Opinión

Bitcoin y la peligrosa fantasía del dinero «apolítico”

¿Dinero al margen de la política? Ni en el imaginativo mundo digital

Redacción Central |

Yanis Varoufakis

Nodo 50

«El crac económico del 2008 ha infundido un enorme escepticismo en nuestras sociedades ante el papel de las autoridades, tanto gobiernos como bancos centrales. Es bastante lógico que muchos sueñen con una moneda que los políticos, banqueros y bancos centrales no puedan manipular; una moneda de la gente, por la gente y para la gente. Con bitcoin aflora la esperanza de conseguir algo así. Desgraciadamente, las esperanzas que bitcoin infunde en tantos corazones y mentes son falsas».

Y la razón es sencilla: si bien es cierto que en el pasado las comunidades locales han generado con éxito sistemas monetarios comunitarios (que les permitieron mejorar el bienestar social interno, especialmente en tiempos de profunda crisis económica), es imposible que exista una moneda despolitizada capaz de sostener una sociedad avanzada e industrial.

1. ¿Qué son los bitcoins y qué los convierte en una forma tan especial de moneda digital?

Los bitcoins son unidades digitales de dinero que uno puede usar en internet para comprar (un número limitado de) bienes y servicios. Pero la naturaleza digital del bitcoin no es lo que lo hace único y novedoso. Ciertamente, hay una gran variedad de monedas digitales, incluyendo dólares, euros, puntos de viajero frecuente, puntos de Amazon, etc. Empezando por el dinero (fiduciario) estándar, más del 90% de los dólares, euros, yenes, etc. son, de hecho, digitales. Cuando un banco te concede un crédito, por ejemplo, éste aparece como dinero digital en tu cuenta bancaria. Y cuando se usan tarjetas de débito y crédito o la banca electrónica para hacer una transferencia a la cuenta de un vendedor del que se adquiere un bien o un servicio, los dólares, euros y yenes van y vienen en forma de unidades monetarias digitales. Sólo una porción diminuta del dinero tiene forma de metal o papel.

De una forma similar, cuando una aerolínea concede puntos de viajero frecuente, que se pueden ir sumando mediante el uso de una tarjeta de crédito en particular o usar en la adquisición de un vuelo, en cambiar un billete, o en una compra en el duty-free, lo que hace es crear dinero digital que el usuario acumula con el propósito de comprar bienes o servicios en el futuro. De una forma similar, cuando la Unión Europea creó su régimen comercial de derechos de emisión de carbono para uso de empresas y negocios, lo que hizo fue construir un stock digital de dióxido de carbono dividido en pequeños lotes que distribuyó entre las empresas (asignando a cada uno de los lotes o unidades una cantidad de dióxido de carbono que el propietario podría emitir) y después les dio libertad para comerciar entre ellas con estos lotes (o derechos de polución), con la esperanza de que este mercado digital generase unos precios que incentivarían a las empresas para contaminar menos y vender (a empresas menos eficientes) el resto de sus lotes. Si este plan hubiese funcionado, estos lotes de dióxido de carbono habrían sido una moneda únicamente digital.

Por tanto, bitcoin no es novedoso porque sea una moneda digital ni porque se trate de una moneda

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