Opinión

Sionismo, antisemitismo y colonialismo

El uso malintencionado de algunos términos ha enmascarado históricamente la verdadera intención y la auténtica realidad de la propaganda sionista

Redacción Central |

Joseph Massad

Al-Yazira

Los líderes sionistas reconocieron conscientemente que el concepto del antisemitismo era esencial para su proyecto colonial. Benjamín Netanyahu sostuvo en su discurso del año en las Naciones Unidas que «la resistencia palestina a los asentamientos coloniales judíos en Cisjordania y Jerusalén Este se debe al antisemitismo» [Reuters].

Desde el inicio del movimiento sionista, los pensadores sionistas presentaron su proyecto colonial nacional como respuesta al antisemitismo. Mientras los sionistas vieron el antisemitismo como un síntoma, cuando no un diagnóstico de la cuestión judía, entendieron el sionismo como la cura definitiva que erradicaría de una vez por todas el antisemitismo en Europa.

Herzl y sus seguidores insistieron en que es la presencia de los judíos en las sociedades gentiles la causante del antisemitismo. Herzl lo determino así en su folleto fundacional del sionismo Der Judenstaat: «Los desafortunados judíos están llevando ahora las semillas del antisemitismo a Inglaterra y ya lo han introducido en los Estados Unidos».

Al compartir este diagnóstico con los antisemitas, los sionistas pidieron la salida de los judíos de las sociedades gentiles para «normalizar» su «anormal» situación, su transformación en una nación como las demás.

El sionismo sólo podría llevarse a cabo a través de un proyecto colonial de asentamientos, que sus fundadores entendieron era alcanzable sólo a través de una alianza con las potencias coloniales. Considerando que la colonización de Palestina empezaría tarde, en la víspera del eclipse del colonialismo europeo, el sionismo prosperó en sus primeros años precisamente porque tanto el antisemitismo como el colonialismo estaban vigentes en Europa a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

En sus primeros años, el sionismo judío, junto con sus patrocinadores cristianos europeos habría de invocar la afirmación protestante milenarista de que los judíos europeos se vincularon histórica y geográficamente con Palestina a la que deben «regresar». La oposición palestina a la colonización judía sería interpretada como la resistencia indígena fanática a la dominación europea, así como una afrenta a las reclamaciones judías y cristianas de Palestina para constituir un «hogar nacional» para los judíos de Europa.

Antisemitismo patrocinado por el Estado

Necesariamente un antisemitismo patrocinado por el Estado resultaría más útil al sionismo. De hecho, los líderes sionistas reconocieron conscientemente que el antisemitismo era esencial para su proyecto colonial. Herzl no se anduvo con rodeos al respecto. Declaró en su folleto fundacional que «los gobiernos de todos los países azotados por el antisemitismo estarían muy interesados en ayudarnos a obtener [la] soberanía que queremos», y en efecto, que «no sólo los judíos pobres» contribuirían a una inmigración fundamental para los judíos europeos, «sino que también los cristianos que querían deshacerse de ellos».

Herzl concluía en su diario que «los antisemitas serán nuestros amigos más confiables, y los países antisemitas nuestros aliados». No eran resbalones o errores, en realidad era una estrategia a largo plazo que el sionismo e Israel continúan desplegando en la actualidad.

Es sabido que Arthur Balfour era un conocido antisemita protestante que en el año 1905 apoyo un proyecto de ley (Ley de Extranjería) para evitar que los judíos del este europeo huyeran de los pogromos emigrando a Inglaterra, que resulto funcional al hecho de que los sionistas se apresuraron y lograron su apoyo al proyecto sionista a través de la «Declaración Balfour», para redireccionar a los judíos fuera de Inglaterra.

Cuando los nazis tomaron el poder en Alemania, los sionistas, compartiendo el principio de Herzl de que el antisemitismo es el aliado del sionismo, fueron el único grupo judío que colaboraría con ellos. De hecho, contra todos los demás judíos alemanes (y todos los demás dentro y fuera de Alemania) que reconocieron al nazismo como el más amargo de los enemigos de los judíos, el sionismo vio la oportunidad de fortalecer su colonización de Palestina.

En 1933, el sionismo laborista firmó el acuerdo de transferencia «Ha’avara» con los nazis, rompiendo el boicot internacional contra el régimen de la Alemania nazi que compensaría por sus propiedades perdidas a los judíos alemanes que emigraron a Palestina mediante la exportación de productos alemanes a los sionistas del país rompiendo así el boicot. Entre 1933 y 1939, el 60% de todo el capital invertido en la Palestina judía provenía de dinero judío alemán a través del Contrato de Transferencia. Por lo tanto, el nazismo fue una bendición para el sionismo lo largo de la década de 1930.

