Opinión

El pirata holandés y el Ejército de Nicaragua

Es muy importante lo que ha ocurrido... habla por sí mismo de la naturaleza de nuestro Ejército, de qué calidad de Ejército tenemos

Redacción Central |

Este fin de semana el Presidente Daniel Ortega hizo una revelación: un pirata de nacionalidad holandesa, llegó al Ejército con la excusa de que quería saludarlo por su 30 Aniversario, y de paso, los tanteó para ver qué tanto estarían dispuestos a ser émulo de los gorilettis, de los que dieron el golpe de Estado en Honduras.

Y los Mandos del Ejército de Nicaragua, cuenta el Presidente, le contestaron con firmeza su apego a la Constitución y a su propia institucionalidad, y Van Baalen, quién sabe cómo se llama… ¿tenemos que acordarnos de su apellido? El pirata holandés se fue decepcionado.

Fíjense, es muy importante lo que ha ocurrido… habla por sí mismo de la naturaleza de nuestro Ejército, de qué calidad de Ejército tenemos. También habla de cómo, finalmente, han logrado triunfar sobre 17 años de asfixia económica; 17 años de quererlo someter a las prioridades militares de Estados Unidos; 17 años de quererlo someter a ser instrumentos políticos y militares de la burguesía nicaragüense, de los ricos nicaragüenses, de la oligarquía nicaragüense. Esa frase de los mandos del Ejército en esa reunión con el pirata holandés, habla por eso mismo, por su Victoria, su Victoria sobre esas tentaciones.

Y luego, con la Policía han hecho otras cosas iguales, ¿se acuerdan? En los años del neoliberalismo, entre 1990 y el 10 de enero del 2007, quisieron, a la Policía, ¡asfixiarla por completo! Llegaron al extremo de que no le daban Presupuesto para obligarla a andar mendigando, hacer rifitas para un carrito, para ir donde los amigos de la Policía, hacían amigos entre los ricos de cada ciudad, para que les dieran «los chambulines», para la gasolina, para el salarito, para el fresquito, y a cambio, iban a cuidar la finca, las empresas, las casas de los ricos. Y los pobres quedaban desprotegidos.

Por eso, una de las razones, en mi opinión, o una de las decisiones de carácter estratégico más importantes que ha tomado el Presidente Daniel Ortega, fue en el 2007, el 11 de enero, desaparecer los intermediarios entre el Presidente de la República y los dos instrumentos de las Fuerzas Armadas, porque había que cuidar, había que recuperar a ambos instrumentos; había que darles garantías, de que con un Gobierno del Presidente Daniel Ortega, del Frente Sandinista, ellos iban a tener, profesionalismo en primer lugar; suficientes recursos para poder cumplir con sus misiones y que ellos se ocuparan de defender a la gente.

Una de las órdenes que dio el Presidente a la Policía Nacional: Nunca los fusiles contra la gente. Nunca garroteen a la gente… ¡Orden cumplida! Orden al Ejército… ¡Orden cumplida! La Policía Nacional, al servicio de los intereses de la Nación, y principalmente de sus mayorías. ¿Y quiénes son la mayoría? Los pobres, al servicio de los pobres, para lo cual se le dota de recursos suficientes. Probablemente no son los mejores, porque el país no está en el mejor plan; tenemos una crisis económica difícil, pero, dentro de esas dificultades, tienen recursos suficientes para funcionar al mínimo.

Fíjense cómo la Policía ahora, cada vez más se acerca a la gente. En Managua por ejemplo, han abierto al menos 4 subdelegaciones; han abierto delegaciones en montones de municipios; cada vez más la Policía está cerca de los ciudadanos, para poderlos proteger. Falta mucha caña que moler.

La Policía ha hecho esfuerzos también para depurar sus filas, de oficiales y agentes corruptos, que todos sabemos que existen y, que son fruto de la corrupción que ha habido en esta Sociedad, derivada del capitalismo; ha hecho muchos esfuerzos, y hay que premiar esos esfuerzos.

Se nota que la Policía está recuperando la credibilidad de la gente, el cariño de la gente; la gente otra vez está haciendo suya a la Policía Nacional, a pesar de quienes quisieran verlos garrotear a sandinistas o no sandinistas; simple-mente, a los que quisieran que la Policía Nacional defendiera el viejo sistema. Ese que estamos sepultando.

El sábado 21… ¡A la marcha por las Victorias!

Recuerden, la lucha es el más alto de los cantos, y si nos unimos… ¡somos invencibles!

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