Nicaragua

Compañera Rosario rinde conmovedor y profundo homenaje a Leonel Rugama

"Cómo no estremecernos cuando hablamos de Leonel", expresó al conmemorarse el 50 Aniversario del paso a la inmortalidad del guerrillero y poeta

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LA VOZ DEL SANDINISMO |

“El pueblo nicaragüense, representado en esos muchachos que estaban ahí por el cementerio. Leonel Rugama Rugama, que gozó de la Tierra Prometida en el mes más crudo de la siembra, sin más alternativa que la lucha, y como dice él mismo, siempre muy cerca de la muerte, pero no del final, porque el final no existe para los revolucionarios, concluye una etapa que puede ser entrega de la vida misma, y ahí inicia otra. Que siempre vamos caminando, caminando, luchando para vencer”, subrayó la compañera Rosario.

“Cómo no recordar, invocar a Leonel, los que tuvimos el privilegio de conocerlo, de verlo, viendo todo y viendo nada con sus grandes lentes”, relató la compañera Rosario refiriéndose al cristal grueso de los lentes de Leonel.

“Cuando llegaba a buscar al poeta Pablo Antonio Cuadra donde yo trabajaba, ahí en La Prensa. Se sentaba muy callado, calladito, fumando, tomando mucho café, y esperando con paciencia. Y con esos ojos que también eran miope, que también eran intensos, esos ojos, que repito, veían todo y no veían nada, digo que no miraban nada de lo que estaba ahí, porque estaban viendo todo, y estábamos en un lugar reducido y él estaba viendo todo, y viendo el deber de los nicaragüenses de luchar para vencer”, acotó.

Aquí yazgo yo, Leonel Rugama Rugama,
dos veces Rugama y apenas mayor de edad
(y esto que dicen que 20 años no es nada).
Yo que amé los circos de pueblo
con las carpas desguazadas o llenas de remiendos,
azotadas como balandros por los vientos de enero.
Hijo de una cándida maestra de escuela
y de Pastor Rugama, el carpintero,
buen vicio barrigón, oloroso
al cedro aserrado en la tarde,
a quien mi alma hecha bala pasó
refilándole una de las piernas
en la insurrección de septiembre.
Yo que me afané en buscar un rostro,
acaso el de Ella en las ventanillas
de todos los taxis y buses raudos y urbanos,
para jamás verla ni encontrarla,
si no hasta el último momento.
Cuando se agotó el parque
y halé el gatillo
la tuve cara a cara, frente a frente
y no me decidí a morir ni a rendirme
y gritando les menté a su madre.
Tiempos aquellos: morir, casi una tarea,
por eso acostumbré el paladar al café:
3 ó 300 tazas amargas en La India, en La Prensa
o en cualquier parte, en las vísperas de tu velorio.
A esa hora, la tristeza y la soledad
de quien una vez fue un joven profesor de matemática,
que anda a salto de mata,
se te suelta en poemas que son puñetazos.
A esa hora uno mismo dicta sus epitafios
y no carga luto –
tu camisola requeneta y tus zapatos tenis.

Leonel Rugama Rugama descrito por José Coronel Urtecho el grande de la literatura, de la poesía nicaragüense, dice de Leonel Rugama, hablando de su poema La Tierra es un Satélite de la Luna, lo importante que fue cuando llegó a tantos lugares.

Habla también de cómo lo vio traducido en una revista liberal católica norteamericana. Y señala que se publicó un artículo con el poema La Tierra es un Satélite de la Luna, como parte del texto:

“Yo nunca había visto un poema que no es analizado literariamente, y que es utilizado como parte del texto de un artículo que no es literario, hasta allá llegó ese poema y nos puede servir esto para evaluar lo que significó para la mente de los hombres del mundo y de los Estados Unidos en particular”, dijo la compañera Rosario retomando las palabras de Coronel Urtecho.

Continuó: “Ese es el impacto que tuvo, que va teniendo y que va a tener cada vez más la revolución de Nicaragua en el mundo y tanto más en los nicaragüenses, porque donde debe tener más impacto la revolución desde luego es en nosotros los nicaragüenses. Quien ya no se entrega a la revolución es porque está loco o petrificado en su pasado, porque es fósil. En Nicaragua o se es fósil o se es revolucionario. Palabras sabias de José Coronel Urtecho”, comentó la compañera vicepresidenta.

“Dirán que soy optimista”, dice José Coronel Urtecho. “Lo que pasa es que yo no veo ninguna otra cosa más en Nicaragua, que esta situación. Se llegó a la culminación de nuestro destino, empezar otra etapa de la Revolución y para detener eso, habría que terminar con Nicaragua. Para acabar con eso habría que terminar o acabar con Nicaragua y con el pueblo nicaragüense, cualquier forma que tome esta revolución, las más inesperadas salidas, serán y saldrán de la misma revolución”, citó.

“Leonel Rugama es entonces uno de los símbolos de las realidades más profundas de la Revolución, como Sandino o como Carlos Fonseca o como cada uno de nuestros héroes. Rugama es uno de los grandes Santos de la Revolución, uno de esos Santos de ella, posiblemente el más puro, casi el San Luis Gonzaga de la Revolución, que no es el San Luis Gonzaga de las estampitas, porque la gente tiene una idea falsa de San Luis Gonzaga, él era un Gonzaga bárbaro, como esos Gonzaga con brazos del renacimiento, tremendo, gran capitán, fuera sido uno de los comandantes de la historia si no se hubiese consagrado a ser santo”, comentó.

“Joven tremendo, Leonel Rugama, tan tremendo que se murió de tremendo. Hombres puros, netos, completos, toda su vida y su muerte dadas a la Revolución. Desde que aparece lo hace como un hombre de la Revolución. Para sus amigos mismos su herencia es su vida, y su obra, su poesía que confunde con la realidad, y eso no le sucede a todos los poetas, al contrario, los poetas generalmente son muy diferentes a su realidad”, prosiguió  refiriéndose a las palabras de José Coronel Urtecho, refiriéndose a Leonel Rugama.

“Leonel Rugama está completamente identificado con la realidad. Un hombre entregado íntegramente a la revolución”.

“Palabras brillantes, profundas, hermosísimas, vigentes de don José Coronel Urtecho, a quien siempre tenemos en el corazón, en nuestra historia, en nuestra mente, patrimonio de nuestra Nicaragua, de los nicaragüenses, orgullo de nuestro país”, comentó la vicepresidenta.

No volverá el pasado, dijo José Coronel Urtecho.

Destacó la compañera Rosario que Leonel Rugama es vigencia absoluta, el deber de cantar, el deber de caminar, el deber de luchar, el deber de ir adelante sin rendirse, sin venderse, todos sus poemas son conmovedores, estremecedores, fuertes cantos de vida, que es lucha y de esperanza.

“¡Que viva Leonel Rugama! Allá en su natal Estelí lo estamos celebrando en flor de juventud, en floración en primavera eterna, Leonel Rugama, poeta, ser humano, especial, revolucionario, símbolo permanente, vive en nuestros sueños, vive en nuestras esperanzas, y vive sobre todo como dijo Tomás de Carlos Fonseca, disparando aurora todos los días. Su poesía nos llena, nos fortalece, nos anima, sabemos que la lucha es el más alto de los cantos y sabemos que vamos adelante hechos vida, hechos esperanza y sobre todo convencidos de que es nuestro el porvenir”, finalizó.
mem

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