Opinión

El aniversario

(Por William Grigsby) Quizás lo más notorio del Gobierno del Presidente Daniel Ortega es haber colocado a los nicaragüenses, a los seres humanos, en el centro de las políticas de Estado

Redacción Central |

(Por William Grigsby) Este 10 de enero arribó a su tercer aniversario el Gobierno del Presidente Daniel Ortega. Y en tres años, que son un poco más de mil días… ¡cuántas cosas se han hecho en este país! ¡cuántos derechos ha recuperado la gente! Porque el neoliberalismo nos había orillado a tal nivel de miseria y de indignidad, que hasta los derechos a vivir había que implorarlos. Claro, no nos mataba el Ejército, o la Policía, ni hay Escuadrones de la Muerte en el país… ¡nos mataban de hambre! o por el desempleo o por el abandono de los centros de salud y los hospitales, o simplemente por desidia de la sociedad.

Eso ha cambiado dramáticamente. Quizás lo más notorio del Gobierno del Presidente Ortega es haber colocado a los nicaragüenses, a los seres humanos, en el centro de las políticas de Estado. Es decir, el Estado recupera el sentido para una sociedad como la nuestra, a la hora de defender y de preservar los derechos sociales de la gente: salud, educación, Seguridad Social, vivienda, alimentación, crédito para los campesinos. Un conjunto de derechos que habían sido confiscados por el nefasto mercado capitalista en su modalidad neoliberal, o en cualquier modalidad siempre hacen lo mismo.

Entonces, si uno se pregunta ¿qué ha pasado en tres años? ¿Ha cambiado Nicaragua? ¿Vive hoy mejor la mayoría de la gente que hace tres años? Y creo que la respuesta, sin lugar a dudas, es sí, hoy estamos mejor que hace tres años. Porque hoy la gente, las mayorías empobrecidas y silenciadas, las que nunca tienen protagonismo en los medios de la dictadura mediática, esas mayorías, hoy han recuperado derechos sociales de los cuales no gozaban en los 17 años precedentes de gobiernos capitalistas.

Pero hay muchas otras cosas más que se pueden señalar. Hay un sentido de país y de independencia de país que no se tenía. Recuerden en la época de Toño Lacayo y la Violeta Chamorro, de Arnoldo Alemán, del Churruco Bolaños… los gobiernos que ellos encabezaron se subordinaban inmediatamente a todos los designios de Estados Unidos en cualquier Foro Internacional, y aún aquí en Nicaragua.

Para citar un ejemplo: a la Policía y el Ejército le habían dictado políticas que no tenían nada que ver con lo que es el Estado nicaragüense, sino con las prioridades de Estados Unidos, para sólo citar un ejemplo; u otro, política energética… Para Estados Unidos, para los gobiernos de turno, no les interesaba invertir o que el Estado invirtiera en mayor producción de energía eléctrica, o en ampliar la cobertura de energía eléctrica, o en ampliar la cobertura de agua potable o de alcantarillado. Nada de eso les interesaba.

Es este Gobierno el que coloca esas cosas como prioritarias, por una sencilla razón: porque están dirigidas a los seres humanos. El sentido básico de todas las políticas del Gobierno es esa, todas las políticas se dirigen a elevar la calidad de vida del conjunto de los nicaragüenses, porque su principal objetivo somos los seres humanos.

Si uno hace una lista pormenorizada de todas las cosas que se han venido realizando, ¡realmente es sorprendente! Pero no sé si sorprende más la cantidad de cosas que se han hecho a nivel del campo, a nivel de la economía, de la energía, del agua potable, de la energía eléctrica, de la salud, de la educación, del derecho a la alimentación… Si uno enumera esas cosas, no sé que es más importante, si toda esa cantidad de logros o el silencio abrumador sobre todos esos logros, de la dictadura mediática…

¡Cómo han silenciado, cómo han censurado la obra del Gobierno! Cómo han querido impedir que la gente se entere de lo que está haciendo el Gobierno, por las vías legales, por las vías por las cuales ellos mismos, los que ahora nos adversan, hicieron exactamente lo contrario. Por esas mismas vías, el Gobierno le devuelve a la gente lo que aquellos le arrebataron, y entonces, el imperio mediático lo silencia.

Quedan dos años de Gobierno, son muchos días todavía, son casi 800 días. Y en esos casi 800 días hay muchas cosas que hacer aún. Y aquí viene el otro componente, porque toda esa obra de Gobierno del Presidente Ortega y del Frente Sandinista hubiera sido inútil, es más, incluso hubiese sido como un Gobierno más, sino llevase un componente vital: la participación de la gente, el Poder Popular, el Poder Ciudadano.

Sin ese componente, el Gobierno del Presidente Ortega sería un buen Gobierno, pero uno más. Pero es el componente de la participación popular lo que da el sello de distinción a un Gobierno Revolucionario, porque es la gente la que se empodera, es la gente la que toma decisiones, la que fiscaliza, la que controla, la que demanda, la que exige, y también la que participa en la ejecución de las obras.

Este es un componente vital que todavía no ha logrado extenderse ciento por ciento por el conjunto del país, y ese es el desafío que tenemos los sandinistas… que en este año 2010 lo logremos extender a todas las comunidades de todo el país; que no haya excusa alguna, de manera que todos los nicaragüenses se sientan partícipes de la obra del Gobierno, de los problemas de la sociedad y de cómo resolverlos. Ese componente es indispensable.

Y una cosa más. Habrá tensiones políticas este año, pero nada puede empañar un hecho incontrastable: este Gobierno ha construido más democracia en tres años, que todo lo que destruyó el neoliberalismo en 17 años. Porque recuerden, la democracia nos la habían constreñido a solamente eso de elegir cada cinco años al Presidente o los Diputados; cada cuatro años, a los Alcaldes; hablar lo que quisiéramos sin que importara si nos oyeran o no, si nos tomaran en cuenta. Y eso ha cambiado dramáticamente.

Ese era el concepto que nos había limitado el neoliberalismo. Hoy en día tenemos un concepto mucho más amplio… sí, tenemos libertad de expresión absoluta; sí, tenemos derechos políticos totales… ¡es cierto! Pero además, tenemos derechos Económicos, y además tenemos derechos sociales, y además tenemos el sentido de dignidad individual, familiar, comunitario y nacional que habíamos perdido debido al neoliberalismo.

Quedan dos años, serán de desafíos, y estoy seguro que también serán de muchas victorias. Y estoy seguro también, que en estos dos años va a crecer de tal manera el respaldo popular, será tan sólido el fundamento popular de este Gobierno, que en el 2011… ¡60 Diputados!

Con Fernando Gordillo, la lucha es el más alto de los cantos, y con María Luisa, unidos ¡somos invencibles!

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