Nicaragua

Fiestas de Santo Domingo de Guzmán: Versiones sobre el origen

Ofrecemos una serie de trabajos sobre la tradición tan arraigada en el corazón de los nicaragüenses y en especial los “managuas”

Santo Domingo de Guzmán
Santo Domingo de Guzmán |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Aunque la versión más conocida del inicio de las fiestas religiosas más populares de Managua es la del santito encontrado en el madero negro, existen otras que no están exentas de su verdad y colorido.

Hay varias teorías sobre este origen y cronología, y vale la pena pasar revista a dos de las más conocidas.

Una de las versiones fue contada por el Mayordomo de las Fiestas Don Nicolás Estrada (El Mocho), quien ocupó la Mayordomía entre 1931 y 1949.

Según relata los datos fueron transmitidos a él por una anciana de nombre Juana Francisca Lara, descendiente de las primeras familias que encontraron el Santo.

Doña Juana dice que sus padres le contaron cómo fue encontrado el santito al pie de un palo de jícaro, muy cerca de donde tenían su rancho.

Su padre, en tiempo de preparar la siembra, salió a rozar el monte y sintió que el filo había tropezado con algo y le llamó la atención. Buscó y encontró al santito con un ligero machetazo en la cabeza.

Entonces se lo llevó a su esposa y se lo mostraron al cura de la iglesia de Vera Cruz, hoy Parque Darío, a quien le contó cómo y dónde lo había hallado. El Padre lo guardó en una repisa bien resguardado.

El labriego se fue. Al día siguiente se llevó la sorpresa de volver a encontrar al Santo en el mismo tronco que lo había hallado. Pensó que el cura lo había devuelto al lugar y volvió a entregárselo.

El Padre, extrañado, le confiesa que no y le pide que se lo llevara y que el 1 de agosto lo trajeran con alegría y le interpretaran músicas típicas hasta la iglesia.

Así lo hicieron y ya el 4 de agosto participa el Santo por primera vez en una misa y le ponen por nombre Santo Domingo de Guzmán. Luego saldría en procesión hasta el 10 de agosto cuando se lo llevan al sitio donde le encontraron y lo veneran con respeto y cariño.

En esta leyenda se desconoce el nombre del cura y difiere de las anteriores en el hecho de que el descubridor confiesa que la imagen presentaba un ligero machetazo en la cabeza, asumiendo la versión que él se lo propinó.

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Otra de las leyendas, contada esta por Julián García (1968), 18 años después de que se conociera la versión de El Mocho, nos ofrece otra hipótesis que se ha convertido en popular, aunque también con su carga de misticismo.

Este segundo testigo afirma que tenía 10 años de edad cuando la imagen fue descubierta, por lo que sacando cálculos se pudo concluir que fue hallada en 1885.

Cuentan que el carbonero Vicente Aburto encontró la imagen del Santo en el hueco de madero negro que cortaba para hacer leña. El santito tenía también una herida en la cabeza que puede habérsela causado el hacha con la cual trozaba la madera.

El labriego no sabía de quién se trataba y de regreso a casa decidió llevárselo a su esposa, que lo colocó en una repisa.

Al día siguiente, al volver al árbol lo primero que ve es al muñeco encima del tronco del palo donde lo halló.

Al terminar la jornada lo regresó nuevamente con él y colocó en el mismo sitio. Igual escena se repitió al tercer día, cuando ya se fue a Managua, buscó a un cura y le contó lo que había hecho.

El Padre reconoció en la estatuilla a Santo Domingo de Guzmán y ordenó velarle un rosario, ponerle un poco de chicha y buscar unas latas viejas para, con el pueblo, llevarlo cantando y colocarlo nuevamente en la repisa. Así lo hizo y Minguito nunca más se fue del lugar, pues en la misma fecha todos los años, lo celebran con cantos y algarabías.

Esta versión se diferencia de las anteriores en que sí se da el nombre de la persona que supuestamente descubrió la venerada imagen, Vicente Aburto. Ubica el descubrimiento cuando él tenía 10 años de edad, lo que establece una fecha exacta, 1885. Atribuye al hacha la herida de la imagen y la ubica en el rostro, no en la cabeza y la repisa donde se colocó fue en su casa, no en una iglesia donde el cura pide que le hagan ruido y le canten.

Lo cierto es que el descubrimiento sigue envuelto en el misticismo que provocó el inicio y evolución de una festividad tradicional masiva de mucho colorido, fervor y alegría, que vino a transformarse en las Fiestas Patronales de la ciudad capital.

Cada agosto, en específico los días primero y 10 de mes, feriados en la ciudad, varios segmentos de avenidas principales de Managua se inundan de los que celebran las fiestas de “Minguito”, como la gente ha llamado con un profundo cariño a Santo Domingo de Guzmán.

mem/ybb

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