Opinión

¿Cómo actuará John Kerry con respecto a China?

¿Cómo se conducirán las relaciones entre Estados Unidos y China en este segundo mandato de Barack Obama? ¿Hasta dónde persistirá la huella de Hillary Clinton? Editorial Pueblo en Línea Como jefe de la diplomacia durante el segundo mandato de Obama y futuro representante de la imagen diplomática de Estados Unidos en el ámbito internacional, ¿cuál […]

Redacción Central |

¿Cómo se conducirán las relaciones entre Estados Unidos y China en este segundo mandato de Barack Obama? ¿Hasta dónde persistirá la huella de Hillary Clinton?

Editorial

Pueblo en Línea

Como jefe de la diplomacia durante el segundo mandato de Obama y futuro representante de la imagen diplomática de Estados Unidos en el ámbito internacional, ¿cuál será su visión?

Después de asumir el cargo, ¿cuál será el estilo diplomático de Kerry? ¿Cómo será su actitud hacia China?

Según los registros de votación en el Congreso con respecto a proyectos de ley relacionados con China, Kerry votó en general a favor de proyectos de ley tendientes a promover el desarrollo de las relaciones chino-estadounidenses, y votó en contra o expresó opiniones diferentes en proyectos que no conducían a una mejora en las relaciones bilaterales.

Sin embargo, recientemente, durante su asistencia a la audiencia del Senado sobre su nombramiento, al hablar de la estrategia de «reequilibrio» en la región Asia-Pacífico, Kerry dijo: «Yo no estoy convencido de que EE. UU.necesitaaumentar su presencia militar en la región de Asia-Pacífico». Aunque posteriormente agregó que tampoco recomienda ninguna reducción de los niveles actuales, esta postura es muy diferente de la vigente mientras Hillary ocupaba ese puesto. Este cambio, sin duda, deja mucho para «pensar».

Reequilibrar la política de «reequilibrio»

HuangRenwei, vicepresidente dela Academiade Ciencias Sociales de Shanghai, dijo que tal postura es para reequilibrar la política de «reequilibrio» de EE. UU.enla región del Asia-Pacífico. De hecho, cuando Washington propuso la política de «regreso a Asia-Pacífico», su propósito era evitar el declive de su influencia en el continente. Era una estrategia defensiva más que ofensiva.

Sin embargo, a causa de algún tipo de prejuicio ideológico que la ex secretaria de Estado tenía contra China y debido a la influencia de su estilo de liderazgo fuerte, la diplomacia de su país hacia la región del Asia-Pacífico hizo énfasis en la confrontación con China. Tal práctica de «ofensiva como defensa» alentó a algunos países de la región que tienen disputas territoriales con China y rápidamente reanimó los conflictos en la región, e incluso los EE. UU.estuvierona punto de verse involucrados.

De hecho, durante el último período de Clinton, algunas voces críticas surgieron en la comunidad estratégica de los EE. UU. Algunos argumentaron que las políticas de «reequilibrio» en los últimos tres años habían sido demasiado agresivas y no respondían a los intereses nacionales de los EE. UU., ya que se había gastado una gran cantidad de dinero y sin embargo no se obtuvo ningún beneficio.

Algunos analistas creen que Obama está tratando de rectificar el comportamiento «extremo» de Hillary hacia China, y «reajustar» las políticas de «reequilibrio». Kerry es la mejor persona para actuar en este sentido, a causa de su estilo moderado.

JinCanrong,vicedecano dela Escuelade Estudios Internacionales dela UniversidadRenminde China está de acuerdo con esta afirmación. Dice que el gobierno de Obama mantendrá la gran estrategia de «reequilibrio» sin cambios de base, y ajustará la intensidad y el ritmo de su ejecución, poniendo de relieve contenido no militar.

En el frente económico, los EE. UU.continuaránpromoviendo las líneas estratégicas dela AsociaciónTrans-Pacífica, en un esfuerzo para alcanzar la meta de duplicar las exportaciones. En los frentes social y cultural, también podría promover más intercambios, incluyendo quizás la promesa anterior de enviar100 000estudiantes de intercambio a China.

Kerry insistirá más en la coordinación y no la confrontación en las relaciones exteriores y posiblemente fortalecerá la comunicación con Pekín para facilitar las relaciones entre sus aliados asiáticos y China, reorganizar las relaciones interestatales «fuera de orden» que caracterizaron el periodo de Clinton, y reconstruir la relación de confianza mutua entre China y EE. UU., que fue dañada durante ese período.

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