Opinión

La «dictadura de Ortega”

(Por Carlos Escorcia Polanco) En la dictadura de Daniel Ortega, las manifestaciones son tan brutalmente reprimidas que los únicos que terminan en el hospital son los policías y no los manifestantes.

Redacción Central |

(Por Carlos Escorcia Polanco) En la dictadura de Daniel Ortega, las manifestaciones son tan brutalmente reprimidas que los únicos que terminan en el hospital son los policías y no los manifestantes. En la muy «sui generis» dictadura Orteguista los resultados de la brutal represión son: Cero detenidos, cero rajados de cabeza, cero malmatados, excepto los policías, de los cuales 18 fueron hospitalizados y dos estuvieron en cuidados intensivos.

En la brutal dictadura de Ortega, los policías encargados de contener las manifestaciones patrullan desarmados, mientras los manifestantes andan armados de piedras, garrotes y rociadores de pimienta y mostaza, invirtiendo los papeles, los manifestantes reprimiendo a los policías y los policías solo recibiendo palo, como lo evidenciaron los reportajes televisivos.

Pareciera que ninguno de los miembros de los «sectores democráticos» jamás ha vivido en Estados Unidos, país que representa para ellos el paradigma de la democracia. En Estados Unidos la policía asesina civiles desarmados todos los días, particularmente negros y latinos, pero dados los estrictos controles ejercidos por la dictadura corporativa mundial, tales hechos jamás son reportados en la prensa internacional.

Los analistas de la derecha se las ingeniaron para convertir la minúscula marcha opositora en una gigantesca. Igualmente se las han arreglado para transformar la megamarcha sandinista en una manifestación insignificante e irrelevante sin ningún peso específico en cuanto a volumen multitudinario se refiere.

Como fue que lograron los plumíferos reaccionarios esa «transformación democrática» de la realidad? Simplemente recurrieron a la más ridícula y descarada manipulación mediática de la realidad. Así, jamás recurrieron a los números, jamás mencionaron la cantidad de asistentes ni a la minimarcha mercenaria (megamarcha para ellos), ni a la megamarcha Sandinista (irrelevante para ellos)

Aunque no corrió una sola gota de sangre de parte de los manifestantes opositores, aunque no hubo un solo hueso quebrado, aunque no hubo un solo garroteado, ni un solo rajado de cabeza ni un solo arrestado, los plumíferos «genios» de la fantasía mediática oligárquica, hicieron el «milagro» de hacer aparecer las cosas totalmente al revés de cómo en realidad fueron, pese a las abrumadoras evidencias de fotografías aéreas y videos de los diferentes medios de prensa, incluyendo los de ellos mismos.

Esta mini marcha de la derecha con su «brutal represión» pasará a la historia no porque «hicimos historia» como dicen los apóstoles de la fantasía, sino porque es la primera vez que un cordón de contención policial lo integraban agentes desarmados, en su mayoría mujeres y las únicas víctimas reales (dos de ellos se hicieron las víctimas en cuidados intensivos según las fantasías opositoras) fueron los policías.

Esta minimarcha pasara a la historia como la marcha que «le dio la vuelta al mundo» como jactanciosamente proclaman los plumíferos antisandinistas, plenamente conscientes de la manipulación mediática de la prensa capitalista mundial. La megamarcha de más de 50 mil jóvenes Sandinista pasará a la historia como «irrelevante», porque la verdadera, la única que contaba, la única que no necesitaba permiso porque así lo consagra la Constitución era la marcha de la oligarquía en donde la sociedad civil y partidos electoreros se amalgamaron en un solo bloque demagógico, logrando reunir apenas dos mil 500 personas según cálculos de analistas neutrales.

La opinión pública internacional jamás sabrá que la marcha Sandinista, integrada por jóvenes, era 20 veces mas grande que la marcha opositora, gracias a las maravillas de la prensa «libre» controlada por las gigantescas corporaciones multinacionales de la información. La opinión públicas internacional jamás sabrá que la marcha opositora era una minimarcha, atendida más por activistas de partidos políticos antisandinistas y mayormente personas adultas que por gente de la silenciosa sociedad civil, amplio segmento que no ha nombrado a ninguna ONG para que los represente.

La opinión pública internacional jamás votará tampoco en las elecciones del 6 de Noviembre de 2011, fecha en la cual, los «sectores democráticos» acudirán a la cita con la historia, luego que sobrevivieron el naufragio del 19 de Julio de 1979. El privilegio de votar lo ejerceremos solamente los nicaragüenses y no permitiremos que nos acarreen votos de Arena de El Salvador, ni de los golpistas de Honduras.

Así como la tiranía somocista terminó como la más ignominiosa dictadura que haya sufrido jamás el pueblo nicaragüense, así también a la oposición antisandinista le espera, no su Sábado, sino su Domingo, algo peor, les espera el basurero de la historia, en donde le harán compañía a sus hermanos de leche político-ideológicos, los miembros de la autollamada «invicta» Guardia Nacional Somocista.

La opinión pública internacional jamás sabrá que en el país donde el plomo flota y el corcho se hunde, luego de la «brutal represión» policial contra los marchistas, los únicos que terminaron en el hospital fueron miembros de la policía, los que terminaron en una sala de cuidados intensivos fueron policías, mientras muchos defensores del «estado de derecho» celebraban en algunos restaurantes de Managua, que habían «derrotado» a la brutal dictadura de Daniel Ortega.

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