Nicaragua

Rosario: Este mundo ha sido sacudido por un cataclismo y ahora necesitamos aprender a vivir de otra manera

Le pedimos a Dios que estas circunstancias difíciles que nos han tocado vivir pasen y aprendamos a vivir con solidaridad y pensando siempre en el bien común, subrayó

Vice Presidenta de la República, Compañera Rosario Murillo
Vice Presidenta de la República, Compañera Rosario Murillo |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

La Vice Presidenta de la República, Compañera Rosario Murillo, afirmó que estamos avanzando y entregados con devoción, porque el amor al prójimo es el amor a Dios, a las luchas que debemos librar con sinceridad y espíritu cristiano todos los días.

Amar al prójimo que es amar a Dios, reiteró.

Señaló que se está hablando ya de muchos países, capitales y regiones que están saliendo, abriendo, entendiendo que como prioridades están la salud y las luchas para ganarnos la vida honradamente.

Aquí hemos trabajado cada día, procurando que las personas, las familias y comunidades tengan lo básico porque estos no son momentos para los lujos, los derroches, para la codicia, para los que siempre quieren acaparar, advirtió.

Dios nos muestra cuán equivocado ha estado el mundo siguiendo modelos de vitrinas, de escaparates y no realidades, que han sido el abandono del ser humano, el descarte del ser humano, como ha dicho el Papa Francisco, manifestó.

Le pedimos a Dios que estas circunstancias difíciles que nos han tocado vivir pasen y aprendamos, y que en los lugares donde se ha sido más inclemente con los pueblos aprendamos, que donde se ha sido más grosero aprendamos a ver que nada prevalece, que la ley de la vida es el cambio y aprender a vivir con solidaridad y pensando siempre en el bien común, en los demás, subrayó.

Cuantos líderes, empezando por el Santo Padre, el Papa Francisco, han dicho “solos no nos salvamos”, el mundo debe caminar hacia la cooperación, la interdependencia, la colaboración, porque la riqueza tiene muchas veces una raíz de injusticia, de aprovechamiento y explotación, aseveró.

La Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía afirmó que toda la humanidad debe entender que debemos cambiar y no ser sometidos a pandemias de odio, que nos corresponde aprender y pedirle a Dios que el Señor nos libre de la pandemia principal que son los malos sentimientos, el afán de dominio, de exterminio, de explotar para dominar.

Tratamos de aprender y decimos Dios proteja a aquellos que no quieren oír, saber, entender que este mundo ha sido sacudido por un cataclismo y ahora necesitamos como humanidad aprender a vivir de otra manera, sobre todo a ver con respeto al prójimo, enfatizó

Nadie puede imponer a los pueblos, a esta altura de la historia, otras culturas, otras realidades y otra legalidad, aunque nunca puede ser legal imponer injerencias. Cada pueblo tiene su cultura, su manera de vivir, de rezar, nadie puede imponer modelos. Somos libres los pueblos, si algo tenemos es la capacidad de aprender desde la humildad, valoró.

Nuestros pueblos no son esclavos. Tenemos fe y confianza en Dios, no creemos en la arrogancia ni en la supremacía de los que han construido imperios sobre la muerte, el sudor, las lágrimas de tantos seres humanos en el planeta, ratificó la Compañera Rosario.

Sabemos que Dios es misericordioso y puede cambiar corazones, por eso pedimos a Dios que desde nuestros corazones brote el nuevo mundo de buena voluntad, manifestó.

Señaló que en cada lugar se buscan formas innovadoras para cuidarnos, querernos y trabajar, sobre todo para ponernos a trabajar desde el corazón y labrar valores diferentes, eso es lo que le pedimos a Dios, abrir corazones, y lograr como humanidad que cosechemos cariño, respeto a la dignidad del ser humano, al trabajo, a la vida en todas sus formas.

En este mundo donde hemos vivido un cataclismo debemos aprender a ser respetuosos, a respetar la dignidad de todos los pueblos, el hecho de ser países pequeños no nos hace objeto de persecución. Todos somos hijos de Dios y nos sentimos parte de una común humanidad, afirmó.

La Compañera Rosario aseguró que todos somos hermanos, y no corresponde condenar a nadie a una vida que no le pertenece a nadie más que a cada uno y a los pueblos, y mucho menos hacerlo a nombre de infamias y calumnias tejidas por unos cuantos miserables.

Hemos aprendido a lo largo de los años que todo se paga, todo mal pensamiento o todo mal corazón; la lucha y la oración son para que se disipen los malos pensamientos y el mal corazón, indicó.

Afirmó que somos un pueblo pacífico, amoroso, cristiano y solidario y sí creemos en los milagros de Cristo Jesús que es capaz de cambiar pensamientos, corazones.

Expresó que más que nunca la humanidad tiene que estar unida, al tiempo que consideró que ningún intento de matar el alma de los pueblos es legítimo pues “para reconocernos como hermanos debemos tratarnos como hermanos”, sobre todo con respeto.

Debemos aprender dialogando, conversando, de una relación respetuosa que reconozca el valor de cada uno como parte el valor de todos, manifestó.

Dios que todo lo puede seguirá derramando su milagro sobre Nicaragua bendita, y con esa bendición vamos a adelante, con respeto a la dignidad de todos, con fortaleza de espíritu, aseveró.

Somos un pueblo lleno de amor, que cree y crea desde la fe, que siempre va más allá en luz, vida y verdad, destacó la Compañera Rosario.
mem/ana

también te puede interesar