Opinión

¿Pueden Washington y sus aliados detener los esfuerzos por la reconciliación de Siria?

Un testigo presencial contradice las tendencias de la prensa occidental cuando describe la real situación del país mesoriental Franklin Lamb CounterPunch DAMASCO. El autor de estas líneas perdió la cuenta hace más de un año de la cantidad de predicciones por analistas y lobistas de que el «punto de inflexión» que señalaría el colapso del […]

Redacción Central |

Un testigo presencial contradice las tendencias de la prensa occidental cuando describe la real situación del país mesoriental

Franklin Lamb

CounterPunch

DAMASCO. El autor de estas líneas perdió la cuenta hace más de un año de la cantidad de predicciones por analistas y lobistas de que el «punto de inflexión» que señalaría el colapso del gobierno de Asad era seguro y estaba a punto de ocurrir. «Es solo cuestión de días, no semanas» declaró el presidente Obama en 2011.

Con base en observaciones personales y entrevistas a un buen número de personas que realmente viven en Siria, a diferencia de la variedad de «expertos» sionistas de poltrona de los think tanks, este corresponsal concede que los pronosticadores han acabado teniendo razón.

En efecto, he concluido durante los últimos meses que el tan elusivo «punto de inflexión» de Siria ciertamente ha llegado y que ese punto ha cambiado decisivamente en este asediado país.

Pero no es el punto de inflexión que esperaban los patrocinadores de los rebeldes, incluidos los países de la OTAN.

Sino que más bien el punto ha cambiado a favor del actual régimen debido a su capacidad de mantener un nivel en lento crecimiento de apoyo popular y buenas relaciones con apoyos claves en el extranjero durante la actual preparación de la elección presidencial del próximo año. Entonces corresponderá a los votantes sirios decidir quién se queda, quién se va y quien se suma al próximo gobierno.

Basé mis conclusiones temporales, entre otros, en los siguientes factores.

La población siria está tan cansada, tan exhausta y tan desalentada –la matanza ha durado tanto tiempo, y el pueblo sirio, como los iraníes y otros que he observado, parece exhibir un profundo y casi moral y religioso vínculo con sus compatriotas (claramente apreciado por este extranjero), y siente de modo profundo los sufrimientos de su país. Un sentimiento tan hondo que la gente en las calles está muy conmocionada y se siente incrédula ante lo que está sucediendo y muchas personas, de hecho, no apoyan a ninguna de las partes del conflicto y solo quieren que la matanza termine, que la vida vuelva a lo «normal» incluso sin profundos cambios trascendentales por el momento.

Hace dos días cayeron obuses de mortero en el campus de la Universidad de Damasco. Gracias a Dios esta vez no hubo víctimas. Pero los estudiantes informan de que caen una media de seis obuses o artefactos explosivos en Damasco cada semana. Aunque pasó desapercibido en los medios el ataque a la Universidad de Damasco, donde el cuerpo estudiantil se ha mantenido al margen de la actual crisis, es un ejemplo del reconocimiento desconcertante de que los rebeldes pueden más o menos disparar sus morteros a su gusto contra Damasco, a kilómetros de distancia. Y es muy difícil detener esos ataques terroristas que constituyen un peligro omnipresente para los damascenos. El pequeño mortero estadounidense M252 de 81 mm que se puede llevar en un bolsillo profundo o bajo una camisa cuando está atado con una correa, y se utiliza con frecuencia, tiene un alcance de poco más de un kilómetro y medio. Los morteros más grandes pueden volar varios kilómetros cuando se ajustan a 45-48 grados del suelo, según fuentes militares.

Asimismo, según los estudiantes, hace unos cinco días el Museo Panorama de la Guerra Tishreen fue alcanzado por cuatro o cinco proyectiles de los rebeldes. El museo militar se construyó para conmemorar la guerra de Yom Kippur de octubre de 1973 («Tishreen» significa «octubre» en árabe) y esta importante atracción turística se encuentra solo a 3 kilómetros de la Ciudad Vieja de Damasco.

También se percibe el sentimiento de que el gobierno de Asad muestra señales de haber aprendido algunas serias lecciones sobre la dirección que debe tomar Siria. Aunque los cálculos son difíciles, un número creciente de sirios parece creer que el actual régimen es la mejor solución, por lo menos por el momento. Por ahora, queriendo decir hasta la elección del próximo año.

