Opinión

Una vez más, la situación militar y política en Siria

Occidente ha puesto en marcha un proyecto de desestabilización contra el gobierno constitucional sirio como parte del juego imperial por el control de la región del Medio Oriente

Siria
Sucesos recientes en el conflicto en Siria provocan, una vez más, la discusión en torno a la guerra civil en curso en este país del Medio Oriente. | Internet

Redacción Central |

Por Alejandro Torres Rivera

Sucesos recientes en el conflicto en Siria provocan, una vez más, la discusión en torno a la guerra civil en curso en este país del Medio Oriente. Luego de casi tres años, el conflicto armado entre fuerzas insurgentes opositoras al gobierno constitucional del presidente Bashar al-Asaad, con la colaboración de mercenarios armados por Occidente y algunas monarquías árabes afines a los intereses de Estados Unidos y la Unión Europea, deja ya una estela de más 70 mil muertos y cerca de 1.2 millones de refugiados.

Cuando nos referimos a estos sucesos recientes, hablamos de los ataques perpetrados por el gobierno de Israel contra blancos localizados dentro de Siria mediante el uso de misiles disparados desde aviones de combate que volaban sobre el espacio aéreo de Líbano y los nuevos intentos de realizar una conferencia internacional sobre la situación en Siria a efectuarse próximamente en Ginebra.

Siria es un país localizado en el Medio Oriente el cual tiene localizadas sus fronteras, al Norte con Turquía; al Este con Iraq; al Sur con Jordania; y al Oeste con el Mar Mediterráneo, Líbano e Israel. Como Estado político, Siria advino a su independencia de manos de Francia en 1946, pero no fue sino hasta 1963 que adoptó su actual sistema de gobierno republicano. Su Constitución define su modelo político como una República Democrática, Popular y Socialista.

A pesar de ser un país musulmán, donde en su población de 19 millones de habitantes predomina la corriente musulmana suni (la cual a diferencia de la corriente chiita no postula el establecimiento de un gobierno teocrático basado en la ley islámica sino un gobierno secular con separación entre la religión y sus instituciones); gran parte de sus gobernantes y dirigentes militares profesan la corriente musulmana alawita, también conocida como ¨ansari¨ o ¨nusari¨. Se trata de una especie de sincretismo religioso entre la fe musulmana y la fe cristiana donde a la vez que se asemejan a los chiitas en cuanto al reconocimiento de la figura del Imán y su función como director doctrinal de la fe, de otro lado no se adscriben a los cinco principios del credo musulmán, incorporando elementos provenientes del cristianismo ortodoxo.

Los cinco principios del credo musulmán seguidos por las corrientes chiitas y sunis son los siguientes: Sólo existe un Dios único, invisible e inmaterial cuyo nombre es Alá y Mahoma es su profeta; todo creyente en el Islam debe rezar cinco veces al día inclinándose hacia donde está localizada La Meca; quien profesa la fe musulmana viene obligado a ofrecer limosna equivalente a un 2.5% de sus ahorros; todo musulmán viene llamado a ayunar durante las horas del sol en el mes del Ramadán; y todo musulmán debe aspirar al menos una vez en su vida peregrinar hacia La Meca. La población alawita en Siria representa el 12% de su población.

Desde la presidencia de Hafez al- Asaad, quien dirigió el país desde 1970 hasta el año 2000, y luego, bajo la presidencia de su hijo Bashar al- Asaad, Estados Unidos ha señalado a Siria dentro de la lista confeccionada por dicho país como uno de los ¨ejes del mal¨ junto con la República Islámica de Irán y antes, a la Gran Jamahiriya Árabe Popular Socialista de Libia.

A raíz de la exitosa campaña militar depredadora de Occidente contra Libia hace apenas poco más de dos años, Occidente ha puesto en marcha un proyecto de desestabilización contra el gobierno constitucional sirio como parte del juego imperial por el control de la región del Medio Oriente. La estrategia desarrollada se basa en una guerra de baja intensidad sostenida en un conflicto interno que ya tiene las características de una guerra civil.

