Opinión

Cumbre del ALBA: una nueva etapa

El inicio en Venezuela de la reunión cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América puede ser el comienzo de una nueva etapa para la entidad integracionista

Mirada al Mundo
Mirada al Mundo | La Voz del Sandinismo

Joaquín R. Hernández |

Varios presidentes de las naciones que componen el ALBA arribaron ayer a Caracas para sumarse a las deliberaciones de una reunión cumbre que aborda una agenda ambiciosa.

Las discusiones y los análisis tratarán sobre la creación, en un proceso de gran dimensión, de una nueva zona económica, que potencie las posibilidades conjuntas de las economías que componen la Alianza en coordinación con Petrocaribe.

Igualmente, abordarán la propuesta de crear la Universidad de Ciencias de la Salud, entre otros temas.

La creación de un espacio económico común asociado al acuerdo de Petrocaribe será otro paso, de considerables proporciones, que dará una proyección mayor al esfuerzo integrador. Es también una buena noticia para los pueblos de los países integrantes: el ALBA no es solamente un proyecto económico, sino una entidad cuyos provechos apoyarán los desarrollos locales y las acciones que en el plano social promueve e impulsa la organización integradora.

Es lo que ha caracterizado y distinguido al ALBA de otros proyectos integracionistas.

Bajo la advocación del ALBA se desarrolló en los países integrantes la alfabetización de sus poblaciones, utilizando el método Yo sí puedo, concebido originalmente por pedagogos cubanos.

Así, en un lapso breve, se ha logrado erradicar el analfabetismo en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua: este hecho ha abierto las inmensas puertas de la cultura a millones de ciudadanos pobres que, por razones de distinto orden, básicamente económicas, no tuvieron antes la posibilidad de estudiar.

Otro ejemplo de la proyección humanista de la organización ha sido la atención oftalmológica de los pueblos de estos países -y de otros países latinoamericanos- en la llamada Operación Milagro, que ha permitido que más de dos millones de personas, también pertenecientes a los sectores menos favorecidos, recuperen la visión.

Y bajo los auspicios del ALBA, 1 millón 280 mil personas con discapacidad han recibido asistencia médica y social gratuita.

El ALBA también ha debido enfrentar otros males, muchos de ellos crónicos, heredados de la tradición capitalista anterior, muchas veces salvajemente capitalista.

En síntesis, los gobiernos que forman la entidad se unen en el enfrentamiento a la pobreza, al intercambio desigual dentro y fuera de sus fronteras, a deudas irresponsablemente contraídas y que arrastran hoy las economías nacionales, a las barreras que imponen los países desarrollados al acceso libre a la información, al conocimiento y a la tecnología, y a las desventajas frente al dominio que tienen las oligarquías de los grandes medios de comunicación.

El ALBA se apoya en el papel protagónico del Estado y en su acción reguladora en defensa de las economías nacionales, recuperando el espacio perdido por las privatizaciones neoliberales.

En pleno desarrollo están la constitución de empresas mixtas entre los distintos países miembros, empresas gran nacionales, como las denominó el presidente Hugo Chávez, de las cuales hay ejemplos entre Venezuela, Cuba o Nicaragua, en sectores determinantes como el portuario, el petrolero y el de las comunicaciones.

Recordemos su origen y composición

El ALBA fue creada como contraposición al avance del gran proyecto neocolonizador auspiciado por Estados Unidos y varios aliados latinoamericanos conocido como ALCA, y que suponía unificar a todos nuestros países en un gigantesco tratado de libre comercio donde los beneficios, obviamente, serían para los estadounidenses y para las élites burguesas de nuestro continente.

Chávez y Fidel Castro fueron padres y animadores de la idea, que a su vez recogía la vocación por la unidad de nuestra América de Bolívar, Martí, Sucre, O’Higgins, San Martín, Hidalgo, Petión, Morazán, Sandino y una larga pléyade de libertadores latinoamericanos.

Así, el 14 de diciembre del 2004 Fidel y Chávez firman en La Habana la Declaración Conjunta con la que se crea la entonces “Alternativa”, que derrotado el ALCA pasó a llamarse “Alianza”, a la que se adhirieron Bolivia en el 2006 y Nicaragua en el 2007.

Sucesivamente fueron sumándose otros países, hasta llegar a la conformación actual, que incluye, además de los mencionados, a Dominica, Ecuador, San Vicente y las Granadinas y Santa Lucía.

Con más de 80 millones de habitantes, por el volumen de sus economías el ALBA se posiciona como la tercera economía de América Latina.

La reunión actual

Los mandatarios y otros jefes de delegaciones se reúnen en Caracas luego de los trabajos a nivel de cancilleres y expertos.

Allí considerarán la firma del tratado Eco-ALBA y la zona económica, a la cual aportará una importante fortaleza Petrocaribe, el acuerdo de intercambio petrolero creado en el 2005 a instancias de Hugo Chávez, mediante el cual casi una veintena de países se benefician del suministro del combustible a precios preferenciales y con condiciones crediticias y de intercambio solidarias.

El proyecto tiene como objetivo, según el presidente de Venezuela Nicolás Maduro, ponente de la idea, el “desarrollo compartido, complementario, solidario, respetando las asimetrías, más allá del simple comercio”.

Y como anunció Maduro en la pasada cumbre de Mercosur, también se estudiará la relación de esta poderosa entidad sureña con el ALBA.

Un importante y prometedor avance, razón de la importante reunión que hoy concluye en Caracas. Estaremos atentos a sus conclusiones.

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