Opinión

Modelos diferentes

En Nicaragua y en el mundo entero, hay dos modelos de sociedad claramente diferenciados, que tienen una disputa política, una disputa ideológica a escala planetaria.

Redacción Central |

Por un lado, está el modelo económico capitalista, neoliberal o no, tradicional; cuya esencia se basa en la explotación del hombre por el hombre; en la explotación del hombre a la Naturaleza; en la explotación de unos países sobre otros… en la explotación, simplemente. Y por otro, un Modelo Socialista, que parte de la realidad de cada pueblo y que proyecta otro tipo de ideales.

La idea en este segmento, esta noche, esta tarde, esta mañana, es tratar de establecer o de ayudar a fijar algunas de las diferencias entre ambos modelos.

En Nicaragua, hay quienes portamos la idea del Socialismo, y hacemos Socialismo, creamos Socialismo desde las ideas, y que además, se acompaña con hechos que van creando también nuevas conductas que son eminentemente de carácter Socialista. Veamos algunas de esas diferencias.

Los socialistas, los sandinistas, los revolucionarios, consideramos que la gente es el centro de toda nuestra actividad. Los capitalistas consideran que el centro es el mercado, el dinero.

Para ellos, lo más importante es crear condiciones para hacer más dinero, para que sus empresas se consoliden, y ellos sacar más ganancias. Para nosotros, lo más importante es que la gente tenga condiciones dignas de vida, de mejorar su futuro, de enfrentar con éxito todos los desafíos que la vida nos presenta, de que sus hijos puedan triunfar.

Para nosotros, lo que existe es el país, la Nación, y eso está por encima de cualquier otra cosa. Para ellos, lo que existe es la empresa, la multinacional, y eso está por encima de los intereses del país.

Nosotros creemos que los nicaragüenses somos ciudadanos; ellos creen que son consumidores. Y para ellos, son importantes esos consumidores, en la medida que tienen dinero cada vez más para consumir, no para mejorar su vida, sino para comprarles a ellos, y no importa si lo que están vendiendo es una auténtica estafa… ¡lo que les importa es vender! Y ellos toman en cuenta al ciudadano, sólo y en cuánto sean consumidores, de lo contrario no les interesa.

Para nosotros lo que vale es el Ser Humano como tal, en su calidad de ciudadano con Derechos y Deberes, pero sobre todo con Derechos, en estas circunstancias en que hemos sido despojados de todo. Y lo que nos importa entonces, como decíamos antes, es cómo vive el ciudadano y cómo puede vivir mejor.

Nosotros creemos que hay Derechos; ellos creen que todo es mercancía; creen que, incluso es mercancía hasta el Ser Humano… miren el tráfico de mujeres y niñas, que las compran y las venden en cualquier sociedad capitalista; o el tráfico de órganos: secuestran niños para sacarles el corazón, los riñones, el hígado, y venderlos para trasplantarlos a niños ricos, por supuesto.

Para ellos, todo es mercancía, ¡hasta el aire! La luna ya está privatizada… para que podás viajar a la luna, además de pagar un montón de millones de dólares, también podés comprar tu lote en la luna. Es decir, para ellos todo es susceptible de negocio, todo es susceptible de ser una mercancía.

Para nosotros, no. En lo que creemos es en los derechos, el derecho de la gente a vivir bien, y eso significa, en primer lugar, comer, tener salud, educación, vestirse, tener trabajo, tener una vivienda digna, que tus hijos puedan ir a educarse, que puedan además, terminar una carrera profesional o técnica. Esos son Derechos, no mercancía.

En cambio para el capitalismo, esos no son derechos, es una mercancía que la tenés que comprar, y vos valés, no por lo que sos, sino por cuánto tenés. Si tenés dinero, te atienden bien; si tenés dinero, podés tener alguna posibilidad de éxito; si no tenés dinero… a tu suerte, ¡morite de hambre, si querés, que no me interesa! Eso dice el Capitalismo. Para nosotros, son ciudadanos con derechos.

Nosotros tenemos una opción clara, y no la ocultamos. Nosotros no andamos con eufemismos diciendo: gobernamos para todos, por todos, por el bien de todos. Nosotros gobernamos, es cierto, tenemos un mandato para gobernar a todo el país, con una opción clara: los empobrecidos.

Esa es nuestra opción y lo hemos dicho con toda claridad. Y gobernamos para que esos empobrecidos dejen de serlo, y tratamos de hacer todo, para crear las condiciones que le permitan a esos empobrecidos, alguna vez, conquistar una mediana calidad de vida, y lo vamos haciendo todos los días.

Pero ellos no… ellos ¿a quién escogieron? Durante los años 90 y la primera mitad de los años 2000, ¿quiénes fueron los escogidos por ellos? Los banqueros, ¡principalmente los banqueros! que hicieron aquí fortuna ¡inmensa!

Y un banquero que, en particular, no le bastó la fortuna que sacaba en su banco, sino que además, saqueó el Estado… más de 600 millones de dólares se robó ¡imaginen ustedes! Y ahí anda libre, con inmunidad parlamentaria, diciendo que es demócrata y que el juicio para que rinda cuentas ante la Justicia por lo que se robó… ¡ese es de carácter político, eso no tiene nada que ver con su robo! dice este señor.

