Opinión

Venezuela: nuevas medidas en defensa de la revolución

La ofensiva bolivariana contra la guerra económica de que es víctima Venezuela radicaliza el proceso revolucionario en la misma medida en que se recrudece la agresión

Ofensiva Bolivariana contra la Guerra Económica de que es Víctima Venezuela
Ofensiva Bolivariana contra la Guerra Económica de que es Víctima Venezuela | Minci Venezuela

Joaquín R. Hernández |

Por Joaquín R. Hernández 

“El viaje hacia el socialismo real en Venezuela se profundiza”, dice un despacho publicado en El País, no sin segundas intenciones. En definitiva, se trata de otro de los miles que ponen en duda el futuro del rumbo socialista del gobierno bolivariano. En este caso, trata de relacionarlo con la desaparición del socialismo en la Unión Soviética y la Europa Oriental.

Pero ciertamente pone de relieve algo tan objetivo como importante: a cada golpe de la derecha, la revolución bolivariana da pasos más radicales, tanto en economía como, en definitiva, en política. Es el nuevo estado venezolano surgido de la revolución de Hugo Chávez, defendiéndose y defendiendo al pueblo, a quien la furibunda derecha intenta utilizar como rehén de sus propósitos desestabilizadores.

En los últimos días, y como parte de su ofensiva para enfrentar la guerra económica declarada por la burguesía derechista, el presidente venezolano ha añadido nuevas e importantes medidas, armado ahora de la Ley Habilitante, que le permite legislar sin necesidad de la convalidación del Congreso -donde podría alcanzar las votaciones necesarias para aprobarlas, pero donde también tendría que transitar por una tramitación burocrática que le quitaría el ritmo necesario a su ofensiva.

Estas acciones, explicó, derrotarán la guerra económica de la cúpula empresarial de Fedecámaras, Consecomercio, Venamcham y otros sectores de la derecha nacional e internacional.

Si hace tres semanas los organismos designados realizaron una amplia inspección de precios, de almacenes y de condiciones en las cuales se ejecutaba el comercio con la población, ahora se han añadido dos importantes legislaciones:

La primera regula los alquileres de los locales comerciales que, dijo, fomentan relaciones feudales entre arrendadores y arrendatarios.

La segunda medida, que crea dos instituciones encargadas de establecer marcos regulatorios para el comercio exterior del país y, por lo tanto, incidir decisivamente en el complejo y sensible tema de la asignación de divisas para ejecutarlo, supone no solamente el enfrentamiento a las desviaciones, los abusos, las mentiras y la corrupción de muchos comerciantes, sino la regulación estatal de esta importante rama de la economía.

En concreto, muchos comerciantes simulan la importación de bienes o sobrefacturan sus necesidades de materia prima con el objetivo de obtener dólares asignados por los mecanismos hasta ahora existentes, en cantidad superior a sus reales necesidades.

Pero antes se había actuado con decisión sobre los precios, adulterados e inflados de manera artificial e intencionada, como una manera de agravar los problemas de la inflación y crear malestar popular. Una futura Ley de Costos y Precios regulará los niveles de ganancias de acuerdo con las normas del mercado y no en parámetros especulativos, sobre una relación racional entre los costos de los comerciantes y el precio de venta al público.

El resultado de las primeras medidas ha sido un inmediato bajón en los precios de venta y un incremento en las compras por parte de la población.

Con seguridad la formación de precios deberá, superada la confrontación, tomar la vía normal según el régimen económico existente. Pero la señal de detención al abuso y al socavamiento de la economía ciudadana ya está dada, y las instituciones para impedirlos están creadas.

Nicolás Maduro indicó que las acciones sobre los comercios continuarán por lo menos hasta enero, e intentó convencer a los dueños de la importancia de bajar los precios de forma voluntaria. Y fue especialmente duro al alertar de que no se permitiría el llamado “remarcaje”, es decir, volver a poner el precio anterior a aquellos artículos que han sido rebajados. “Donde se demuestre remarcaje de precios luego de la inspección o que se siguen cobrando de manera fraudulenta precios especulativos, que se actúe con toda la severidad de la ley y, por ser delitos en flagrancia, se proceda inmediatamente a detener a los responsables”.

El enfrentamiento que se libra en el sector de la economía es acompañado de nuevas iniciativas en el sector social, la próxima de las cuales es la Ley de Pacificación Social.

Según se anuncia, esta ley creará los organismos y las políticas necesarios para la recuperación de los muchachos que nutren el mundo de la violencia y del crimen, y promover su reincorporación al estudio, al trabajo y a la actividad económica productiva en general.

Es una lucha a brazo partido. Lo que está en juego, a las puertas de las significativas elecciones municipales del día 8, no es solamente el enfrentamiento a una coyuntura económica o a acciones aisladas de la derecha. Es la propia supervivencia de la revolución bolivariana y su decisiva irradiación hacia América Latina toda y hacia la izquierda internacional. 

La prestigiosa y combativa periodista argentina Stella Calloni definía recientemente la envergadura de la amenaza: 

“Los hechos que están sucediendo en Venezuela, con un evidente armado contrainsurgente (guerra sucia, ilegal), muy similar al que precedió al golpe de septiembre de 1973, que instaló la cruenta dictadura de Augusto Pinochet en Chile, dan cuenta de que los eternos injerencistas en nuestra región, se están moviendo, cada vez más activamente.”

La actuación del gobierno bolivariano hace buena la vieja pero siempre vigente indicación leninista: una revolución solo vale en la medida en que sabe defenderse.

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