Nicaragua

Más de tres décadas dedicadas al amor a la Patria y a Dios

Angélica María Ríos y Boanerges Salomón Reyes han dedicado su vida a amarse mutuamente y servir al prójimo

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Angélica María Ríos y Boanerges Salomón Reyes |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

En la iglesia Fuego en la Palabra, en San Juan de la Plywood en Tipitapa, convive una pareja cuyos ideales sandinistas y el amor a Dios los han mantenido juntos y enamorados por más de tres décadas y media.

Angélica María Ríos, de 55 años y Boanerges Salomón Reyes, de 60 años, coinciden que ser militantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) fue el camino que los llevó a encontrar el amor definitivo.

Don Boanerges, un hombre alto y de contextura delgada, desborda alegría. Ella, de estatura media, muestra una voz fuerte y personalidad conservadora. Dispuestos y felices cuentan su historia de amor.

Se conocieron en 1984. Angélica tenía 21 años y trabajaba en un Junta Receptora de Votos (JRV) en las elecciones de ese año, en representación del FSLN y Boanerges a sus 26 años llegó a garantizar seguridad en el sitio como miembro del Ejército Popular Sandinista.

Aunque se conocieron a través de unos amigos en actividades del FSLN, para este inclaudicable militante, el amor fue a primera vista.

“Yo llegué a esa JRV en una plaza de Villa Venezuela en el distrito VII, en la capital y desde ese momento ella me gustó, luego una amiga nos presentó y así comenzamos a ser amigos. A mí me gustaba ir al gimnasio y la invité a correr, fue cuando aproveché y le dije que me gustaba”, dijo don Boanerges.

Duraron meses de novios se fueron a vivir juntos y él, sin dar tantas largas al asunto, le propuso matrimonio. Pero no todo fue perfecto en su intento de conquistarla.

“Recuerdo que un día que estábamos platicando yo para quedar bien, le dije que sabía tocar guitarra y era mentira y un día me va diciendo que le tocara una canción y yo no tenía ni guitarra, ni sabía cantar”, recuerda.

Para esta pareja lo importante de todo es ser un ejemplo de familia amorosa y unidad para sus hijas y nietos.

“Cuando uno comete el error, no hay que dejar que el enojo tome ventajas ni horas, ni días ni más tiempo. Por eso debemos ignorar ese inconveniente y unirse”.

Al hablar de las inconformidades que hay en toda pareja dice con seguridad que jamás han dormido en cama separadas “ni espalda con espalda, ni almohada en medio; el enojo de nosotros es un rato, y siempre ella se disculpa primero por ser la más brava”, dice mientras la abraza y le sonríe.

Don Boanerges describe a su esposa como una compañera amorosa y atenta. “Le gusta que yo esté a su lado. A veces nos separamos, porque salimos fuera del país por misiones, pero siempre mantenemos la comunicación”.

Más de 20 años en los caminos de Dios

A Angélica y Boanerges hace 23 años que los guía también el camino de Dios. El acercamiento se hizo una necesidad, cuando a ella le detectaron cáncer en el hígado.

“Los doctores ya me habían desahuciado y más que necesidad, yo decía que si moría quería estar reconciliada con Dios y fue cuando mi esposo y yo aceptamos y luego de tratamientos de un año, el diagnóstico fue que mi hígado estaba en perfecto estado y para la gloria de Dios estoy aquí”, sostuvo.

Su comunión con el Altísimo los hizo alejarse de los compromisos con el Frente Sandinista, pero afirman que mantienen sus ideales y apoyan al estar orando siempre por Nicaragua y por el Presidente Daniel Ortega y la Vice Presidenta Rosario Murillo, “tal y como lo mandatan las sagradas escrituras en orar por los que están en eminencia”.

Este matrimonio tiene tres hijas y cinco nietos. Las pruebas siguieron cuando a su hija menor le detectaron anemia a los cuatro años y a los ocho años le dio un derrame cerebral, “ha sido duro, porque ella tiene 22 años, pero necesita cuido y atención”.

Hablar de su compañero de vida es hablar de un buen padre, un gran esposo, y ahora un gran pastor.

“Él ha sido un ejemplo de padre, de hermano, de esposo, lo admiro y lo amo sobre todo, porque el amor cubrirá multitud de pecados y nos amaremos hasta el día que el señor nos lleve”, afirmó.

Ambos coinciden que el amor se debe cultivar siempre, no solo en fechas especiales, ya que Dios los unió para toda la vida, hasta que la muerte los separe.

Angélica estudió en la Escuela Normal Alesio Blandón, se licenció en pedagogía en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua). Luego estudió una profesionalización en Cuba y trabajó en el Ministerio de Educación y Ministerio de Gobernación. Fue parte de la Juventud Sandinista y Federación de Estudiantes de Secundaria (FES). Actualmente ambos son pastores y maestros en teología.
mem/ybb

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