Nicaragua

Jessica Padilla Leiva: Soy una mujer comprometida con la Revolución

Así lo afirmó la nueva ministra de la Mujer de nuestro país, quien reconoció en Augusto C. Sandino y Carlos Fonseca, dos de sus referentes revolucionarios

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Jessica Padilla Leiva |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Jessica Yaoska Padilla Leiva, nombrada recientemente por el Presidente de la República, Comandante Daniel Ortega, como nueva Ministra de la Mujer en Nicaragua, a pesar de su juventud conoce muy bien la importancia de continuar consolidando los esfuerzos del Gobierno de Nicaragua para garantizar, a través de su Plan de Desarrollo Humano, la igualdad de oportunidades y el acceso a los recursos para hombres y mujeres.

Sus padres emigraron del campo a la ciudad de Managua a inicios de los años 90. Ella nació en 1991 cuando las políticas inhumanas eran impuestas al pueblo nicaragüense por parte de los gobiernos neoliberales, por lo que desde la posición que hoy ostenta espera poder contribuir a profundizar los programas que benefician a las mujeres nicaragüenses.

Esta joven sandinista, de orígenes humildes, es una de las servidoras púbicas más jóvenes del gabinete social.

“Tengo 28, soy originaria de Managua. Digamos que mi familia es parte de esa migración del campo a la ciudad, así que mis orígenes son campesinos y obreros. Mis padres son humildes, trabajadores. Mi abuela es una mujer muy trabajadora de un mercado popular de Managua. Nos ganábamos la vida de esa manera y siempre recibí una formación constante de principios de respeto, de amor al prójimo, de poder ayudarnos unos a otros, en un contexto nacional de neoliberalismo, de extrema pobreza”, explica.

El ejemplo de su padre, militante sandinista que participó de la insurrección popular contra Somoza en el campo, le ha servido de modelo en su trabajo para procurar el bienestar de los más desposeídos.

Sus padres se las ingeniaron para que pudiera estudiar la enseñanza primaria cuando el sistema educativo no era gratuito. Cada mes tenían que pagar su «cuota» para ingresar al colegio. Eran momentos de tristeza y de mucha dificultad que la marcaron y le forjaron su conciencia de clase y de lucha revolucionaria.

“Me crié en un barrio popular de Managua. En una Nicaragua con gobiernos de corte de derecha. Mi niñez fue un poco difícil por el problema para poder acceder a la educación, a la medicina en los hospitales. Nunca voy olvidar cuando un profesor nos dijo que le prestáramos un chicle y lo pegó en el techo del aula para que la lluvia no ingresara. Hoy esa misma escuela en el barrio Georgino Andrade es diferente. Es otra realidad para nuestros niños, que ahora tienen mejores escuelas y la educación es gratuita. En ese contexto me voy formando y llego a la universidad cuando el Frente Sandinista asume el poder en el 2007”, relató.

“Estudié mi secundaria en el colegio Centro Experimental México. Logré obtener una beca en la Universidad Iberoamericana de Ciencia y Tecnología (Unicit) y luego una beca, gracias a nuestro buen Gobierno en la Universidad de Chile, donde realicé mi maestría en Ciencias Políticas después de haber sacado la licenciatura de Relaciones Internacionales”, explicó.

“No solamente ese origen de clase hace que me incorpore a lucha revolucionaria dentro del Frente Sandinista. Sin lugar a dudas, tengo una gran influencia de parte de mi padre, un hombre que se organizó dentro de la guerrilla en su momento. Fue un joven que en aquella época estuvo decidido a perder su vida por una Nicaragua Libre que hoy nuestra generación está defendiendo, garantizando derechos a las familias, a los obreros y trabajadores para poder dar esa justicia social que tanto necesita este país y que sin lugar a dudas nuestro buen gobierno ha logrado construir a lo largo de este tiempo. Me veo y creo que estoy siguiendo los pasos de mi padre”, expresó.

Jessica Padilla indicó que se involucró en el FSLN desde su adolescencia, acababa de cumplir los 15 años. Estudiaba en la secundaria y desde ahí se integra a la Juventud Sandinista 19 de Julio, motivada por ese valor de solidaridad que adquirió gracias al ejemplo de sus padres.

“La Juventud Sandinista para mí ha sido una gran escuela que ha despertado conciencia, no solamente de clase, sino de la importancia de un proceso histórico en Nicaragua y en toda América Latina. A lo largo de nuestra historia las grande potencias nos han querido someter y doblegar, pero ha sido nuestra convicción y nuestros principios revolucionarios los que nos ha dado esa paz, esa alegría a nuestra gente”, destacó.

Consideró que su nombramiento, dado a conocer por la Vice Presidenta Compañera Rosario Murillo, es un reconocimiento al protagonismo alcanzado por la juventud y principalmente por las mujeres que con el Gobierno Sandinista están desarrollando todas sus capacidades.

“La mujer ha estado presente en todos los espacios y no creo que esto sea algo que nos sorprenda, porque cuando logramos hacer esta Revolución era justamente para cumplir un programa histórico donde el Comandante Carlos Fonseca habla de la emancipación de las mujeres. Nosotras podemos participar en todos los espacios, en el deporte, en los emprendimientos, como actor económico con incidencia en el crecimiento económico de nuestro país”.

