Opinión

Europa: los pobres pagan culpas ajenas

El peso mayor de la crisis, sin solución a la vista, cae sobre las espaldas de los sectores más humildes. La pobreza crece en el viejo continente

Mirada al Mundo
Mirada al Mundo | La Voz del Sandinismo

Joaquín R. Hernández |

El mal de muchos podría ser consuelo para los tontos, según el refrán. Pero resulta aleccionador que en la crisis económica iniciada en el 2008, Europa no solamente haya sido duramente castigada, sino que las políticas anticrisis no han dado resultado alguno.

Desde Wall Street la opinión que predomina es que Europa ha vuelto a perder el rumbo, que la eurozona está en peligro -lo ha estado todo el año 2013- y que no se han adoptado las reformas estructurales necesarias.

Hoy los mercados europeos son un terreno de caza donde los inversionistas más distantes de cualquier moralidad financiera hacen campaña, ante la vista preocupada de los rectores de la economía estadounidense, para la cual la europea es un referente crucial. 

Como afirma Alessandro Plateroti en Il Sole 24 Ore, de Milán, “en las portadas de los diarios estadounidenses, empezando por el Wall Street Journal, se reserva más espacio a los análisis sobre el regreso de la crisis del euro, sobre el final de un proyecto de unión política y, por último, sobre la falta de fiabilidad de Europa como socio político y financiero de las mayores economías del mundo”.

Y alerta: “El antiguo sistema de normas y certezas se hunde, nadie logra ver el nuevo sistema ni quiere crearlo, porque todo está entrelazado con la crisis y con la amenaza de un empeoramiento de la situación financiera y económica”.

Sin embargo, Este es solo un aspecto del problema.

Hay otro, más terrenal, que preocupa a las poblaciones de los países afectados.

Es cierto que no es lo mismo ser pobre en Europa que en América Latina o África: forma parte de la distribución desigual de la riqueza que, como se ha reiterado muchas veces, afecta también a las regiones del mundo: el norte desarrollado -Europa incluida-, con el 20 por ciento de la población, posee el 80 por ciento de las riquezas mundiales. 

Aun así, la pobreza ha tocado a las puertas de los viejos países de Europa, sin esperanzas de arreglo inmediato.

Un panorama desolador

Un pormenorizado recuento de BBC exhibe un panorama impresionante: Grecia vive “al borde de una catástrofe humanitaria”, España tiene tres millones de personas que sobreviven con ingresos de menos de 307 euros al mes, el 18% de la población de Portugal vive por debajo de la línea de la pobreza, y en Italia, el número de pobres se duplicó entre 2007 y 2012.

Los países que dictan políticas a los menos poderosos, no escapan a la sacudida. “En Alemania”, explica la BBC, “casi ocho millones de personas sobreviven con unos 450 euros mensuales de salario”.

Y en Reino Unido, los bancos de alimentos se han multiplicado por 20 y han visto crecer su clientela: entre el año 2011 y el 2012 alimentaron a 128 697 personas. Al año siguiente, la cifra se multiplicó por tres: 346 992.

Un entrevistado detalla un amplio catálogo de desgracias: “Es gente que tiene que elegir entre comer y prender la calefacción. Gente que come una vez al día. Padres que apenas comen para alimentar a sus hijos. Pérdida de empleo, una cuenta muy alta de electricidad, una reducción de los beneficios sociales, dramas familiares. A esto se suman salarios bajísimos, empleos temporales o de medio tiempo que hace que la gente entre y salga de situaciones de extrema necesidad”.

La historia se repite de país en país. En Grecia, por ejemplo, uno de los países donde la crisis golpeó más duro, la crisis se compara con la que sufrió Argentina en el 2002. Allí, afirman economistas, ha crecido la pobreza, no existe ya virtualmente el sistema de salud anterior, mucha gente ha debido, aquí también, renunciar al uso de la calefacción, y nuevamente han crecido los requeridos de bancos de comida.

“En Italia”, indica la BBC, “el presidente del Instituto de Estadísticas, Antonio Golini, indicó al Parlamento que la pobreza pasó de 2,4 millones a 4,8 millones entre 2007 y 2012”. En Francia, en 2011, la pobreza afectó al 14,3% de la población total, “su nivel más alto desde el año 1997”. Y en la aparentemente blindada Alemania, los bancos de alimentos se han triplicado de 310 a 906.

Pero, como en todas partes, la crisis es crisis solo para algunos.  Para otros es una gran oportunidad. 

Los millonarios en España, donde un 25 por ciento de la población activa no tiene trabajo, aumentaron en un año en un 13 por ciento. Y en la mayoría de los restantes países europeos, “o el 10 por ciento más rico gana más, o el 10 por ciento más pobre gana menos, o ambas cosas”.

A las amenazas para la economía -se estima que Europa necesita 25 años para recuperar el nivel de vida anterior a la crisis- se unen las amenazas para la política, es decir, para la unidad europea, y para la propia eurozona.

Del viejo continente nos llegarán noticias, malas noticias, en el 2014. Pero, como vemos, una vez más la soga ha roto por el lugar más débil. La acción irresponsable de especuladores y del egoísmo financiero ha hecho trizas las expectativas y la vida misma de los sectores más humildes.

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