Opinión

Internacionalismo: alternativa concreta y solidaria para superar crisis del capitalismo en América Latina

(Por Eda Cecilia Medina) Los ideales internacionalistas se sustentan y fundamentan en los principios de los movimientos socialistas.

Redacción Central |

(Por Eda Cecilia Medina) La primera vez que escuché hablar de internacionalismo fue a través de la voz en una disertación de una persona reconocida por la historia mundial de nombre Ernesto Guevara de la Cerna, popularmente identificado como Comandante Che Guevara, quien escribiera unas líneas conmovedoras a sus hijos antes de partir a la misión que le costaría la vida, motivándolos a sentir «cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo» Y es que para muchos(as) el legendario guerrillero heroico fue la personificación del internacionalismo en su forma más sublime.

Sin más preámbulo es preciso aclarar que el término internacionalismo fue acuñado en sus inicios por el modelo político conocido como socialismo, de hecho los «ideales» internacionalistas se sustentan y fundamentan en los principios de los movimientos socialistas. Dado ese origen es posible asegurar que el internacionalismo no sólo hace referencia a ámbitos limitados, como el económico, sino que abarca esferas de amplio contenido político, social y cultural.

La tesis de este escrito se sustenta en el hecho de que el internacionalismo como acción alternativa al modelo capitalista imperante en el mundo, podría funcionar como la posibilidad que nos plantee líneas de acción para revertir esta difícil situación socioeconómica en la que actualmente nos encontramos resultado de la hegemonía del capitalismo mundial, sobre todo en América Latina.

Para continuar este escrito se debe aclarar que el término internacionalismo ha sufrido modificaciones y variantes en el tiempo ya que se ha evolucionado gradualmente del internacionalismo proletario inicial (el de los trabajadores del mundo en la unidad de clase), a la actual solidaridad internacionalista. No obstante, las raíces del internacionalismo se pueden remontar a mucho antes del «Manifiesto Comunista» Desde el principio de la división de la sociedad en clases antagónicas y por consiguiente, de la lucha de clases, en donde se fueron produciendo diversos antecedentes del internacionalismo actual.

Lo que si no se debe confundir es internacionalismo con globalización, porque la globalización es un fenómeno exclusivamente de orden económico mientras que en el caso del internacionalismo implica la puesta en práctica de una serie de principios, valores, técnicas que incentivan la solidaridad y el intercambio entre los pueblos y que trasciende más allá de lo mercantil. Es paradójico citarlo pero el internacionalismo también es conocido como «globalización de la solidaridad».

Algunos semblantes característicos del internacionalismo son el alentar el multilateralismo, es decir, propugnar por un mundo equilibrado en el dominio de los poderes, evitando que el liderazgo y control este concentrado en una única potencia mundial, o un poder hegemónico. Entonces su carácter está orientado a crear interdependencias, interconexiones, complementariedades formales e informales entre países.

«Ciudadanos del mundo, uníos», o «Trabajadores del mundo, uníos», es un lema muy extendido entre los internacionalistas y esto no denota más que un indicativo de su principal pilar, como lo es la expansión de la democracia popular, en el sentido de la distribución del poder mundial, partiendo del hecho de convertir al mundo unipolar en un mundo multipolar, es decir en donde el poder y las decisiones sean compartidas.

Existe una particular acepción del término internacionalismo, y es la que se origina del marxismo, y es lo que se conoce como internacionalismo proletario, el cual hace un llamado a cualquier persona que pertenezca a la clase trabajadora, de perspectiva y acción progresista y que, partiendo de ese principio, colabore de forma voluntaria con luchas trascendentes en otros territorios del mundo sin distingo del lugar en donde se encuentre.

El alegato del internacionalismo reside en el hecho de que las condiciones de «liberación» del proletariado son, asimismo, internacionales: por encima de fronteras y los frentes militares; más allá de los distintos orígenes y las diferentes culturas de los trabajadores, la clase obrera forja su unidad en la lucha común contra las condiciones de explotación y en el interés, también común.

Si bien es cierto el internacionalismo ha tenido claros exponentes en el tiempo, cuya presencia física se ha desvanecido ya, como es el caso de nuestro general de hombres y mujeres libres Augusto Calderón Sandino y del mismo Comandante Che Guevara, lo importante es que el legado de su trabajo y compromisos por el mundo permanece inalterable en el tiempo. Muchos son los críticos del internacionalismo como sus adeptos.

Dentro de la críticas que ha recibido el internacionalismo están los más duros juzgamientos proferidos principalmente por la derecha internacional que consideran muy difícil crear otro sistema que no sea el capitalismo, de hecho han tratado de introducir en las mentes de millones de personas que el internacionalismo es sólo la exportación de regímenes burocráticos y de explotación, logrando con ello el desprestigio y hasta cierto punto «enjaular» a los trabajadores borrándoles la idea y la práctica del internacionalismo.

Algunos críticos han señalado con vehemencia que no existe tal internacionalismo en su idea pura, ya que siempre hay un condicionamiento de por medio, otros aseveran que le hace falta un planteamiento programático, que todo es utopía pero que nada se logra en concreto, entre otras valoraciones negativas.

