Nicaragua

King Pulanka, una tradición indígena que perdura

Esta celebración se realiza durante todos los fines de semana del primer mes de cada año y se remonta a tiempos ancestrales del pueblo miskito

King Pulanka
King Pulanka |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Desde este domingo comienza la tradicional fiesta misquita King Pulanka en la comunidad Lamlaya, del municipio de Bilwi. Una tradición de música, danza, gastronomía indígena originaria de ese sitio, considerado el primer puerto lacustre de la costa Caribe Norte.

Esa región está poblada por diversas comunidades originarias y entre ellas los miskitos, un grupo étnico poseedor de una rica cultura ligada a su entorno acuático y al arte a través del cual mantiene viva sus tradiciones y su historia, marcada por antiguos imperios europeos.

Se sabe que entre las manifestaciones artísticas que le sirven a la cultura miskita tradicional para expresarse está la música, empleada en los bailes que se ejecutan en la mayoría de las festividades de la región y con las que logran convertir la historia de cada danza, en un relato viviente.

El King Pulanka (Juego del Rey) forma parte de los esfuerzos que realiza el Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional en promover programas dirigidos a la rehabilitación y rescate de las diferentes expresiones culturales de los pueblos originarios de las Regiones Autónomas.

Esta celebración se realiza durante todos los fines de semana del primer mes de cada año y se remonta a tiempos ancestrales del pueblo originario Miskito.

Para el festejo los indígenas utilizan trajes elaborados con la corteza de un árbol llamado Tuno, su nombre santifico (Castilla Fallax), coronas elaborados con hojas de coco, bebida fermentada (Saman Laya) y el Luk Luk preparado con la carne de res solamente en agua sin ningún otro ingrediente y aparte se cocina la yuca los que son debutados por los visitantes.

Según los ancianos de las comunidades y algunos historiadores costeños como el Profesor Avelino Cox, esta expresión es una forma de burla a la colonización Inglesa en esta parte de Nicaragua y se cuenta que cuando venía alguna delegación de Inglaterra a la entonces llamada Moskitia, se realizaba un acto protocolario con una fiesta de bienvenida que duraban varios días.

Se seleccionan a un Rey y una Reyna los que se visten con ropas extranjeras con billetes de dólares pegados en la ropa que representan a la monarquía Miskita a Jóvenes de la comunidad que servirán como los soldados del rey y la reyna, estos se harán cargo de dirigir la comunidad por un año.

La manifestación es una danza del Rey y la Reyna con sus soldados saludando a los visitantes e invitándolos a danzar junto a ellos.

UN PUEBLO Y SU HISTORIA ANCESTRAL

Esa etnia vive en una región que fue poblada por grupos indígenas provenientes de las Antillas, por escoceses, también estuvieron los ingleses quienes trajeron a esclavos africanos y esa mezcla dio origen a los grupos que viven en la zona.

Entre esas comunidades étnicas se encuentran los sumos, los ramas, los mayagnas y los miskitos, entre otros, pero fueron estos últimos quienes se sirvieron del arte para dar a conocer parte de su historia, como la que refleja el festival King Pulanka.

Acerca de ese evento, el historiador de origen miskito Avelino Cox sostiene que el King Pulanka se ha convertido en una tradición, y aunque sus principios filosóficos son extranjeros, el pueblo lo empleaba como una forma de burlarse de los colonizadores durante la ocupación.

Los miskitos llegaron a la zona donde viven actualmente, en la costa Caribe de Honduras y Nicaragua en el siglo XVII, cuando fueron desplazados desde más al norte por otros pueblos.

Durante la llamada Conquista, los miskitos derrotaron al imperio español mediante una lucha en la que se aliaron con los ingleses, quienes crearon tras la victoria el Reino de la Mosquitia y le dieron rango de Protectorado.

