La Voz del Sandinismo

El Día de la Dignidad Nacional se celebra porque Nicaragua tiene hombres y mujeres que la aman

Hecho que marcó la historia del país

Este 4 de mayo se conmemoran 93 años de un hecho que marcó la historia del país: la firma del pacto del Espino Negro entre un representante de Estados Unidos y los liberales al mando de José María Moncada. La efemérides es catalogada cada año en nuestro país como el Día de la Dignidad Nacional.

Según explicó el historiador Wilmor López, «Sandino se reveló contra este pacto del Espino Negro, donde prácticamente Moncada entregaba Nicaragua a los Estados Unidos. Estando a las puertas de su triunfo —porque estábamos triunfando sobre los conservadores— se entregó ambiciosamente a los norteamericanos.

“Solo un general de Moncada, porque Sandino era uno de los generales de Moncada, no se entregó ni firmó el pacto, porque el pacto no sólo lo firmó Moncada sino todos lo generales que tenía a su cargo, donde se rendían y entregaban las armas», dijo el historiador.

El general Augusto C. Sandino se opone a ese hecho y decide luchar por la soberanía nacional. Es así que el Héroe Nacional reúne la fuerza de 29 hombres y se va a Las Segovias para pelear contra Moncada hasta 1930, en que se firma la paz, y en 1934 es asesinado por Anastasio Somoza García.

«Tenía armas en el norte y con 30 hombres empezó su guerra contra Estados Unidos y dijo que ese día no era de fiesta ni de paz, era un día que se iba a recordar siempre como Día de la Dignidad, porque Nicaragua tenía hombres que la amaban y uno de ellos era él», expresó López.

Para el historiador, el 4 de mayo de 1927, da pie al 19 de julio de 1979, triunfo de la lucha que es consecuencia del Día de la Dignidad Nacional. Actualmente el Frente Sandinista enarbola la lucha por la soberanía, dirigido por Daniel, que es heredero de esa dignidad y patriotismo.

«Este Gobierno que tenemos es un Gobierno fuerte, un Gobierno para el Pueblo, un Gobierno con mucha dignidad, nos sobra dignidad. El dirigente de la Revolución, Comandante Daniel Ortega, es un hombre heredero de Sandino: todas estas enseñanzas de Sandino, él las ha retomado y las ha pasado al pueblo. Nosotros somos dueños de nuestro propio destino y no somos esclavos de los norteamericanos, aquí quien manda es el pueblo nicaragüense. El pueblo nicaragüense tiene las riendas y no ningún país extranjero», puntualizó.

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