Opinión

Cumbre de las Américas ¿Vino nuevo en odres viejos?

¿Comenzará la anunciada política de la zanahoria y el garrote? ¿Será Puerto España el escenario donde Nuestra América reafirme su decisión de ser verdaderamente independiente? Estamos seguros que la dignidad de los latinoamericanos caribeños será defendida a capa y espada por muchos presidentes de la región, como también estamos seguros que Cuba estará presente a través de sus hermanos de la Patria Grande.”

Redacción Central |

La diplomacia estadounidense de la “era Obama” en estas próximas semanas comenzará a desplegar su estrategia, en medio de las turbulencias acarreadas por la profunda crisis que transita el sistema capitalista mundial. El “involucramiento vigoroso”, la “diplomacia directa” o el “poder inteligente”, figuras a las que ha apelado la Secretaria de Estado Hillary Clinton al referirse a la nueva política exterior del Pentágono, se verán expuestas concretamente en dos eventos de importancia sustancial: la reunión del G-20, el 2 de abril próximo en Londres y la V Cumbre de las Américas, que se llevará a cabo entre el 17 y 19 de abril en Puerto España, capital de Trinidad y Tobago. En ambos eventos participará el presidente estadounidense Barak Obama.

La primera reunión, la del G-20, contará con la presencia de tres países latinoamericanos: Brasil, Argentina y México. Pero todas las expectativas, más allá de las conclusiones en que allí se arriben, teniendo en cuenta que la crisis avanza en forma galopante, están centradas en la bilateral que mantendrá Barak Obama con su par ruso Dimitri Medvedev.

El presidente estadounidense llega a esta reunión con un fuerte as en la manga: la incorporación de Francia al Comando Militar de la OTAN, que se concretará formalmente en la no menos importante reunión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte que se realizará un día después de la del G-20 en la frontera franco-alemana.

Las últimas declaraciones del presidente francés Nicolás Sarkozy y la canciller germana Angela Merkel, manifiestan su disposición a trabajar conjuntamente con los Estados Unidos para salir de la crisis. Los gobiernos representantes del gran capital se unen para enfrentar la crisis, cerrando el paso a las llamadas “economías emergentes”, trasladar los costos al Tercer Mundo y “poner en caja” a los gobiernos “díscolos”. La fuerza militar también cuenta en el debate inter-imperialista. “Europa necesita una alianza con Estados Unidos para crear su propia fuerza militar autónoma y compartir con los estadounidenses las tareas de velar por la seguridad mundial en momentos de crisis”, señaló el político francés Alain Lamassoure.

¿Cuál será el papel que cumplirán los presidentes de los países latinoamericanos en la reunión del G-20? ¿Avalarán las políticas dictadas por las grandes potencias capitalistas? La postura que asuman los presidentes de Brasil y Argentina repercutirá sin duda en la reunión de Puerto España.

Ahora, enfocándonos puntualmente en la Cumbre de las Américas, observamos que en las últimas semanas Washington ha lanzado una marcada ofensiva diplomática en la región. El vicepresidente estadounidense, Joe Biden visitará Chile, donde se reunirá con la presidenta Michelle Bachelet; el presidente de Brasil, Ignacio Lula da Silva; el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez; la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner; el primer ministro de Noruega Joe Stoltenberg y el primer ministro británico George Brown. El cónclave se realizará bajo el lema “Una Respuesta Progresista a la Crisis Global” y la prensa la identifica como Cumbre de Líderes Progresistas.

Inmediatamente después del encuentro en Viñas del Mar, Chile, Joe Biden partirá hacia Costa Rica para mantener una reunión con el presidente Óscar Arias, a la que asistirán diferentes mandatarios centroamericanos. Por otra parte, la secretaria de Estado Hillary Clinton confirmó un viaje a México para reunirse con su homóloga Patricia Espinoza. También hay que tener presente que el Primer Ministro de Trinidad y Tobago, Patrick Manning, aliado de los Estados Unidos, culminó una gira que incluyó reuniones con los presidentes de México, Nicaragua, Brasil, Paraguay, Venezuela y Ecuador. El despliegue de la diplomacia estadounidense parece tener como finalidad preparar la presentación de Obama ante los mandatarios latinoamericanos de la mejor manera, para no repetir la derrota sufrida en la cumbre anterior realizada en Mar del Plata, Argentina.

Recordemos que la Primera Cumbre de las Américas se realizó en Miami, Estados Unidos, en diciembre de 1994, cuando toda la América Latina Caribeña –con excepción de Cuba- era gobernada por presidentes adeptos al modelo neoliberal. Allí fue cuando se decidió avanzar en una agenda común, impulsando la creación del ALCA. En la Tercera Cumbre de las Américas, en Québec, Canadá, que fue en abril de 2001, surgió la famosa Carta Democrática Interamericana. Y en todas estas cumbres se acordaron una serie de objetivos relacionados con el fortalecimiento de la democracia, la justicia y los derechos humanos; la promoción de integración y libre comercio; la erradicación de la pobreza y el crecimiento económico. Meras declaraciones que en nada han incidido positivamente en las políticas regionales, más bien, con la actitud siempre imperialista del Pentágono, han ayudado a agravar la situación de cada uno de nuestros países.

Sin duda que la más importante de estas Cumbres fue la IV, donde con actitud valiente y digna, varios presidentes latinoamericanos hicieron dar marcha atrás al proyecto recolonizador del ALCA. En esa reunión, Bush y el imperialismo yanqui fueron derrotados categóricamente. Quienes lo derrotaron fueron un grupo de presidentes decididos a defender las soberanías mancilladas por la acción criminal del Consenso Washington. Este grupo, hoy, está aún más fortalecido. Obama lo sabe y no querrá seguir la suerte de su antecesor.

