Opinión

Ante Cumbre de las Americas: FORJAR UNA POSICION POLITICA DE REGION

Planteadas como están las cosas, Centroamérica, a manera de ejercicio, obviamente debería configurar el próximo 25 de marzo aquí en Managua, su agenda para esa reunión, y como mínimo presentarse en Trinidad y Tobago unida como región

Redacción Central |

El próximo 25 de marzo se llevará a cabo en Nicaragua, una Reunión Extraordinaria de Presidentes de Centroamérica y República Dominicana en el contexto de la Presidencia Pro Témpore que ejerce Nicaragua durante el presente semestre.

Indudablemente, el triunfo electoral del FMLN en El Salvador, tendrá un impacto inmediato en la Agenda Regional que vendrán a discutir los mandatarios.

Pero también está otro evento que seguramente incidirá en la escogencia de la agenda a discutir en Managua.

Los presidente centroamericanos, deberán sostener un importante diálogo político para definir una posición de región como paso previo a la quinta Cumbre de las Americas que se celebrará en Trinidad y Tobágo el 17 y 18 de Abril, y en la cual Barack Obama tendrá su primer encuentro colectivo con los demás Jefes de Estado «libremente electos» del hemisferio.

Para esa Cumbre, en la OEA, se ha estado discutiendo un «Proyecto de Declaración de Compromiso» documento que se titula: «Asegurar el futuro de nuestros ciudadanos promoviendo la prosperidad humana, la seguridad energética y la sostenibilidad ambiental».

En este contexto, la Administración Obama, también nombró recién al diplomático de carrera Jeffrey Davidow, como asesor de Obama para la reunión continental y a la vez anunció que la Secretaria de Estado Hillary Clinton visitará México el 25 y 26 de marzo atendiendo invitación de la Secretaria de Relaciones Exteriores de México, Licenciada Patricia Espinosa, para discutir temas bilaterales e internacionales de interés común.

En declaraciones que recogiera el periódico El Tiempo de Colombia, Davidow dijo que «no esperen grandes anuncios» de Obama en esa cumbre.

Thomas Shannon, actual subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental dijo que «si bien la Cumbre será una excelente oportunidad para iniciar un «diálogo» sobre los temas que más preocupan, los presidentes deberán enfocarse en los temas propios de la cita, como los energéticos y los medioambientales y no distraerse con otros, entre ellos el de Cuba.»

Durante la semana pasada, el Presidente Obama, recibió en Washington al Presidente Luís Inácio «Lula» da Silva, y se informa que hablaron sobre la crisis económica mundial, la energía y el ambiente. Lula se dice pidió al presidente norteamericano adoptar decisiones más firmes» para superar la crisis financiera global y no dejar pasar la «oportunidad histórica» de mejorar las relaciones de Estados Unidos con América Latina.

También, Obama comunicó telefónicamente con la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, privilegiando así sus contactos con los tres países de América Latina que forman parte del G-20 que se deberá reunir en Londres en Abril venidero para abordar el tema de la crisis económica mundial denotando así cuales son sus prioridades coyunturales.

Planteadas como están las cosas, Centro América, a manera de ejercicio, obviamente debería configurar el próximo 25 de marzo aquí en Managua, su agenda para esa reunión, y como mínimo presentarse en Trinidad y Tobago unida como región, con una clara y digna postura política que por lo menos reivindique su estatus geopolítico, geoestratégico, de no injerencia en los asuntos internos de los estados y de no exclusión de la cooperación económica por razones políticas.

Quizás esta sea la única oportunidad histórica que tengamos los centroamericanos para hacerlo ante un Presidente norteamericano.

A pesar de que en la región se puede hablar de heterogeneidad del enfoque político, lo cierto es que los Presidentes Centroamericanos han discutido bastante en el seno de las últimas cumbres realizadas hasta ahora como para poder elaborar un agenda con espíritu regional sobre temas como la crisis económica, cambio climático y medio ambiente, financiamiento a la seguridad y flujos migratorios y como es obvio el diálogo político debería girar en torno a un eje que es el de que «Centroamérica no es más el patio trasero de los Estados Unidos», pero que se puede empezar un nuevo ciclo histórico de las relaciones en un plano de igualdad soberana y respeto entre los países que integran nuestra región y la gran nación del norte.

también te puede interesar