Opinión

Enemigos de Nicaragua y los periodistas

Los empresarios mediáticos deberían autoanalizar su comportamiento respecto a los periodistas y la sociedad en su conjunto para que recobren la credibilidad perdida

Redacción Central |

No hay duda. Los patrones de los medios de comunicación se han convertido en enemigos acérrimos de Nicaragua y particularmente de nosotros, los periodistas, a quienes han pretendido instrumentalizar en supuesta defensa de la libertad de prensa y expresión.

Actuando como profesionales de la manipulación, la mentira, el chantaje, se han dado a la incisiva y permanente tarea de publicar únicamente la “mala o errada” gestión del gobierno del presidente Daniel Ortega, aún cuando estén conscientes de que con su actuación le hacen daño al pueblo de Nicaragua.

Han criticado todos los proyectos que ejecuta el gobierno y para colmo, hasta la política de apertura de fronteras que decretó para incentivar el turismo hacia nuestro país con el propósito de paliar la crisis económica.

Para los negociantes de la información esa disposición conllevará la atracción de narcotraficantes, terroristas y toda especie de delincuentes internacionales que pondrían en peligro la seguridad de nuestro país y del resto de naciones de América, principalmente Estados Unidos.

De nada sirvió que la jefa de la Policía Nacional, Aminta Granera, haya garantizado que esa institución está preparada para frenar a la delincuencia, pues sus declaraciones aparecieron en El Nuevo Diario bajo el título “con o sin visa controlaremos”, pero publicada en la contraportada de la segunda sección, es decir, que no dio la importancia requerida.

Por el contrario con toda la mala intención contra nuestro pueblo, publicó a ocho columnas “Capital del peligro”, refiriéndose al incremento del índice delictivo en Managua, reconocido por Granera, cuyo titular tiene el propósito de ahuyenta la inversión y al turismo.

Es decir, que la dictadura mediática de la familia que controla los medios de comunicación escritos, está empecinada en adoptar posiciones de políticos opositores al gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, en vez de coadyuvar a construir una sociedad más justa.

Su descarado comportamiento político quedó descubierto en un reciente artículo de opinión de uno de los colaboradores de El Nuevo Diario, Javier Sancho, quién reconoció la editorialización de las informaciones y puso como ejemplo, un titular sobre el retiro de la ayuda del gobierno de Italia para la construcción de un hospital.

“Conozco pocos medios de comunicación que sean independientes de intereses creados de tipo económico, político o empresarial, es más, no conozco ninguno. Pero partiendo de esa base, se puede buscar la mayor cercanía con el oficio de periodismo que es la de informar. Para opinar, ya están las páginas editoriales o los artículos como éste, equivocados o no. Si de lo que se trata es de hacer oposición al gobierno, para eso están los partidos políticos, los movimientos y asociaciones”, escribió el articulista.

La manipulación informativa de las empresas periodísticas ha llegado a niveles extremos que por intereses económicos y políticos que comparten con la derecha oligárquica, se han ensañado contra los periodistas que no comulgan con su peculiar comportamiento anti ético.

Falsean la verdad

Para muestra un botón. El sábado 14 de marzo, en El Nuevo Diario apareció una información sesgada que se acusaba a un sector del periodismo de haber emprendido una campaña sucia contra la presidenta saliente de la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN), fundamentándose en señalamientos formulados por cuenta propia de un miembro de esa misma directiva gremial.

Pero ese periódico tituló “Salen al frente a campaña sucia contra Elsa Gómez”, ¡Cuidado!, oficialismo va también tras presidencia de la UPN”, decía el subtítulo, etiquetando de gobiernistas a buena parte del gremio.

Se les cayó la trama por la actitud de este colega fue severamente cuestionada por la mayoría de periodistas.

Pese a ello, intentaron, aunque no pudieron deslegitimar la elección de las nuevas autoridades de la UPN, y ante la falta de argumentos, recurrieron a la descalificación del nuevo presidente de esa organización gremial, Roberto Larios, quién ha ejercido la profesión desde hace muchísimos años en el desaparecido diario Barricada.

En la información publicada el día siguiente mostraron todo el desprecio hacia los periodistas al catalogar peyorativamente de “empírico” a Roberto, a quién solamente reconocen el título de licenciado en Derecho.

La Chana le dice a la Juana

¿Acaso los dueños y socios de los medios de comunicación estudiaron periodismo en alguna universidad?. Todos se han metido a la brava a ejercer la profesión, unos porque son hijos de papá y otros porque han actuado como hijos de casa, aunque hayan estudiado otra carrera profesional. Ni el mismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal era periodista graduado, su profesión era la de abogado. Y algunos hasta tienen el descaro de ponerse el título de “licenciados” en los créditos de los periódicos.

Por otra parte, en muchos casos los dueños de medios han sido los principales promotores de la fabricación de “periodistas empíricos” que popularmente conocemos como “papas fritas”, en un afán por encontrar mano de obra barata.

Les salió el tiro por la culata

Han denunciado reiteradamente la supuesta limitación y represión gubernamental contra el ejercicio profesional de los periodistas, pero internamente en los medios de comunicación se limita la libertad de expresión y de pensamiento de los hombres y mujeres de prensa, quienes tampoco gozan de la democracia que los patrones tanto reclaman.

La Prensa se ufana de contar con su código de ética para el ejercicio profesional de sus periodistas. Lo malo es que únicamente es aplicado a los comunicadores, a quienes se les prohíbe recibir un regalo de sus fuentes de información cada fin de año porque aseguran sus patrones que comprometen su “independencia” a la hora de redactar su artículo o reportaje.

Pero recientemente lanzaron una fuerte campaña contra el de Código de Ética del Colegio de Periodistas de Nicaragua (CPN), debido a que el texto final no estaba acorde con los planteamientos propuestos por “periodistas” del Centro de Investigaciones de la Comunicación (CINCO), cuya tendencia política es abiertamente a favor de la derecha y sobre todo de las posiciones del diario La Prensa, pues el propietario de ese “organismo civil” es hijo, hermano y sobrino de los dueños de ese medio.

“Si rechazamos la injerencia de CINCO es porque el CPN debe estar libre de presiones e imposiciones de cualquier índole, más tratándose de una ONG que ha sido señalada de perseguir objetivos políticos”…, destacó la denuncia del Comité de Ética, hecha el pasado 21 de febrero.

En procura de imponer su criterio en las políticas y disposiciones adoptadas por el gobierno, los medios de comunicación empezaron a anunciar la llegada de representantes de la tal Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que aglutina a los dueños de medios, dándole según ellos, la oportunidad a la administración Ortega para que se reivindique frente a los negociantes del periodismo.

¿Quién nombró a la SIP contralores de la función pública?. Primero deberían autoevaluar su comportamiento frente a los trabajadores de la comunicación, principalmente, los periodistas, quienes son maltratados y explotados constantemente por los raquíticos salarios que perciben; además que les violan sus derechos laborales, políticos y sociales.

Los directivos de la SIP deberían promover el respeto de los trabajadores en sus negocios para que tengan autoridad moral para reclamar sus “principios” frente a los gobiernos.

Si esos patrones son tan democráticos ¿por qué no permiten la creación de sindicatos y por qué se quedan callados con los atropellos cometidos en contra de los hombres y mujeres de prensa?, ¿por qué se oponen a que se aprueben leyes que beneficien a los periodistas?.

Así como están encima de la actuación del gobierno, los empresarios mediáticos deberían autoanalizar su comportamiento respecto a los periodistas y la sociedad en su conjunto para que recobren la credibilidad perdida.

también te puede interesar