También se nota en Siria estos días que la gente parece estar algo más optimista con respecto a que las cosas están «mejorando» (tal vez influenciada un poco por el reciente tiempo primaveral), el clima más caliente significa menos necesidad de mazot (combustible doméstico), la gente está compartiendo más los coches para disminuir la dependencia de la escasa gasolina y la poca harina, que no se produce aquí debido a los incendios de los campos, robos de los almacenes de suministro y la destrucción condonada por Turquía de la mayoría de las fábricas de Alepo, y que a menudo se encuentra difícilmente en cierto grado en los países vecinos. Otras muchas escaseces, causadas parcialmente por las sanciones dirigidas por EE.UU., ahora son en cierto modo menos severas gracias al ingenio del pueblo y del gobierno sirio porque se soslayan empleando algunas contramedidas astutas.

Este observador, lo mismo que otros, ha criticado al gobierno libanés por no ocuparse más de los refugiados sirios y palestinos obligados a llegar a su país por la actual crisis. Aunque sigue siendo un problema serio, finalmente se ha desarrollado una especie de cuerda de salvamento que opera desde Líbano hacia Siria. Ahora pasan oficialmente más bienes de consumo por el cruce fronterizo de Masnaa, entre Siria y Líbano, donde se controlan los vehículos, y llegan más alimentos y bienes esenciales a Siria a través de muchas otras rutas entre los dos países que desde que los franceses crearon el Líbano en 1943 se han utilizado para el contrabando.

Desde antes de Choura hasta Majdal y Anjar, uno pasa filas de grandes camiones cisterna de combustible así como camiones cargados de vegetales del valle Bekaa como cebollas, patatas, zanahorias, calabazas, rábanos, trigo, cebada, lentejas, betarragas, calabacines, repollos, coliflores y frijoles de diferentes variedades.

Según mi conductor, las regulaciones gubernamentales exigen que esos grandes vehículos de apoyo vital formen filas hasta las 4 p.m. a fin de no atascar las estrechas, ventosas, agujereadas y francamente peligrosas rutas.

Incluso mi conductor preferido, Ahmad, participa. Ya no transporta hasta cinco pasajeros. Soy el único. Es porque llena el maletero de su taxi y el asiento trasero de botellas de gas licuado para cocinas. Ahmad paga 16 dólares por botella repleta en Líbano y las vende en Siria a 50 dólares cada una. No estoy seguro de por qué necesita que yo vaya con él y por qué me cobra un precio asequible, pero parece que tener un estadounidense a bordo ayuda de alguna manera en algunos puestos de control. Tal vez la novedad distrae de alguna manera a los soldados de la peligrosa carga y deciden tomar la ligera al conductor.

Durante casi una década, desde los siete años, el autor no se perdió casi nunca una matinée del sábado en el cine Victory de Millwakie, Oregón. Desde entonces he sabido que ir de pasajero, sea en una diligencia o en un vagón cubierto no era el mejor asiento porque se podía recibir una flecha de los «indios salvajes de la resistencia que estaban en guerra» (por algún motivo) o una bala de los bandoleros.

Las cosas no han cambiado mucho. En la actualidad viajar de pasajero de Beirut a Damasco con una docena de botellas de gas a presión en el coche invita a la inmolación instantánea por la bala de un francotirador disparada desde algún cerro que domine la carretera principal. Tratando de hacer un chiste, mi conductor me recuerda de vez en cuando que los Remington 700 Sniper Weapon adaptados especialmente del US M24, algunos de los cuales están en manos de los rebeldes de por aquí, presuntamente tiene un alcance de más de dos kilómetros y que una bala en una botella de gas basta para que todo se acabe rápidamente para ambos.

Hablando en serio, en Siria se expresan regularmente puntos de vista con respecto a os niveles de apoyo del actual régimen en comparación con el apoyo a los rebeldes. Aunque reconoce que no se basa en nada demasiado científico, este corresponsal tiende a estar de acuerdo con lo que ha estado oyendo de una muestra representativa de la población local en el sentido de que el régimen tiene un apoyo bastante fuerte de casi un 30% de la población. Y los rebeldes casi la mitad de esa cifra. Las minorías sirias, incluidos cristianos, chiíes y alauíes, entre otros, parecen estar a favor del régimen. Debido a que temen a los tipos wahabíes/salafistas/yihadistas y el despedazamiento de su país.