Aquel gobierno estaba encabezado simbólicamente por reyes miskitos, lo que no liberó a la población indígena de las desigualdades, la explotación, los impuestos y todos los problemas inherentes a dicho tipo de régimen, que estuvo vigente entre 1839-1860.

Con el tiempo, Inglaterra perdió interés en la zona y tanto el Estado de Nicaragua como el de Honduras negociaron a través de tratados la incorporación de la Mosquitia a sus soberanías nacionales, que logró Honduras en 1860 y Nicaragua en 1905.

Fue así que se estableció legal e institucionalmente el régimen de autonomía tanto en la Región del Atlántico Norte (RAAN) como Sur (RAAS), un derecho reconocido oficialmente en 1987 en la legislación nicaragüense, para los Pueblos Indígenas y Comunidades Étnicas de la Costa Atlántica.

El principal centro indígena miskito en Nicaragua es Bilwi, donde vive una población de más de 25 mil habitantes, ciudad cabecera de la RAAN, siendo sus municipios principales Prinzapolka, Waspam y Puerto Cabezas sedes de los gobiernos locales.

Los miskitos constituyen un pueblo acuático por excelencia, una realidad que muestran las 300 comunidades ubicadas en forma estratégica junto al agua, que les provee todos los recursos para vivir.

Organismos de la región indican que esta comunidad indígena constituye la mayor población en Nicaragua, al estar conformada por 120 mil habitantes y también en Honduras, donde se calcula que el grupo está integrado por más de 30 mil pobladores.

Durante décadas, el pueblo miskito elaboró recursos de sobrevivencia que lo ayudaron a desarrollar una cultura lírica ligada al agua y al amor, así como a la tecnología y a las artes.

Crearon objetos útiles como un instrumento para computar el tiempo, un calendario solar de 13 meses, con el que -según el etnólogo Edward Conzemius- podían conocer los ciclos reproductivos de animales y plantas y el comportamiento de los vientos y las mareas.

Opiniones especializadas afirman que la música tiene un gran peso entre los miskitos, que a veces la emplean mediante parodias y juegos para escenificar un cortejo amoroso y también para acompañar el desarrollo de sucesos como el que refiere el King Pulanka.

El objetivo principal es recordar el antiguo Reino de la Mosquitia creado por los ingleses durante la colonización, en un festejo que se al comenzar enero, coincidiendo con el florecimiento del árbol «suha» que anuncia el nuevo año.

Este baile, centro de un festival anual, recuerda un hecho histórico y de acuerdo con el investigador Cox, aunque nació en la comunidad Awas Tara en 1880, con el tiempo se multiplicó y hoy se realiza en todas las comunidades y municipios de la costa Caribe.

El programa del festival tiene varios aspectos, lo presiden la reina y el rey que se escogen entre los jóvenes de figura más atractiva y para la coronación los miskitos invitan a las comunidades cercanas a pasar junto a ellos momentos de placer.

Con ese fin preparan para el banquete comidas típicas como el Luk-Luk, Guabul, Buhnia, entre otras y brindan con una bebida espirituosa especial para la ocasión, en tanto músicos comunitarios amenizan la fiesta con instrumentos típicos: guitarras caseras, rayador de coco y quijadas de caballo.

Llama la atención que el atuendo de los monarcas incluye un traje de encaje largo para la reina, en tanto al rey no deben faltarle ni los lentes ni la corbata y quien también llevará pegados en la solapa dólares de alta denominación, para mostrar su poderío.

Historiadores y etnólogos coinciden en que el tema inspirador de esta danza indígena con raíces europeas tiene un sencillo mensaje, los reinos dividen a los hombres en gobernantes y explotados y para acabar con esas injusticias es necesario pelear.

Este evento con el que la región da la bienvenida al año nuevo, constituye un espacio de intercambio cultural con el resto de los países centroamericanos, caribeños y de América Latina, muchos de los cuales tienen una historia parecida.
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King Pulanka, una tradición indígena que perdura

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