Opinión

Inmoralidad de negociantes de la información

Tiran a matar con mira telescópica. No importa la orientación política o ideológica del blanco. No han cesado en el tiempo. Desde antes que el presidente Daniel Ortega asumiera nuevamente el poder, han emprendido una perversa y sucia campaña de desprestigio y denigración contra todo aquel que huela a sandinismo, sus allegados o aliados

Redacción Central |

No respetan pelo, color, ni tamaño. No les importa dañar la reputación e integridad de familiares de personas o funcionarios públicos.

Lanzan acusaciones sugieren enriquecimiento ilícito y no presentan pruebas, ni demuestran los delitos. Se convierten en jueces, tribunales y verdugos de sus víctimas.

Una de los primeros afectados de sus apestosas publicaciones fue el Cardenal Miguel Obando y Bravo, a quién lanzaron fuertes ataques por supuestos actos de corrupción.

El motivo. Perdonar las ofensas y errores cometidos por la primera administración del gobierno sandinista en contra de la iglesia Católica en la década de los años ochenta.

Su eminencia solamente puso en práctica el evangelio de Mateo que dice: «Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores».

Posteriormente, continuaron con el magistrado Roberto Rivas, a quién hurgaron en su estilo de vida y lo acusaron de malversar bienes de sus parientes y del Estado. Siguieron con la madre de éste, Josefa Reyes, asistente del Cardenal Obando.

Igualmente estuvo en la picota, el asesor presidencial Orlando Núñez y el diputado Gustavo Porras. Ambos cuestionados por mejorar su forma de vida.

Luego le tocó el turno a Fidel Moreno, ex diputado y actual funcionario de la Comuna Capitalina, de quién La Prensa insinuó un posible desvió de recursos públicos para adquirir una vivienda valorada en 300 mil dólares.

La defensa es permitida

Moreno un joven esforzado que estudió administración de empresas, cuya honorabilidad es defendida públicamente por su hermano Emilio.

«…Comenzó desde abajo vendiendo cuadernos y libros escolares por medio de préstamos y fiados que una y otra vez fue realizando e invirtiendo hasta lograr montar con varios de sus compañeros durante muchos años consecutivos una feria nacional… El pequeño capital que mi hermano ha logrado acumular sin estar exento de deudas, ha sido producto de su esfuerzo, capacidad, tenacidad y dedicación. Nadie le ha regalado absolutamente nada, muchos menos ha usufructuado el erario público en su beneficio personal ni en el de nadie», asegura orgulloso Emilio en un escrito que tituló «Los oligarcas no conocen a Fidel.

«Los lacayos y serviles tratan de opacar su figura pública por envidia y por odio al FSLN. ¿Cuándo se darán cuenta los oligarcas, ladrones, apátridas y serviles del imperio que en Nicaragua hay suficiente dignidad y patriotismo cosa que ellos evidentemente por su naturaleza de clase, y desclase desconocen?, agregó Emilio.

No hay evidencias de corrupción

Si asumimos que el contenido de la publicación es real, Moreno pudo haber adquirido esa casa con un préstamo de largo plazo, con ahorros de las ganancias de su negocio y del salario de cinco mil dólares que devengó por un período de cinco años mientras fue diputado, obtener un premio de la lotería, una herencia, una donación o cualquier otro mecanismo lícito para hacer la comprar.

Otra víctima del «Diario de los Nicaragüenses» fue Edgardo Cuarezma, a quien señalaron porque supuestamente decidió cambiar de casa.

Al igual que buena parte de ciudadanos, Cuarezma logró coronar una carrera profesional gracias a su tenacidad, esfuerzo, y sacrificio; y con ello, mejoró su calidad de vida y la de su familia.

Fue concejal en la Alcaldía de Managua durante dos períodos consecutivos y devengó buenos salarios, además de otras prerrogativas.

Ahora la emprendieron contra del asesor presidencial Bayardo Arce, a quién acusan por su supuesta debilidad por las bebidas espirituosas y por construirse una mansión.

¿Es eso un delito?

¿Acaso las personas sin distingo de colores políticos, religiosos o de cualquier índole no tenemos derecho a cambiar nuestra condición y calidad de vida? ¿Creerán que el progreso y bienestar terrenal pertenece exclusivamente a los que nacieron en cuna de oro?

La casta de los Chamorro han demostrado que poseen una mente estrecha porque no conciben que los sin apellidos» ilustres» hayan experimentado una superación profesional y económica.

¡Y se autodenominan creyentes!

Los dueños de La Prensa se declaran cristianos, van a misa todos los domingos y se golpean el pecho; pero ni siquiera disimulan que les carcome la envidia y el egoísmo por el bienestar de los plebeyos, contra quienes utilizan sus medios de comunicación para lanzarles lodo.

Creen que son los únicos que pueden ostentar riquezas en el mundo.

Qué pensarán de Barack Obama, negro descendiente de africanos, pobre, graduado de abogado y ahora ostenta la presidencia de la nación más poderosa del mundo.

Tienen techo de vidrio

Siguen censurando la piñata que favoreció a miles de familias nicaragüenses pobres en los años noventa.

Pero ellos tampoco tienen autoridad moral para señalar cuando siendo «asesores» de los gobiernos de Violeta Barrios, su pariente, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños, utilizaron información privilegiada para obtener millonarias ganancias de muchos negocios; se convirtieron en cómplices del robo al Estado a través de la renegociación de los Certificados Negociables de Inversión que ejecutó su socio y ex candidato presidencial golpista Eduardo Montealegre.

Mucho menos tienen autoridad para cuestionar las debilidades humanas de cualquiera, pues algunos de los integrantes de la casta Chamorro han sido alcohólicos, drogadictos, e incluso asesinos de personas inocentes, mientras conducían sus lujosos vehículos en estado de ebriedad.

La Dulce Vida

Gozan del confort y comodidad de enormes mansiones, poseen yates y vehículos de lujos que adquirieron con las exoneraciones que no pagan al Fisco, obtenidas bajo la fachada de defender el derecho de los lectores a informarse barato a través de sus negocios periodísticos; no obstante, destinan míseros recursos al pago de los raquíticos salarios que devengan sus trabajadores con lo cual aumentan sus ganancias.

Eso sin contar que los negociantes de la información permiten y promueven la comisión del delitos debido al acoso sexual permanente que ejercen varios de sus empleados contra a las jovencitas que laboran o hacen prácticas en la sala de redacción.

Con sus inmundas publicaciones traspasaron el umbral de la conducta ética y moral.

Y ahora no tendrán moral para reclamar que los desprestigiados se defiendan aún a costa de afectar la imagen de los seres queridos de los negociantes de la información.

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