Opinión

En el sórdido mundo de los gamonales de la SIP

Son los dueños de esos medios como la mafia de "Los Intocables" que perseguía Elliot Ness, sus operaciones y delitos jamás constituyen noticia ni aparecen en sus planas

Redacción Central |

«Se metieron en un cumbo» y no dijeron siquiera «esta boca es mía» los dos periódicos de la Carretera Norte, uno en descargo de las graves acusaciones que les hiciera Eloisa Ibarra, y ambos en torno a las calumnias publicadas contra la periodista Xochilt Ocampo.

Pensé que quizá los minuciosos columnistas de ambos diarios escribirían algo en relación con ellas, pero no fue así. Ni siquiera el observador de los Jueves se atrevió a escribir una palabra, evadió el bulto. Como el que calla otorga debemos colegir que esos analistas y comentaristas «de planta», están de acuerdo con la censura y el trato antihumano a que fue sometida Eloisa en El Nuevo Diario y con las calumnias e injurias que ambos periódicos publicaron en perjuicio de la honra de Xochilt Ocampo.

No es de extrañarse. Siempre, en estos casos, estos periódicos siguen el procedimiento del gato, que después de hacer sus necesidades fisiológicas las huele, las mira con recelo y después las oculta, cubriendo con tierra la caca, aunque siempre deja un resquicio que denuncia, con su mal olor, en donde está el cuerpo del delito.

Así, según ellos, «tapados» han quedado a través de los años, abusos, acosos sexuales, exterminio de colectivos y sindicatos, despidos arbitrarios, violaciones a las leyes laborales, manipulación, mentiras, calumnias y libelos.

Igual, en ese «sub-mundo tapado», queda la censura y la autocensura que imponen a los periodistas, la férrea dictadura ideológica y partidaria de los dueños de esos medios y la ignominia de la explotación a que son sometidos los corresponsales departamentales y los estudiantes de periodismo que buscan ahí «mejores horizontes».

Son los dueños de esos medios como la mafia de «Los Intocables» que perseguía Elliot Ness, sus operaciones y delitos jamás constituyen noticia ni aparecen en sus planas, pero si, como informaciones exclusivas y escandalosas, -dignas de ocho columnas-, las acciones de cualquier ciudadano del partido político antagónico, o bien las de los indefensos pasajero de tercera o cuarta clase que van en el tren de nuestra sociedad.

Para elucubrar, descalificar, calumniar, insultar o falsificar los hechos, los gamonales de estos diario apelan en forma constante y persistente a las frases cliché: «fuentes que pidieron el anonimato», «redacción central», «fuentes generalmente bien informadas», «expertos en el tema tal», «analistas consultados», «el señor se negó a declarar», «le llamamos por teléfono y no respondió» y otras más. Esas frases constituyen la patente de corso para expeler sus epítetos, insultos, detritus gráficos, libelos y falsedades. Dentro de ese torrente de anti-valores ahora resulta que son sabios, expertos y doctos aquellos camaleones de la vida alegre política que otrora consideraban villanos. El criterio de estos fantoches como el de los dueños de medios, vale menos que una sopa de lentejas cuando de sus ambiciones económicas y políticas se trata,

Da asco que en ese sancocho de doble moral estos comerciantes de la información se proclaman los «hombres arañas» defensores de la libertad de expresión, en detrimento de los mismos periodistas y sobre todo en menosprecios del pueblo nicaragüense que constituyen la fuente natural primera y esencial de la libertad de expresión y de los derechos humanos.

Esa «libertad» manipulada y mentirosa que emana de los dueños de esos medios, es la que recibe el pueblo nicaragüense: oscurantismo religioso, sucesos infladas de odio personal, revanchismo, violencia, amarillismo, servilismo vende patria, sangre, mutilación, masacres y «noticias» interpretadas «a troche y moche» para atrapar a los incautos.

En estos medios todo se vale si es en pro de la intolerancia fanática y el derrocamiento del presidente Ortega, esto les lleva a utilizar, con intenciones que ya no pueden disfrazar, elementos y argumentos que van en perjuicio de nuestra patria, de su desarrollo, libertad y soberanía. Un ejemplo: se condena al presidente Ortega por andar en contubernio con Su Eminencia, pero estos dueños de medios hacen del Estado Laico una «ñañemico» al involucrar a otros monseñores y curas en todas las cosas de la vida nacional, por supuesto si rezan y creen en las cuentas de su misma camándula.

Están equivocando estos perfumados gamonales del clan empresarial de la SIP si creen que los nicaragüenses nos tragamos sus pronósticos apocalípticos, sus titulares falsos y tremendistas, sus informaciones manipuladas y tendenciosos, o los «comentarios» disfrazados de noticia de algunos de sus autocensurados periodistas, solemnes ignorantes de los «Códigos de Ética» de sus propios medios.

Si existen periodistas mártires que mueren en las calles victimas de la propia violencia generada por los medios, también los hay cuyos derechos humanos son asesinados en forma persistente en ese submundo sórdido de los diarios de la Carretera Norte.

Xochilt y Eloisa, valientes compañeras, los han denunciado, vale brindarles a esas colegas el apoyo perenne y el acompañamiento faterno que no les darán algunos organismos políticos «defensores de los derechos humanos y de la libre expresión».

Para los comerciantes de la comunicación colectiva –jamás será social-, la NOTICIA –elemento primordial y final de cualquier periódico.

Sin embargo, bajo el manto impoluto que de esa impunidad corrupta de los dueños de medios con que se cubren estos manipuladores de la comunicación mediática, sobresale vergonzante el gran rabo del primate que ya no pueden ocultar, y que nuestro pueblo inteligente ve, analiza y rechaza por encima de las encuestas hechizas que jamás tocan estos temas.

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