Jeff Davidow, diplomático estadounidense encargado de la V Cumbre, indicó que Obama llegará a la reunión con un “espíritu de igualdad” y que percibe el encuentro como “una oportunidad para reunirse con los líderes, intercambiar ideas y escuchar”, a partir de una posición respetuosa hacia todos sus pares. Obama, cuando entre sus primeros anuncios referenciados a América Latina, incluyó cerrar la prisión de Guantánamo y eliminar restricciones comerciales a Cuba, ganó la simpatía de una importante franja de la población latinoamericana.

La actitud del nuevo presidente norteamericano es tomar distancia de aquella que caracterizó al gobierno de Bush. Dan Restrepo, Director de Asuntos Hemisféricos en el Consejo Nacional de Seguridad, trata de demostrar en todas sus declaraciones que en la región no hay antinorteamericanismo, sino que lo que hubo fue antibushismo. Obama intentará seducir, esgrimiendo la “zanahoria” –en primera instancia- como lo anunció en su campaña electoral.

Pero el rostro afable que pretende presentar el nuevo gobierno de la Casa Blanca, ya comienza a mostrarse en su verdadera dimensión. En visita a Guatemala el Secretario de Estado adjunto para Latinoamérica, Thomas Shannon señaló: “No hay mucho que podamos hacer para evitar la reducción de las remesas y las exportaciones. Antes nosotros tenemos que resolver nuestra crisis económica”, y agregó que “se reducirán las importaciones de América Central…Washington poco puede hacer para ayudar a la región”. Asimismo Jeff Davidow, ante las expectativas de algunos mandatarios de la región de contar con la ayuda de Estados Unidos para enfrentar los efectos de la crisis, declaró groseramente: “Obama no es Papá Noel”. Este alto funcionario, ex embajador en Venezuela y México, es el autor de un modesto pero interesante libro titulado “El oso y el puercoespín”, en referencia a las relaciones entre Estados Unidos y México.

Ahora, esta V Cumbre de las Américas que se llevará a cabo bajo el rimbombante lema de “Asegurar el futuro de nuestros ciudadanos promoviendo la prosperidad humana, la seguridad energética y la sostenibilidad ambiental”, contiene un proyecto de declaración de compromiso que, en lo sustancial, no se diferencia de las anteriores, poniendo su eje en las inversiones y las políticas de mercado. Una declaración anodina cuando no peligrosamente neoliberal.

Pero el tema central de la Cumbre será el tema Cuba. La nueva correlación de fuerzas en el hemisferio indica que una resolución positiva para Cuba debe surgir de este evento. El presidente Daniel Ortega lo ha planteado con firmeza: “Cuba no nos está pidiendo participar en esa Cumbre, pero por dignidad estamos pidiendo se suspenda el bloqueo (de Estados Unidos) a ese hermano país, para poder decir que la reunión es una Cumbre de las Américas, y es un tema a abordar con la debida claridad”. Asimismo el diplomático nicaragüense Orlando Gómez afirmó: “Centroamérica no es más el patio trasero de los Estados Unidos… pero se puede empezar un nuevo ciclo histórico de las relaciones en un plano de igualdad soberana y respeto entre los países que integran nuestra región y la gran nación del norte”.

A este reclamo se sumó el mandatario venezolano Hugo Chávez al afirmar que presionará a Estados Unidos para que levante el embargo comercial de más de cuatro décadas impuesto a Cuba y agregó: “El presidente estadounidense Barak Obama está en la obligación moral de suspender el bloqueo a Cuba. Por nuestra parte, nosotros sólo pedimos respeto para Venezuela. No nos arrodillamos ante nadie”. Chávez también manifestó que si el nuevo gobierno norteamericano “verdaderamente quiere sostener otro tipo de relaciones con América Latina, debe tratar a todos los gobiernos con respeto”.

El asesor de Lula en política internacional Marco Aurelio García fue claro al respecto: “El tema de Cuba va a aparecer porque hay un sentimiento muy generalizado en América Latina de que el embargo no tiene más sentido, de que forma parte de la agenda superada de la Guerra Fría”. En su opinión, “la normalización de las relaciones con Cuba tendría un efecto extraordinario en la imagen de Estados Unidos. Pienso que, en un primer momento, las iniciativas estadounidenses tienen que ser unilaterales, sin ningún condicionamiento”, apuntó el político brasileño.

En Caracas, un día antes de la V Cumbre, se reunirán los presidentes de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA, a fin de diseñar una estrategia conjunta para la reunión en Trinidad y Tobago. Nada más correcto.

¿Comenzará la anunciada política de la zanahoria y el garrote? ¿Será Puerto España el escenario donde Nuestra América reafirme su decisión de ser verdaderamente independiente? Estamos seguros que la dignidad de los latinoamericanos caribeños será defendida a capa y espada por muchos presidentes de la región, como también estamos seguros que Cuba estará presente a través de sus hermanos de la Patria Grande.

“Poner vino nuevo en odres viejos no es conveniente”, dijo Jesús de Nazaret hace casi 2000 años. Difícil será que la nueva política que se está creando en la América Latina Caribeña, con países realmente soberanos y gobiernos antiimperialistas y revolucionarios, puedan incluirse en estructuras caducas creadas en los tiempos de plena hegemonía del imperio estadounidense. La idea maestra del general Sandino en su “Plan de Realización del Supremo Sueño de Bolívar”, vale decir, la conformación de la Alianza Latinoamericana, sí es el camino.

* Director de la Escuela de Formación Política Emancipación.

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