Para Occidente, asumido ya el pleno control de Iraq; colocada dentro de su órbita las monarquías de la península árabe, Jordania y Kuwait; junto con la invasión y ocupación de Afganistán y el control de los sectores gobernantes de Paquistán; un control eventual sobre Siria representa a su vez el aseguramiento del control sobre Líbano y la organización Hezbolah y el reforzamiento de una punta de lanza en una eventual agresión sobre la República Islámica de Irán. De completarse tal plan con el apoyo activo de Israel y Turquía, Estados Unidos y la Unión Europea asumirían el control absoluto de la inmensa mayoría el territorio y los recursos naturales del Medio Oriente y Asia Central.

En el caso de Siria, a diferencia de lo ocurrido en Libia, tanto la Federación Rusa como China, han bloqueado el pretendido uso del Consejo de Seguridad de la ONU y sus Resoluciones como ente justificador de una intervención militar directa. Por eso Estados Unidos y la Unión Europea, con el apoyo directo de países árabes como Arabia Saudita, Qatar y Jordania de un lado, y de Israel del otro, han provocado un conflicto civil de grandes dimensiones. Éste ha transformado a Siria en un inmenso campo de batalla como parte de una guerra irregular similar al desarrollado en la década de 1980 contra el gobierno sandinista en Nicaragua. Su propósito explícito es el derrocamiento del gobierno constitucional que hasta ahora ha sido un Estado funcional, para sustituir el mismo por lo que sería un Estado fracturado y fallido.

En la agenda de sumergir a Siria en el caos, a la vez que Israel sirve como puesto de avanzada de la agenda imperialista de dominación de la región, también ese país localizado en el Medio Oriente desarrolla una política que le permita adelantar sus propios intereses. En un reciente artículo publicado en HISPANTV por el Dr. Kevin Barret titulado Objetivo diabólico de Israel en Siria, el autor indica que las acciones desarrolladas por Israel en las pasadas semanas al bombardear blancos dentro de Siria persiguen dos objetivos principales: primero, debilitar a Siria para restarle fuerzas que le permitan recuperar la zona capturada durante la Guerra de 1967, conocida como las Alturas de Golán, y junto a ella, sus recursos de agua; segundo, balcanizar el país promoviendo conflictos religiosos y étnicos con el resultado de un Oriente Medio más debilitado y dividido, lo que en definitiva ayuda a sus planes y los planes de Estados Unidos y la Unión Europea en la región.

Sin embargo, cada vez son más constantes los partes de prensa y análisis de expertos sobre los acontecimientos en la región que indican que la estrategia interna de Estados Unidos y Occidente, de armar y los grupos de oposición en Siria y de entrenar e introducir en el país miles de mercenarios, pagados y también armados por Estados Unidos y la Unión Europea, está confrontando serios problemas. Se indica que en estos momentos el Ejército sirio está tomando la ofensiva en los diferente frentes de guerra colocando a la defensiva al denominado Ejército Libre Sirio y las milicias fundamentalistas mercenarias, incluyendo grupos vinculados a Al Qaeda, introducidas con el apoyo de las monarquías árabes de la región dentro de Siria como lo hicieron antes en Libia.

De acuerdo con el profesor Michael Chossudovsky, en un artículo publicado para Global Research bajo el título America is Losing its Covert Syria War: U S Sponsored Al Nusra Rebels Defeated by Syrian Armed Forces el pasado 12 de mayo de 2013, el ejército sirio ha logrado interrumpir las rutas de suministro de armas a los grupos mercenarios entrenados por Estados Unidos de Al Qaeda del Frente Al Nusra, infligiéndoles numerosas bajas y diezmando sus unidades de combate. Mientras Estados Unidos se convence de que cada día es más difícil que los rebeldes y mercenarios puedan derrocar el gobierno constitucional de al- Asaad, nuevamente se baraja con el apoyo entusiasta de la Unión Europea y en consecuencia de la OTAN, la propuesta de crear una zona de exclusión aérea similar a la ensayada contra Iraq luego de la Guerra del Golfo de 1993; o la desarrollada contra Libia; como mecanismo justificador para las operaciones militares futuras de la OTAN contra el gobierno sirio.