Resulta difícil continuar escribiendo sobre internacionalismo sin antes vincularlo a la política exterior de cualquier nación, sobre todo de aquella que dice enarbolar los principios humanistas, ya que esto conlleva una considerable actitud de desenvolvimiento activo, efectivo y proactivo en el escenario internacional, pero más que ello, se sustenta en el lugar prestigioso u honroso que ocupe la misma nación, sirviendo como guía o referencia coherente en el mundo tanto entre lo que se debe de decir como en lo que es responsabilidad hacer.

Una política exterior internacionalista pasa por la potenciación de líderes internacionalistas en el mundo, es decir dirigentes que «capitaneen» movimientos u organizaciones de alternativas políticas con inferencias populares, que tengan la habilidad de convocar a personas con caracteres fecundos, proyecciones honestas y con diplomacia audaz capaz de mantener relaciones oficiales, políticas y hasta personales con otras naciones, personalidades de diversas posiciones dentro del vasto espectro o universo político y ideológico mundial.

Muchos son las creaciones conjuntas internacionalistas ,se han materializado a través de planes y programas de intercambio en materia social, educativa, militar, médica, política, de construcción, técnica y cultural y que han favorecido a las embrionarias sociedades de los países empobrecidos como los latinoamericanos.

Nuestra América Latina ha sido una región que ha recibido los beneficios del internacionalismo, sobre todo por ser en ocasiones inspiradora y artífice de esa movilización internacionalista, como lo es la solidaridad que no tiene fronteras ni se rige bajo criterios excluyentes ni discriminatorios sino por el contrario esta aunado a sentimientos patrióticos, nacionalistas e incluyentes, al sentido de la igualdad racial, la riqueza étnico- cultural y a la justicia social.

Un ejemplo concreto de internacionalismo a escala mundial ha sido la república de Cuba, de nuestros hermanos Fidel y Raúl, que jamás aún en condiciones de gran limitación material ha vacilado en brindar su ayuda internacionalista a los que los han necesitado, aún a los mismos Estados Unidos, sobre todo en momentos críticos como los posteriores al desastre ciclónico en la ciudad de New Orleans, luego del paso del Huracán Katrina.

Así la solidaridad que parte del internacionalismo está distante de cálculos mercantilistas y de ánimos de lucro o de ganancia, conseguidos en base a sudor ajeno y al sufrimiento humano.

Por lo anterior, se afirma que si el internacionalismo se difundiera a otras áreas más allá del ámbito social y militar, por ejemplo llegando con más vehemencia hasta las esferas científicas, tecnológicas, productivas y culturales los resultados en la mejora de la calidad de vida de las naciones serían aún más significativas, ni hablar de consolidar proyectos de colaboración internacional de notables dimensiones, tan necesarios para hacer frente como bloque cohesionado a la competencia de los grandes conglomerados de países económicamente poderosos.

Esto permitiría mayores y mejores intercambios, dejando de lado el aislamiento para estrechar más los lazos entre las naciones, porque se estarían difundiendo y compartiendo los conocimientos, vinculándolos, propagándolos y compartiéndolos a través de técnicas en base a criterios de intercambios justos de recursos y manteniendo la idea de evitar condicionamientos, e injerencias, con respeto en la forma de gobernar de cada nación, y propiciando la armonía en el manejo de las relaciones de cooperación bilateral y multilateral. De esta forma el internacionalismo estaría sentado más bases para el desarrollo de nuestros pueblos a partir de las potencialidades particulares de cada país como en áreas de: energía, telecomunicaciones, informática, salud y educación.

Por eso el llamado es a invadir el mundo pero nunca para dominar, ni controlar recursos, sino para hacer realidad el desarrollo integral; con médicos, enfermeros, maestros, médicos, profesionales, para eliminar por siempre enfermedades, ignorancias, crisis, sufrimientos, cegueras, desesperanza, aportando la mitad de los panes que tenemos. El internacionalismo es una posibilidad que se torna más real en la medida que sea asumido con responsabilidad y conocimiento pleno de las libertades.

Se requiere la acción conjunta y coordinada de los pueblos de todo el mundo o cuando menos en vastas regiones geográficas, para vencer al enemigo común: la pobreza, el subdesarrollo, la ignorancia, el egoísmo, la avaricia. Así mismo se requiere el fortalecimiento y la democratización de instrumentos de carácter internacional para poder enfrentar la crisis mundial del capital en base a criterios objetivos y de respeto común, evitando las injerencias e intromisiones en la política interna de cada país.

De hecho cada país tiene sus propias fortalezas, recursos y conocimientos desarrollados que deben de ser compartidos para superar las situaciones difíciles, a través de intercambios fraternos y complementarios, en fin solidarios.

«Quiso el azar,

La lógica de la historia,

La lucha decidida de los pueblos,

Probada valentía, inteligencia, honestidad e hidalguía que

el internacionalismo solidario en América Latina cubra

todos los ápices, todos los entornos y contornos, los

espacios para sacar adelante nuestra gran patria

latinoamericana».

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