Opinión

Un oligarca a quien le importaba más la patria que la oligarquía

Los hechos y la trayectoria de su vida indican que Pedro Joaquín Chamorro Cardenal siempre antepuso los intereses de Nicaragua a los intereses de la clase social de la cual provenía

Pedro Joaquín Chamorro Cardenal
Pedro Joaquín Chamorro Cardenal |

Carlos Escorcia Polanco |

Pedro Joaquín Chamorro Cardenal provenía de la familia de la Oligarquía más conocida y más antigua en la historia de Nicaragua. Sin embargo los hechos y la trayectoria de su vida indican que Pedro Joaquín siempre antepuso los intereses de Nicaragua a los intereses de la clase social de la cual provenía.

Pedro Joaquín siempre lo arriesgó todo con tal de ver a Nicaragua libre de la brutal tiranía somocista. Fue un conspirador permanente, un luchador constante, un demócrata vertical y un inclaudicable adversario de la “Estirpe Sangrienta” que representó el somocismo.

A lo largo de su vida sostuvo una insobornable posición de lucha contra la dictadura somocista. Otros miembros de su clase social se acomodaron con el dictador, pero Pedro Joaquín jamás lo hizo. Días antes de morir hizo planes para viajar a México a reunirse secretamente con miembros del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Chamorro se consideraba el número trece del grupo de los doce, que orientado por la dirigencia Sandinista, daría la batalla política y diplomática para dar al traste con la dictadura militar somocista. Somoza le tenía miedo a la demoledora pluma de Pedro Joaquín y reconocía que Chamorro le ayudaba a gobernar con sus denuncias y críticas.

Si el doctor Chamorro viviera, hoy estaría apoyando con energía al gobierno Sandinista junto con el Cardenal Obando, el ex canciller Miguel D’Escoto y los empresarios patriotas del Consejo Superior de la Empresa Privada. Jamás sus manos se hubieran manchado con la sangre santa del pueblo nicaragüense, como lo hicieron algunos de sus compañeros de lucha al venderle su alma al diablo, poniéndose al servicio de la misma potencia extranjera que nos impuso a Somoza.

El asesinato del doctor Chamorro sacudió profundamente el tejido de la sociedad nicaragüense. Fue un estremecimiento brutal que sacó de su letargo a miles de ciudadanos que hasta ese momento solo contemplaban pasivos como la autodenominada “invicta” guardia somocista, masacraba a los mejores cuadros de la guerrilla Sandinista.

Irónicamente, quien más tenía que perder con la muerte de Chamorro era el propio Somoza. Para el dictador, Chamorro le era más útil vivo que muerto, por mucho que el dictador odiara los irrebatibles dardos salidos de la elegante pluma del distinguido periodista. Sus artículos constituían una brillante política editorial, que nada tiene que ver con la pobreza ideológica que hoy muestran las elucubraciones politiqueras del actual oscuro plumífero egresado de la universidad Patricio Lumumba, que son una ridícula caricatura de la antigua república de papel del ilustre mártir de las libertades públicas.

Cada año, al cumplirse un aniversario más de la muerte de Chamorro, los enemigos de la  Revolución, huérfanos de argumentos para atacar al gobierno Sandinista, repiten el viejo disco rayado según el cual el FSLN fue el autor intelectual de la muerte del mártir. Jamás han aportado una sola evidencia creíble que confirme tan peregrina tesis, sin embargo la repiten hasta la saciedad aunque ya han transcurrido 36 años del magnicidio.

Volviéndose más somocistas que Somoza y más chamorristas que doña Violeta, los plumíferos mercenarios, desplazados del poder, hacen el ridículo dando rienda suelta a su imaginación, elaborando fantasiosas y falsas tesis sobre la muerte de Chamorro, que jamás sustentan ni con un ápice de pruebas objetivas, atribuyéndole al FSLN la autoría del crimen.

Jamás han presentado la más mínima evidencia creíble que confirme tan peregrina tesis, repetida cada año que se acerca el aniversario de la muerte del mártir, a quien curiosamente la Oligarquía no reivindica como su héroe. Sin embargo, colocados contra la pared por todas las encuestas privadas que les son escandalosamente adversas, los mercenarios de la “sociedad servil” pretenden ahora manipular su memoria como anzuelo de convocatoria para sus raquíticas marchas. 

Tampoco doña Violeta en su libro “Sueños del corazón” acusa al FSLN del asesinato pese a culpar al gobierno Sandinista de todos los males habidos y por haber en Nicaragua, menos el de ser los asesinos de su marido.

Ni el dictador Somoza, con todo su odio patológico contra el FSLN, ni la señora Chamorro, a quien Somoza dejó viuda, se atrevieron a acusar a los Sandinistas de ser los autores intelectuales del crimen.

Durante los 6 años que doña Violeta fue presidenta de Nicaragua, periodo durante el cual tuvo acceso a información privilegiada, pudo haber ordenado se reabriera la investigación sobre el caso del Dr. Chamorro, pero no lo hizo. Aun así, muchos adversarios del Sandinismo, siguen repitiendo los cargos sin aportar prueba alguna más que su cantinflesca fantasía y dotes novelísticas en el género de la política ficción.

La Revolución Sandinista, a 36 años del magnicidio del Mártir de las Libertades Públicas, ha inmortalizado la memoria de Chamorro, fijando la fecha de su muerte, el 10 de Enero, como el día de la transmisión de mando en la Democracia surgida el 19 de Julio de 1979.

Con la restitución de derechos del pueblo de Nicaragua, bajo la actual administración del presidente Ortega; con los buses urbanos resplandecientes que enceguecen a la oligarquía, al neo-somocismo emerresiano y al imperialismo; con todos los indicadores sociales de los organismo internacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Comisión Económica para América Latina, CEPAL, que dan excelentes calificaciones a la gestión Sandinista, el sueño de  Pedro se está convirtiendo en realidad.

Con las encuestas de opinión privadas, todas favorables al gobierno Sandinista, que confirman lo que ya nos dijo el Consejo Supremo Electoral, con un pueblo humilde y trabajador que ve que el pasaje del bus no sube, con un pueblo que recibe subsidios para la energía, que tiene tejas de zinc en todos los barrios pobres y comarcas campesinas, con alrededor de 150 mil madres solteras recibiendo sus gallinitas, sus chanchitos y sus vaquitas, el sueño de Pedro Joaquín se está cumpliendo, Nicaragua está volviéndose en una república, libre, soberana e independiente, con justicia social, libertad, paz e igualdad para todos.

El Doctor Chamorro enfrentó escarnios, cárceles, torturas, insultos y calumnias de la radio, la televisión y el diario Novedades de Somoza.  Hoy la triste realidad para este preclaro hijo de la patria, es que la actual línea editorial de su amada república de papel, irónicamente ocupa hoy el vacío ideológico dejado por Novedades, el diario de la tiranía somocista, correa de transmisión del sistema dictatorial que  el Doctor Chamorro combatió a costa de su propia vida.

[Carlos Escorcia Polanco es analista político nicaragüense residente en Los Angeles, California]

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