Nicaragua

Violinista centenario sigue sumando febreros, negándose a envejecer

José Adán Hernández, creador de “El Grito del Bolo" cumple 103 años junto a su inseparable violín

José Adán Hernández
Creador de “El Grito del Bolo" |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Como si hubiese encontrado la fuente de la eterna juventud, este sábado el músico nicaragüense, José Adán Hernández, celebra su 103 cumpleaños, lleno de vitalidad y ganas de seguir sacándole notas a su inseparable violín.

El instrumentista, que nació en Las Lajas, Achuapa, en 1918 y actual residente de San Nicolás en el departamento de León, inició su carrera musical a los 14 años cuando creó la pieza «El Grito del Bolo», tema devenido en clásico en la historia sonora de Nicargua.

Según contó José Adán, esta melodía sin letra invitaba a bailar a los pobladores de la comarca con tanta alegría que cuando le pidieron ponerle un nombre surgió sin pensar el Grito del Bolo, un hit en ese pequeño territorio que trascendió los límites del tiempo y el espacio hasta nuestros días.

Hernández ha llevado su música a casas de cultura de Managua, Jinotega, Granada y León, donde tras varias décadas siguen pidiendo su tema célebre y es bailado por las nuevas generaciones, junto a las polkas y zapateado que lo caracterizan.

El instrumentista autodidacta construyó su propio violín y se enamoró de él desde el primer acorde. Según relató «me hice mi primer violín de madera, rústico y desde entonces me dediqué a este instrumento más que a la guitarra… para mí fue algo sencillo lo que hice, pero a los demás les ha gustado y eso es inspiración para mí».

«Nunca estudié música, no sé leer ni escribir. Dificultades he pasado incontables porque ser campesino y pobre, es duro, pero me siento feliz» dijo.

El músico centenario, negado a envejecer comenzó a estudiar, actualmente aprende sus primeras letras en un cuaderno donde logró escribir su nombre y donde pretende grabar con grafito las cerca de cincuenta piezas que componen su repertorio, entre las cuales destacan La Rompe Caite, La Milindrosa, La Menesterosa y La Puntiadita.

Junto a su amor por la música Adán cultivaba la tierra, viviendo una vida tranquila junto a su numerosa familia.

De acuerdo con el promotor cultural, músico y compositor, Alfredo Rivera, Hernández Rocha es un ícono de la música popular nicaragüense con mucha historia que contar, inició a ser músico cuando no había radios, consolas, vitrolas, ni otros instrumentos, creó melodías memorables, dignas de recordar siempre.

Por su parte María Auxiliadora Hernández, nieta del músico, apuntó como ha acompañado a su abuelo en la música por 38 años, “soy su guía y bastón. Es un honor tener a este viejito, estar con él y escuchar su melodía, es un orgullo para toda la familia, somos cuatrocientos sesenta y ocho entre nietos, bisnietos y tataranietos y también es un orgullo para los nicaragüenses, por eso este legado no se va a terminar», aseguró.
mem/lab

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