Opinión

La Virgen de Cuapa: mensaje y leyenda

(Por Juana Jústiz, especial para La Voz del Sandinismo) A propósito de la celebración del aniversario 32 de la primera aparición de Nuestra Señora, nos acercamos a la historia de lo ocurrido el 8 de mayo de 1980

Redacción Central |

La Virgen de Cuapa: mensaje y leyenda
(Por Juana Jústiz, especial para La Voz del Sandinismo)
A propósito de la celebración del aniversario 32 de la primera aparición de Nuestra Señora, nos acercamos a la historia de lo ocurrido el 8 de mayo de 1980

Managua. -Durante los últimos días Bernardo, quien por entonces era solo un sacristán, había permanecido callado. Ya no peleaba con las personas cuando éstas tenían un descuido. Algunas señales le hacían meditar sobre sucesos inusuales en la capilla de la iglesia de Cuapa: una luz encendida, la imagen de Jesucristo iluminada. Eran muestras de que algo importante ocurriría.

Llegó entonces el día 8 de mayo -hace exactamente 32 años-.En el corazón del campesino se experimentaban raras sensaciones imposible de entender y explicar. Sobre las tres de la tarde Bernardo caminaba de regreso a casa luego de pescar; se recostó a un árbol a rezar y fue entonces que vio un relámpago que le hizo caminar rápidamente pocos pasos. Luego volvió a ver otro relámpago e inmediatamente se le reveló la imagen de la Virgen de La Asunción. Como le costaba creer lo que sus ojos veían, el sencillo hombre quedó sin pronunciar una palabra.

La Purísima dejó ver los rayos que emanaban de sus manos. Fue justo en ese instante cuando Bernardo se atrevió a preguntarle quién era. A lo que la Inmaculada Concepción le respondió: «Vengo del cielo, soy la madre de Jesús».

Bernardo, quien había consultado con un sacerdote de la iglesia de Cuapa, las primeras señales que había recibido, siguió el consejo de éste y le pidió a Nuestra Señora su mensaje. Con suma dulzura ella le pidió: «Quiero que recen el Rosario todos los días. No quiero que lo recen solamente en el mes de mayo. Quiero que lo recen permanentemente, en familia, desde los niños que tengan uso de razón…que los recen en una hora fija cuando ya no haya problemas con los quehaceres del hogar».

Luego la Virgen le dio al sacristán un mensaje del Señor. Según le confesó al humilde campesino que luego se convertiría en sacerdote, a Dios le desagradaba que sus fieles le dedicaran oraciones ligeras, sin la debida devoción. Por eso la Inmaculada Concepción sugirió el rezo del rosario con citas bíblicas y que convirtiéramos la santa palabra en hechos. «Aménse, cumplan con sus deberes. Hagan la paz. No (solo) pidan la paz al Señor porque si ustedes no la hacen, no habrá paz», explicó la Madre Santísima.

La Virgen dejaba manifestado así, a través de un hombre sencillo, la preocupación del Padre celestial por los nicaragüenses y los deseos de una Nicaragua mejor, nacida de la paz entre todos sus hijos.

Pero no solo la paz era un desvelo divino, sino también otras adversidades que mantenían al país sumido por entonces en la tristeza. Por ello la Purísima revelada advirtió a Bernardo: «Nicaragua ha sufrido mucho desde el terremoto. Está amenazada a sufrir más todavía. Seguirá sufriendo si ustedes no cambian. Reza, hijo mío, el rosario por todo el mundo.

La Madre de Jesús también envió un mensaje a feligreses y no feligreses: «…Al mundo lo acechan graves peligros. Pido al Señor que aplaque su justicia; pero si ustedes no cambian, abreviarán la venida de una tercera guerra mundial».

La Santa Madre pidió a Bernardo ser portavoz de estas palabras divinas, pero el sacristán, aún perplejo por aquella revelación, le respondió que pidiera a otra persona ese cometido. Sin embargo, la Inmaculada Concepción rechazó su negativa y aseguró: «No, porque el Señor te ha escogido a vos para que des el mensaje».

Aún así Bernardo guardó aquellas palabras en secreto. A los ocho días estaba buscando a una ternera cuando volvió a ver los relámpagos que precedieron la primera aparición. Aunque andaba por otro camino, nuevamente la imagen de la Madre del Señor se le mostró y le requirió por incumplir su petición.

-¿Por qué no has dicho lo que te mandé a que dijeras? -exigió la Virgen con su dulzura-.

-Es que tengo miedo. Tengo miedo de que se burlen de mí –respondió Bernardo-.

-No tengas miedo. Yo te voy a ayudar; dile al sacerdote-aseguró al sacristán y volvió a desaparecer tras otro relámpago-.

Así comenzaría una serie de revelaciones de la Virgen a Bernardo a lo largo del año 1980. Fue de esta manera que el mensaje de paz y oración de Dios llegó al pueblo nicaragüense que, siguiendo la santa palabra, busca el bienestar, la armonía para sus hijos.

(Redacción Central La Voz del Sandinismo)

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