Opinión

Ningún mortal tiene el monopolio de Dios

Las recientes declaraciones del Secretario General de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, el obispo católico romano Silvio Báez, cuestionando fuertemente la naturaleza "Cristiana, Solidaria y Socialista" del gobierno del presidente Daniel son altamente preocupantes

Redacción Central |

«Juan le respondió diciendo: Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos seguía. Pero Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí. Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.» Marcos 9:38-40

Desde Génesis hasta Apocalipsis, no es posible encontrar un solo pasaje en las Sagradas Escrituras que le otorgue derechos de la propiedad intelectual a determinado mortal o institución humana, como único depositario de la verdad divina. Dios no es propiedad privada de nadie, ni pertenece de manera exclusiva a ninguna institución humana, porque Dios es patrimonio de la humanidad.

Las recientes declaraciones del Secretario General de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, el obispo católico romano Silvio Báez, cuestionando fuertemente la naturaleza «Cristiana, Solidaria y Socialista» del gobierno del presidente Daniel Ortega, son altamente preocupantes. No se cuestiona que exprese sus opiniones políticas, por muy criticables que sean, ya que como nicaragüense tiene derecho a hacerlas.

Lo alarmante es que un pastor de la grey nicaragüense se incomode porque el gobierno Sandinista confiese su carácter cristiano. Somos millones de ciudadanos que no pertenecemos a esa grey y que oramos a Jesucristo y hablamos el idioma español. Cualquier pastor cristiano se regocijaría que el mismo gobierno sin ser un estado confesional, se identifique con los mismos valores del Evangelio.

Es altamente cuestionable que el purpurado nicaragüense asuma posiciones que contradicen frontalmente los contenidos del Evangelio tal como los encontramos en las Sagradas Escrituras. El secretario general de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, sin más análisis que su propia subjetividad define por sí y ante si quien proclama al verdadero Dios y quién no. «El dios del poder no es el Dios cristiano.» [LA PRENSA, 30 de Diciembre de 2012].

El purpurado romano se atreve a desautorizar el uso que hace el gobierno de la frase, «Cristiano, Socialista y Solidario» y de las purísimas. Como evangélico no celebro las fiestas de la Gritería, pero las respeto como expresiones culturales genuinamente populares del pueblo nicaragüense. La incomodidad y los celos del pastor católico no refuerzan su autoridad espiritual, sino la desprestigian, auto-infringiéndose un daño innecesario.

Es comprensible y necesario que existan instituciones humanas que regulen el desarrollo de las religiones. Si el obispo pretende darle un sentido de orden a las actividades espirituales, tiene pleno de derecho de hacerlo, en su jurisdicción. Tiene aun el derecho de cuestionar moral, ética y hasta espiritualmente al gobierno, si las prácticas de este gobierno chocaran frontalmente con los principios del Evangelio.

Pero lo que no tiene absolutamente ningún asidero bíblico es que el máximo representante de la iglesia romana en Nicaragua, emulando la inmadurez y mundanalidad de los discípulos de Jesús, de manera anti-evangélica desautoriza al gobierno, tal como hicieron los apóstoles cuando alegremente le dicen al Mesías, «Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos seguía. «

Cual fue la respuesta de Jesús ante tal exabrupto de sus propios discípulos? «No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí. Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es» [Marcos 9:38-40].

Pudiera ser que el presidente de la república no sea un seguidor de la Conferencia Episcopal. Millones de nicaragüenses tampoco lo somos. Pero a la luz de las Sagradas Escrituras, lo que cuenta es que crea en Jesucristo crucificado y resucitado. Los discípulos de Jesús le prohibieron a «uno» que practicaba el exorcismo en el nombre de Jesús, «porque no nos seguía». Emule a Cristo, no a sus discípulos.

Con gran satisfacción leí que su experiencia pentecostal del bautismo en el Espíritu Santo fue lo que lo motivo a dejar a su novia y su carrera material. Mi respeto y mi admiración por eso. El Movimiento Carismático de la iglesia Católica es lo que más se acerca a mi propia tradición cristiana del Pentecostalismo Evangélico, iniciado en la calle Azusa en Los Ángeles, California hace 100 años y lo felicito por tan bendito experiencia.

Pero no olvide hermano Obispo que la Biblia prohíbe juzgar a los demás. «No juzguéis para que no seais juzgados» [Mateo 7:1]. Reitero y defiendo su derecho a cuestionar al gobierno por mucho que eso lo coloque contra la inmensa mayoría de cristianos evangélicos y católicos que vemos en este gobierno no al reino de Dios, pero si «señales del Reino» tal como lo consignan los Evangelios:

«Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el Evangelio [Lucas 7:22]

¿Acaso las operaciones de la vista gracias al ALBA no le están dando vista a los ciegos? ¿Acaso los programas de salud no están limpiando la lepra del pueblo? ¿Acaso los programas de hambre Cero, Usura Cero, tejas de zinc, etc. no constituyen «Buenas Nuevas para los pobres» un concepto fundamental del Evangelio?

El gobierno está haciendo su parte de dar de comer al hambriento y de beber al sediento. El gobierno tiene pleno derecho de declararse cristiano, el pueblo junto con la primera dama tiene todo derecho de cantar y gritar su devoción a María. Pero el mensaje trascendental de Salvación y Vida eterna, nos corresponden a usted y a mí, mi estimado hermano en Cristo.

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