La posición expresada por la Federación Rusa, según su viceministro de Relaciones Exteriores, Gennady Gatilov, es que la experiencia de las resoluciones aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU para la creación de una zona de exclusión en Libia demuestran que las mismas pueden más adelante interpretarse arbitrariamente y ser cambiadas en torno a lo que era su intención al adoptarlas para atender los intereses políticos de algunos sectores.

Desde la perspectiva de búsqueda de una solución política al conflicto sin la intervención militar extranjera en Siria, la Federación Rusa está procurando promover una iniciativa de la cual también participe la República Islámica de Irán, el gobierno siro y la oposición siria, que permita eventualmente un acuerdo que ponga fin a la guerra civil. El Ministro de Información sirio, Omran al- Zoubi, sin embargo, ha sido claro y enfático, consciente de que en camino se encuentra la propuesta de una conferencia internacional en Ginebra donde Estados Unidos y sus aliados perseguirán que el presidente sirio deje a un lado el gobierno, en afirmar que su país, si bien procura la búsqueda de una solución del conflicto, no consentirá en ninguna medida que afecte su soberanía. Al expresarse afirma que solo el pueblo sirio es quien tiene el derecho a determinar mediante el voto democrático quién ocupe la presidencia del país.

Barack Obama en su condición de presidente de Estados Unidos ha advertido desde hace meses que la línea demarcadora para una intervención militar directa de Estados Unidos en la guerra civil en Siria, guerra esta que Estados Unidos alimenta y estimula mediante el apoyo, preparación militar y suministro de armamentos a los grupos mercenarios y a la oposición en Siria, está en el uso por parte del gobierno de armamento tóxico. A pesar de lo anterior, información circulada en la prensa internacional da cuenta de los entrenamientos que a diario reciben los mercenarios en campamentos localizados en Jordania y Turquía donde se incluye el manejo de armamentos químicos.

De hecho, mientras se lleva a cabo una campaña internacional acusando al gobierno sirio por el uso de armas químicas contra fuerzas insurgentes, un parte de prensa de la Agencia Reuters del pasado 5 de mayo informa que una Comisión Independiente de las Naciones Unidas sobre investigación de violaciones de derechos humanos denunció el uso de armamento químico por parte de los insurgentes sirios contra soldados del gobierno. Carla Del Ponte, una ex fiscal general suiza que sirvió como fiscal en casos llevados ante la Corte Internacional de Justicia en la anterior Yugoeslavia, señaló a la oposición siria y no al gobierno en el uso de gas sarín, proscrito por las leyes internacionales.

Todo apunta a que Occidente e Israel apuestan a profundizar el conflicto sirio recurriendo a otras medidas antes el descalabro que vienen sufriendo los rebeldes sirios y los mercenarios en Siria. Entre estas medidas, además de las provocaciones efectuadas por el gobierno de Israel, se encuentran esfuerzos adicionales por mejorar el armamento de los grupos que a diario introducen en el país para continuar su desestabilización. Ni Estados Unidos, la Unión Europea e Israel han descartado una intervención militar unilateral en Siria, ni la Federación Rusa da muestras de debilitamiento en sus advertencias a Occidente sobre su compromiso con la defensa del gobierno constitucional de Siria. Las próximas semanas se perfilan como decisivas en torno a si en efecto ocurrirá o no una escalada de parte de Estados Unidos y sus aliados contra el gobierno constitucional y legítimo en Siria

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