, también importantes para un país donde aún pesan las presiones de las entidades financieras internacionales, y los intentos por empujar a El Salvador hacia entidades de signo diferente, como la Alianza del Pacífico.

La candidatura de Salvador Sánchez Cerén debe verse también en la óptica de la profundización del camino emprendido por el Frente. Al provenir, con una larga historia, de sus filas, Sánchez Cerén es, como se ha dicho, más orgánico respecto al FMLN que Mauricio Funes.

Frente al FMLN, Arena plantea un esquema de gobierno en la mejor ortodoxia neoliberal. Propone el retraimiento del Estado de sus funciones reguladoras y le asigna, como era de esperarse, las de abrir cauces al mercado. Igualmente, auspicia políticas de recortes sociales, lo que significaría dar marcha atrás a varias de las conquistas logradas durante el quinquenio que concluye.

Su punta de lanza es su campaña en favor de la seguridad ciudadana.  Pero seguridad, en términos de Arena, es sinónimo de represión y de apoyo a una participación militar mayor en el combate al crimen y a la delincuencia: “Vamos a hacer uso de todos los poderes que nos otorga la Constitución para poder militarizar la seguridad pública”, afirmó recientemente su candidato Norman Quijano.

Y en tercer lugar entre las opciones electorales aparece la plataforma UNIDAD, de Elías Antonio Saca. Sin reales posibilidades, está destinada sin embargo a desempeñar un importante y oportunista papel en las elecciones.

UNIDAD, según las encuestas, tendría votos suficientes para impedir que ni el FMLN ni Arena puedan ganar en primera vuelta. Con lo cual, en una segunda votación, se desempeñarían como “hacedores de reyes”: sus votos ayudarían a cualquiera de las otras dos formaciones a ganar la segunda elección… y a pagar a UNIDAD por ello.

Los próximos días despejarán más aún el panorama preelectoral. Hoy, cinco de ocho encuestas dan como ganador, por un margen suficiente, al FMLN. De hacerse realidad los pronósticos, estaríamos presenciando el inicio de un nuevo y prometedor proceso, cuyo primer beneficiado sería el pueblo humilde de El Salvador.

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