De manera que, repito, nosotros tenemos una opción clara: los empobrecidos. Esa es nuestra opción, y todo lo que hacemos es para favorecerlos. Ellos tienen su opción clara: los privilegiados.

Nosotros decimos: la solidaridad entre nosotros mismos, de país con otro país, entre el pueblo, entre la familia, entre los seres humanos… la solidaridad. Es decir, eso significa ayudemos al que menos tiene o al que le hace falta cosas que nosotros tenemos, pero de las que nos podemos desprender, cosas materiales, cosas espirituales, compañía, lo que sea… ¡solidaridad, sin ponerle precio!

Nosotros no cobramos por dar un servicio; para ellos todo, hasta eso, es también una mercancía. Es decir, para ellos lo que sirve no es la solidaridad, es la competencia. Fíjense cómo nos ponen a competir por todo, en los centros de trabajo, en las escuelas, en la sociedad en general… ¡todo es competencia! Y todo vale, para ver quién gana, lo que importa es quién gana, no es precisamente la competencia, ¡importa el vencedor! Para nosotros no, lo que importa es que todos logremos encontrar un rumbo cierto de satisfacción personal, familiar y social. Y eso lo hacemos, lo construimos, sobre la base de la Solidaridad.

Fíjense lo que ocurrió; este fin de semana hubo una tragedia en El Salvador, también tuvimos nosotros nuestra propia tragedia en el Atlántico Norte y Sur; teníamos necesidades alimenticias para cubrir a la población caribeña, sin embargo, el Gobierno de Nicaragua decidió desprenderse de parte de sus reservas alimentarias y se las envía a los damnificados de El Salvador. Así entendemos nosotros las relaciones entre los pueblos, sobre la base de la solidaridad.

Nosotros hablamos también de la amistad. Para nosotros, la amistad tiene un valor supremo; para ellos, lo que tiene el valor supremo es ése, el sálvese quien pueda; la competencia que decíamos antes.

Eso es lo que les importa, pero eso de amistad, no. La amistad vale, si me conviene, si no me conviene, ya no es amistad. Si no me conviene en términos monetarios, en términos de bienes materiales, y no son capaces de devolver más allá de eso, de dinero, de mercancía.

Nosotros decimos, tenemos que educar para pensar, dirigir y crear. Ellos dicen, entre más ignorantes… mejor. Y si hay que educar, los vamos a educar para servir, obedecer y consumir. ¡Miren la diferencia! Toda la revolución educativa que ha emprendido este Gobierno, está dirigida a eso, a que los jóvenes nicaragüenses aprendan a pensar, a elaborar su propio pensamiento, a analizar, a dirigir, no sólo a obedecer, sino a dirigir, a tomar decisiones; que aprendan a tomar decisiones, administrar situaciones, y a crear. ¡Cuánta falta nos hace que nos formemos para crear cosas, que nos ayuden a resolver nuestros problemas!

Ellos no. Ellos te enseñan a servir; si te enseñan, entre menos, mejor. Y lo que te enseñan es para que sirvás, para que obedezcás, te rindás ante el patrón, y para que consumás. Por eso te apabullan de publicidad, para que el dinerito que podás tener lo comprés en guaro, en la última cosa que salió de determinado producto. Todo sea por consumir.

Dos diferencias adicionales. Nosotros estamos orgullosos de nuestras raíces, recuperamos nuestra Historia, a la gente que ha hecho posible este país, de antaño y de ahora. Ellos no. Ellos idolatran a héroes ajenos, a los que han hecho dinero, a los grandes banqueros. Esos son sus ídolos, los grandes banqueros o los grandes empresarios, esos son sus triunfadores.

Ellos buscan, no sus propias raíces, sino que buscan cómo enajenarse de ellas, es decir, devolverlas y adoptar nuevas raíces, sobre todo, las de Estados Unidos… ¡les fascinan! Están prendados por las raíces norteamericanas, y odian las nuestras, en el caso nicaragüense. Ellos son incluso malinchistas, dicen que lo nica no sirve, que lo que sirve es lo que se produce afuera ¡y si es americano… mejor! Los zapatos nicas tienen fama internacional, pero son nicas; entonces, entre el zapato nica y el zapato americano, aunque sea una estafa… mejor el americano. Pero así en todo… en la música, en todo.

Finalmente, una última cosa. Nosotros tratamos de desarrollar Nicaragua en armonía con la Naturaleza; nosotros no queremos pelearnos con la Naturaleza, porque si nos peleamos con ella, ¿dónde queda la humanidad? Ellos en cambio, miren lo que han hecho con el Planeta, estamos sufriendo sequía, el Niño, o inundaciones, todos los fenómenos extremos por causa de la depredación del planeta. Ellos están acabando con el planeta.

Algunas diferencias entre el modelo socialista y el modelo capitalista.

Y recuerden, la lucha es el más alto de los cantos, y si nos unimos… ¡somos invencibles!

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