Una adolescente a la que pregunté por qué apoya al régimen actual me explicó que el gobierno de Asad hace lo que puede y que a pesar del aumento de los precios del que se quejan crónicamente sus padres, ella está de acuerdo debido a una cosa que el gobierno ha hecho. A la espera de que le pregunte qué, explicó: «¡A pesar del aumento de los precios, el gobierno no ha permitido que el coste del servicio telefónico aumente así que puedo conversar con mis amigos igual que antes!» La muchacha tiene razón porque durante esta crisis y con todos los rumores que circulan, la gente se mantiene en contacto con sus seres queridos aparentemente más que nunca.

Algo más del 50% parece que no expresa un apoyo firme a ninguna de las partes y solo quiere que termine la matanza y vuelva algún tipo de ‘normalidad’ al tiempo que expresa cuestiones del tipo «¿Cómo se metió nuestro país en este lío? o «Que se vayan los extranjeros y podremos arreglar nuestros problemas nosotros mismos».

Por desgracia ese ruego parece que no influye en Washington DC, París, Londres o Bruselas, en vista de las nuevas promesas de esta semana de ayuda «no letal» a las facciones rebeldes.

Si alguna vez hubo una serie tan intensa de significados expresados y de incongruencias que destruyen la lógica en los últimos días, cuesta recordar cuándo fue. Enfrentados con la separación del punto de inflexión de las fuerzas extranjeras y hacia el gobierno sirio y la mayoría de la población, los «Amigos de Siria» han llevado demasiado lejos el significado de frases ordinarias como «APC defensivos y artefactos electrónicos de diversos tipos», «una variedad de ayuda no letal», «una cantidad de dispositivos avanzados para ayudar a establecer la ubicación de las tropas del Ejército Árabe Sirio» y «armas para proteger a la población civil», así como «sanciones humanitarias» que excluyen «alimentos y medicinas». De hecho toda la «ayuda avanzada» tiene como objetivo a la población civil siria y toda es letal en vista de los usos que se le da.

La historia nos muestra los resultados de las guerras estadounidenses desde Vietnam hasta Medio Oriente; la población civil pagará el precio de la «ayuda humanitaria», que se entregará a civiles seleccionados en Siria, recién anunciada por el gobierno de Obama. Esta historia se conoce bien aquí en Siria, que entiende bien la extraña paradoja de esta semana del Secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, en la que expresó el deseo de Washington de encontrar caminos para acelerar el proceso político que apunta a terminar la crisis en Siria y al mismo tiempo su deseo de respaldar a los grupos armados wahabíes/salafistas/yihadistas en el país.

Las decisiones de esta semana de EE.UU. y de los europeos de respaldar a los rebeldes en Siria con ayuda directa solo conducirán a más derramamiento de sangre y alentarán el «terrorismo» en el país desgarrado por la guerra, según dos jeques de la mayor tribu de Siria que fueron centro de atención durante el té en el Dama Rose Hotel.

Lo que teme Washington, según una fuente de la embajada rusa que habló con el autor durante casi dos horas, es la confirmación de que la oposición siria está dispuesta a iniciar de inmediato negociaciones con el gobierno sirio sin condiciones previas y que la partida del presidente Asad, o incluso su futuro estatus, no formarán parte del proceso.

Los rusos creen que finalmente los rebeldes están llegando a un enfoque más realista después de los recientes logros del gobierno, que está consiguiendo apoyo de la población y en los ámbitos militar y político. Es más que anatema para Washington y sus aliados. No es menos que catastrófico y no se permitirá a pesar de la retórica contraria de la OTAN. De ahí las falsas propuestas.

La nueva «ayuda no letal» se ha estudiado para revertir de alguna manera el «punto de inflexión» elegido por la mayoría de la población siria en los últimos meses. Esas acciones agresivas, en lugar de constituir ayuda humanitaria neutral otorgada a las 11 grandes ONG internacionales objetivas y neutrales que operan en Siria, y de presionar a todas las partes a participar en la mesa del diálogo, definitivamente prolongarán el conflicto ya que condenan a innumerables sirios a la muerte.

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