Afirmó que la responsabilidad como Ministra de la Mujer la resume en una palabra: compromiso. “Compromiso con las personas que confían en nuestro proceso. Como mujer es una gran responsabilidad para poder garantizar que nuestras mujeres sigan siendo escuchadas, que sigan participando en todos esos espacios que nuestra revolución ha abierto desde que se derrocó a Somoza en 1979”.

“Soy una mujer comprometida con la Revolución, desde los 15 años me involucro en esta lucha y desde que inicié no he parado. He estado en todos los espacios donde el pueblo me ha necesitado. Estaré ahí sin importar la trinchera donde la Revolución nos ponga. Nosotros estamos llamados a seguir a este pueblo con transparencia, justicia, igualdad y tolerancia y sobre todo con ese amor que nos caracteriza a todos los revolucionarios”, resaltó.

Sobre la mujer nicaragüense valoró que es trabajadora, emprendedora, creativa, siempre dispuesta a seguir adelante por ella misma y por su familia.

Destacó que con el proceso revolucionario la mujer salió de la cocina a defender su Revolución, a defender su patria. Estamos dispuestas a seguir defendiendo la paz, aseveró.

“La mujer nicaragüense ha estado en diferentes etapas de nuestra historia con un rol activo y protagónico. Recordemos que fueron las mujeres de la Costa Caribe quienes proporcionaron ayuda a nuestro General Sandino en aquella lucha que libró contra el imperio yanqui. Entonces no es algo nuevo la participación de la mujer en los procesos de cambios del país, en defensa de la soberanía, con determinación y orgullo”, manifestó.

“Al igual que la participación de la mujer, la juventud nicaragüense ha tenido un rol protagónico a la vanguardia del desarrollo de nuestro país. Mirás a los chavalos saliendo de los barrios con deseos de superación, ves al muchacho de la universidad queriendo superarse a sí mismo, a los jóvenes tomando decisiones del contexto que hoy viven en nuestra Nicaragua y con gran determinación y compromiso de incorporarse a todas las tareas”, subrayó.

“Ves a los muchachos y muchachas que salen voluntariamente cuando hay algún desastre para poder llevar esa ayuda solidaria a las familias, también podés ver a los muchachos con gran determinación desde las aulas técnicas para poder tener una vida diferente, no esa vida que te ata a una pobreza extrema, sino con deseos de salir adelante, de crear tu propio negocio, de fomentar el crecimiento para tu familia, para el país y también para otros jóvenes. Jóvenes dando empleo a otros jóvenes”, señaló.

La nueva ministra de la Mujer instó a los jóvenes a respetar los valores de la familia nicaragüense, “tenemos que vernos como lo que somos: un país en unidad, en armonía defendiendo esa paz que tanto necesitamos para poder seguir adelante”.

Como mujer reconoce que tienen un gran compromiso con las familias, con el país y por eso desde la Estrategia para una Cultura de Dignidad, Respeto, No Violencia, Reconciliación y Paz, las mujeres deben contribuir a reforzar todos nuestros principios y valores.

Afirmó que el Ministerio de la Mujer se suma a esa estrategia porque es un esfuerzo de todo un gobierno para fomentar una cultura de paz.

“Dentro de ese proceso de diálogo, de reconciliación, las mujeres jugamos un rol protagónico, por supuesto. Recordemos que venimos de un año bastante, vamos a decirlo, violento. Los tranques expusieron a nuestras mujeres a situaciones muy difíciles. Hubo violaciones desde estos lugares, mujeres que no lograron dar a luz en un centro médico y eso te hace pensar que como mujer tenés que defender tu derecho a vivir en paz, que no podemos permitirnos que nos quiten esa paz para poder desarrollarnos porque solo en un país estable todos podemos crecer de la manera correcta”, aseguró.

“Necesitamos estar en respeto de las leyes y conocer de nuestros derechos y salir en defensa de estos derechos y sobre todo de nuestras conquistas sociales y para eso necesitas un empoderamiento no solamente de conocimiento, sino también de las herramientas con las que contamos para poder salir adelante y fortalecer el modelo gubernamental”, manifestó.

Aseguró que hoy la mujer tiene todas las facultades para poder desarrollarse, es solamente tener la voluntad de salir a la calle y apropiarse de todas esas herramientas que están a nuestro alcance.

En las paredes de su nueva oficina sobresale un retrato del General Augusto C. Sandino y dos figuras de artesanías de “Las Gordas” de San Juan de Limay.

Expresó que ve en Sandino a la Nicaragua digna que no se doblega. Enfatizó que Sandino dio un lugar preponderante a la mujer, a su esposa Blanca Stella Aráuz Pineda. También reconoció el legado y las enseñanzas del Comandante Carlos Fonseca, dos de sus referentes revolucionarios.

Jessica Padilla Leiva es una joven llena de sueños, uno de los más importantes es ver un pueblo con más derechos restituidos. Desde su posición al frente del Ministerio de la Mujer se comprometió a poner su mayor empeño para hacer realidad el programa histórico del FSLN, que tiene a la mujer entre sus prioridades fundamentales.
mem/ana

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