Opinión

Por maldecir al país, a la derecha le caen sus palabras de desgracia

En vez de asistir el pueblo a su convocatoria el 10 de enero, les alcanzó la ruina de sus propias palabras: la maldición de la soledad

Edwin Sanchez |

Antes de empezar 2014 y al correr los primeros días, la extrema derecha comenzó a dar voces contra Nicaragua: que “es un mal año; complicado, incierto; vienen días terribles”, en fin…, pero así, con esa prisa enfermiza de invocar el hundimiento, el desastre les cayó al pie de la letra sin correr mucho tiempo.

En vez de asistir el pueblo a su convocatoria el 10 de enero, les alcanzó la ruina de sus propias palabras: la maldición de la soledad.

Las palabras negativas de los líderes antidemocráticos de la derecha subieron de tono, al punto de cambiar los hechos por una lápida de fatalismo bajo la cual, el pueblo inteligente no quiere acompañarlos a su propio entierro político.

La oposición conservadora cuenta con el derecho de llevar sus desiertos a las calles con los cactus de siempre, pero no a abusar del nombre de un pueblo que ni los ha buscado, ni los ha llamado, ni mucho menos les ha encargado que los represente en sus desoladas protestas.

Este partido que no ha salido del closet de las ONG es el que promovió junto con otra “unidad” de viejas “unidades”, desprendidas de obsoletas “unidades” fraccionadas, a las “multitudinarias” marchas de 2013, que exponen en la calle lo que las encuestas se encargan de corroborar con gráficas de barras y las urnas electorales de decir quién es quién en nuestro país.

La gran falla de estas siglas es que siempre buscan situaciones y personajes para aprovecharlos en función de sus demandas que tratan de aparecerla mediáticamente como la “posición del pueblo”. Y así como ayer ocuparon las banderas de los ancianos, mandados al desamparo por un gobierno neoliberal, ahora trataron de cobijarse bajo la sombra de Pedro Joaquín Chamorro, con la arrogancia de siempre: decir que “es el pueblo” quien “habla”.

Sin profundidad de campo

Los más fanáticos del odio justifican su calamidad mintiendo sin vergüenza alguna: es que el pueblo “tiene miedo”, o bien redactando un imaginario gentío: las “consignas que gritaban manifestantes”. De hecho, había más consignas y discursos que gente para oírlas.

Las fotos de una íngrima asistencia sin profundidad de campo, tomadas a las mantas más que a los solitarios, no lograron tapar la escasez  de gente en la “marcha”, ni el partido impreso se atrevió a informar debidamente sobre la patética demostración. Debieron, entonces, recurrir a los “encendidos” discursos, a la manipulación de los editoriales de PJCh y del mismo monumento que el Gobierno del FSLN erigió en el sitio donde fue inmolado -la derecha en el poder ni siquiera una placa colocó-, para sustituir con su desplegada imagen la ausencia del soberano.

Ciertamente, estas actividades tienen otros destinatarios. Una agencia extranjera dio su “empujoncito” al “editar” la marcha para hacerla exportable, aunque atropellara el periodismo con “cientos de manifestantes” (?). Esto, de acuerdo con el engranaje mediático de la desinformación, da pie a titulares todavía más falaces en la prensa derechista.

“La República”, de Ecuador, dice “Nicaragua contra reelección”, otro medio derechista en El Salvador estiró el artificio para urdir un “Masivo rechazo” y por supuesto, El Nuevo Herald se sirvió con la cuchara grande del engaño sin considerar a su clientela con un “Marchan contra reelección”. Las multitudes de Egipto y Ucrania lucieron pálidas ante el “desbordado tsunami popular”.

La verdad

La verdad que nadie puede envolver en papel, es esta que algunos escribieron bajo la nota inflada de “la marcha”: “Fuimos pocos a la marcha”, lamentó en el partido impreso, un defraudado marchista. Otros se desahogaron hasta con la gramática: “Pero yo estuve ahí y más bien me dio vergüenza unos cuantos éramos nadie nos paró bola ni nos hicieron caso y algunos vehículos que nos encontramos durante la marcha ni siquiera nos volvieron a ver, por lo que yo estoy en total desacuerdo con lo que habla la tal suciedad civil”.

“Pasé por el lugar y lo que pude observar es más antimotines que manifestantes, parece que hizo falta publicidad para esta protesta”. “Son unos cuatro…, pero están en todo su derecho. para eso hay libertad de expresión y libre circulación, pero respetando el derecho de otros”. “Los mismos de siempre son los que salen a marchar y en las fotos de la prensa el cual hace creer que son ciento de miles que salen a las calles”.

Con los pocos párrafos que pudieron sacarle a la “marcha”, El Nuevo Diario informó: “Unas trescientas personas, integrantes del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, el Movimiento Autónomo de Mujeres, y otras organizaciones se congregaron…”.

Hispantv difundió al mundo: “Con poca asistencia, la oposición de Nicaragua realizó una protesta en la calles de Managua para expresar algunas diferencias de opinión con el Gobierno”.

Donde colgaron bien el cuadro, en el justo lugar donde debe estar, fue en 100% Noticias: “Llegaron 100 personas: 50 periodistas y 50 vendedores ambulantes”.

La aplanadora de la realidad no anda viendo por donde pasa: lo mismo le da el Parlamento que las calles. Son las pintas de enero de la derecha.

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