Opinión

Brasil: resultados, continuidad y perspectivas

La ejecutoria actual y futura de Dilma Rousseff parece asegurarle su continuidad en las próximas elecciones presidenciales

Mirada al Mundo
Mirada al Mundo | La Voz del Sandinismo

Joaquín R. Hernández |

Cuando los analistas pronostican el desempeño de América Latina en el 2014, empiezan por Brasil.

El gigante sudamericano decide. Es decisivo, por supuesto, para el comportamiento conjunto de la economía latinoamericana y para uno de sus instrumentos integracionistas fundamentales, el Mercosur.

Pero no es segundo de nadie en los emergentes BRICS, cuya presencia en la economía mundial es seguida con detenimiento por grandes y pequeños: sus cinco integrantes representan el 45 por ciento de la fuerza laboral del planeta y el 20 por ciento del producto interno bruto mundial.

La atención sobre Brasil se centra hoy en Dilma Rousseff, y las miradas que se dirigen al gran país le dedican un examen exhaustivo a la ejecutoria de la presidenta y a sus posibilidades de reelección en la contienda electoral del domingo 5 de octubre de este año.

Por el momento, Dilma se ha recuperado de un descenso en la popularidad tras las manifestaciones populares de junio del 2013.

Una encuesta reciente del Instituto Ibope, le adjudica el respaldo de más de la mitad de los interrogados, representativos de todo el electorado brasileño. 

Es una cifra muy alta, que recuerda la aprobación con que contó en su elección anterior, mayor que la de Luiz Inácio Lula da Silva y Fernando Henrique Cardoso cuando concluían el primero de sus respectivos mandatos. 

Otras investigaciones también avalan las posibilidades de reelección de Dilma. La firma encuestadora Datafolha informó que el 41 por ciento de los brasileños califica de “excelente” o “bueno” al gobierno que ella preside. Las cifras de Lula y Cardoso en la misma condición y según encuesta de la misma firma, eran inferiores: 28 por ciento para Lula y 37 por ciento para Cardoso.

Igualmente positivas son las indagaciones sobre las intenciones de voto: cerca de un 50 por ciento, mientras que solamente una de sus rivales, la ecologista Marina Silva, si se presentara por el Partido Socialista Brasileño, alcanzaría el 20 por ciento.

De confirmarse en la realidad tales previsiones, Dilma Rousseff sería electa en primera vuelta.

Lo que ha recibido la población

Si bien los objetivos trazados al para el actual período eran altamente ambiciosos, el gobierno de la Rousseff ha logrado cumplimientos sensibles para la población.

El más significativo es haber sacado de la pobreza extrema a 22 millones de personas, a través del programa Brasil sin Miseria, que continúa la política de los gobiernos de Lula, cuando implantó la Bolsa Familia en 2003, para grupos sociales con situaciones económicas extremas.  

El diario O Globo, en un balance de la ejecutoria de estos años de gobierno, da cuenta de este resultado, al que le resta incluir a más de medio millón de familias que aguardan por la ayuda gubernamental y que son, en general, personas sin domicilio, que viven en las calles.

La cifra de 2 millones de viviendas prometidas por Dilma Rousseff al asumir la presidencia ha sido rebasada por el intenso plan de construcción Mi Casa, Mi Vida, y el año 2013 debe haber cerrado con 800 mil casas adicionales.

Otro epígrafe sensible también tuvo un comportamiento favorable: el empleo de los trabajadores. La cifra de desempleo actual es una de las más pequeñas de la historia, un 4,6 por ciento, y la renta de esta decisiva clase social va en aumento.

Son realidades que ayudan a explicar el apoyo que la gestión del gobierno brasileño recibe hoy de su población, a pesar de haber enfrentado dificultades económicas que ocuparán la atención de un próximo mandato:

El crecimiento anual del producto interno bruto brasileño superó escasamente el 2 por ciento: un 2,7 por ciento en el 2011, un 1 por ciento en el 2012, el 2,3 por ciento en el año que acaba de concluir y un pronóstico de entre el 2 y el 2,5 por ciento para el 2014.

Tampoco fueron positivas las cifras de la inflación, que fue en el año 2013 de un 5,7 por ciento y que, pese a la meta del gobierno del 4,5 por ciento, parece que llegará a un 5,9 por ciento en el 2014.

Un ejercicio de dignidad internacional

La dignidad del gran país fue puesta a prueba cuando las revelaciones de Edward Snowden dieron a conocer que el espionaje masivo de Estados Unidos había llegado incluso a las comunicaciones de la propia  presidenta.

Su respuesta es ya histórica. Coincidió con una visita prevista a la Casa Blanca que, obviamente, se suspendió. Y con el discurso que, en presencia del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pronunció en la Asamblea General de Naciones Unidas.

“Brasil, señor presidente, sabe protegerse”, le dijo mirándole a la cara. Allí Dilma presentó su proyecto de establecer una normativa regulatoria para el internet, además de sustentar su tesis de que se debían crear sistemas tecnológicos alternativos propios, que obviaran el dominio que en tal sentido ejerce hoy Estados Unidos.

Los brasileños, por supuesto, no esperan que las grandes potencias tomen en serio el esquema regulatorio. Pero su apuesta va en otra dirección: la de convertir a América Latina en una zona suficientemente consolidada -vía integración regional- para ser uno de los grandes polos del mundo unipolar que hoy se va instalando en las relaciones internacionales.

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