En 1935, la rama alemana sionista era la única fuerza política que apoyaba las leyes nazis de Nuremberg en el país, y era el único partido al que todavía se le permitía publicar su propio periódico Rundschau hasta después de la Kristallnacht en 1938. Oficiales nazis que visitarían Palestina en calidad de invitados de los sionistas en 1934 y en 1937. En este último año, fue nada menos que Adolf Eichmann y Hagen Herbert quienes llegaron al país. Los dos fueron llevados por el enviado sionista Feivel Polkes al Monte Carmelo para visitar a un asentamiento colonial judío.

La segunda llegada de Eichmann al país en los años 60 fue para ser juzgado y ejecutado en su segunda visita, algo que la propaganda israelí olvida siempre de mencionar. Sin embargo, el sionismo siempre afirmaría que su colaboración con el antisemitismo era estratégica, o sea, para salvar judíos.

Aun así, esto no cuadra con los hechos de que durante el régimen nazi, los judíos de Gran Bretaña y los Estados Unidos tenían prioridad para los sionistas sobre los judíos alemanes para la inmigración a Palestina. De hecho, dos tercios de los judíos alemanes aspirantes a emigrar a Palestina fueron rechazados por los sionistas, cuyos criterios para el inmigrante ideal era un judío comprometido con el sionismo, la juventud, la buena salud, la formación, la riqueza, las habilidades necesarias y el conocimiento del hebreo.

El mundo después de la Segunda Guerra Mundial

El estado patrocinador del antisemitismo desapareció con la derrota de los nazis y el conocimiento de los horrores del holocausto nazi, entonces los sionistas buscaron ocultar gran parte de su historia de colaboración con los regímenes y movimientos anti-semitas. Sin embargo, la desaparición del estado patrocinador del antisemitismo creo un dilema para el proyecto sionista.

Si el sionismo se considera una respuesta a las amenazas antisemitas contra los judíos, el fin del antisemitismo dejaría sin la razón de ser del estado sionista y estaría en peligro, de que los judíos no estén convencidos de la necesidad de trasladarse al nuevo estado de Israel. Por otra parte, el antisemitismo llegó a ser rechazado por el mundo post Segunda Guerra Mundial, y lo mismo ocurrió con el colonialismo. La época colonial se terminaba y un mundo post-colonial de Estados independientes surgía, el colonialismo como el antisemitismo fue deslegitimado completamente en las relaciones internacionales y en la jerga europea.

Esta transformación coloco al sionismo en un dilema. Como el sionismo sólo podría funcionar con mayor colonización de tierras palestinas y reconociendo la creciente hostilidad al colonialismo, comenzó a presentar su proyecto colonial como lucha anticolonial. Como sus patrocinadores británicos tuvieron que retirarse y limitar su apoyo para el proyecto sionista desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, los sionistas de derecha se volvieron contra ellos.

Lanzaron ataques terroristas contra las fuerzas británicas, los colonos judíos insistieron en que Gran Bretaña les había traicionado. En el período comprendido entre 1944 y 1948 el terrorismo judío y la respuesta británica causo la muerte de 44 terroristas judíos y 170 soldados británicos y civiles, una proporción de 4 a 1 a favor de los terroristas. A diferencia de otras luchas anti-coloniales donde las cifras de víctimas serían astronómicamente a favor de los colonizadores, el sionismo comienza a llamar a su guerra terrorista contra Gran Bretaña una «guerra de independencia», proyectándose como movimiento anti-colonial.

Así fue como los sionistas comenzaron a recodificar su proyecto colonial como «anti-colonial», mientras que continuaban con la colonización, entendieron que podían sacar provecho del reciente encono hacia el antisemitismo en la opinión pública europea. Mientras que en el pueblo palestino crecía la resistencia a la colonización judía año tras año y década tras década, el sionismo comenzó a luchar por etiquetarlos de antisemitas.

Todo reclamo de poner fin a la colonización sionista se enfrentaría con el argumento de la lucha contra el antisemitismo. Israel decidió entonces que si el estado anti-semita dejo de existir, debe ser conjurado, si los ataques contra judíos por ser tales cesaron, deben ser diseñados, si se puede discernir una actitud antisemita, debe ser aprovechado, generalizado y exagerado. Para su única defensa, Israel sólo podría argumentar en el nuevo mundo que se opone tanto al colonialismo como al antisemitismo y utilizar una defensa para la otra.

El sionismo comenzaría a reescribir la lucha palestina contra la colonización judía no como una lucha anti-colonial, sino como un proyecto anti-semita. La historia del Mufti palestino Haj Amin al-Husseini se convertiría en un Documento A de la versión sionista de la historia palestina.

Desesperado por convencer a Gran Bretaña para que ponga fin a su apoyo al proyecto colonial sionista y horrorizado por la colaboración nazi-sionista que fortaleció el despojo sionista de Palestina aún más, el líder

también te puede interesar