Nicaragua

Pedro Aráuz Palacios se entregó por entero a la causa revolucionaria sandinista

Este 17 de octubre se conmemora el 42 aniversario del paso a la inmortalidad del destacado dirigente, activista y organizador

La llama de Comandante Pedro Aráuz sigue viva a 42 años del tránsito a la inmortalidad
Pedro Aráuz Palacios se entregó por entero a la causa revolucionaria sandinista |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Este 17 de octubre se conmemora el 42 aniversario del paso a la inmortalidad de Pedro Aráuz Palacios, “Federico”,  destacado dirigente, activista y organizador de la lucha revolucionaria sandinista.

Nació en Diriomo, Granada, el 6 de septiembre de 1949. Estudió su secundaria y se bachilleró en el Instituto Nacional de Oriente en Granada. Posteriormente, ingresó a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) para estudiar la carrera de Ingeniería Civil. Durante ese tiempo se incorpora al Frente Estudiantil Revolucionario (FER), donde destacó por su valioso aporte al fortalecimiento de la organización , instaló una escuela militar con sus miembros y asumió el cargo de Secretario de Relaciones Obreras del FER, lo que le permitió desarrollar los vínculos entre el movimiento estudiantil y las organizaciones de masas.

En el año 1968 se incorporó al Frente Sandinista de Liberación Nacional y coordinó  la movilización y los contactos, de Julio Buitrago Urroz, principal responsable urbano del FSLN, en esa fecha.

Luego de la caída en combate de Julio Buitrago, Pedro Aráuz se convirtió en uno de los cuadros operativos encargados de trasladar a León a los compañeros que habían quedado aislados en Managua, producto de los combates de ese período.

A partir de esa responsabilidad se desliga del trabajo en el FER y se dedica a tiempo completo al FSLN. Junto a Juan José Quezada, Edgard Munguía y otros compañeros desarrolló un intenso trabajo para fortalecer la organización que se había debilitado con la caída de Buitrago.

Estuvo al mando de una célula integrada por Mario Benavides, Cristian Pérez, Juan José Quezada, René  Núñez, Julio Avilés y Luisa Amanda Espinoza.

Para demostrar que el FSLN seguía en pie de lucha, se les encargó a Federico y a Juan José Quezada la misión de secuestrar un avión de “LANICA”, propiedad de Somoza, que los dos  revolucionarios cumplieron de forma audaz y valiente. Desviaron la nave hacia Cuba, este fue el primer secuestro realizado por el FSLN.

La operación estaba combinada con otras dos acciones, la recuperación bancaria en León, bajo la responsabilidad de Leonel Rugama, Roger Núñez, Mauricio Hernández y Enrique Lorente, y la colocación de varias bombas en Managua que podrían Cristian Pérez y otro compañero. Ambas acciones resultaron exitosas.

A finales de 1969 viaja al exterior para buscar apoyo para la lucha revolucionaria nicaragüense. Viaja a Cuba, Francia y Suiza. Luego junto a Patricio Argüello, Eduardo Contreras, Juan José Quezada, Enrique Schmidt y otros compañeros, se dirige a Oriente Medio para recibir entrenamiento militar en los campamentos de la organización guerrillera de Palestina, AL-Fatah.

Durante 1970 el FSLN recibió duros golpes por parte de la guardia somocista, la Dirección Urbana y los cuadros más importantes son encarcelados. Ante estos acontecimientos Federico decide regresar a Nicaragua en 1971, se le asigna como Jefe del Regional de León, para organizar al FSLN.

El trabajo organizativo en Occidente permitió recuperar los vínculos con el FER, organizar  juntas comunitarias en los barrios y controlar el principal sindicato de trabajadores de León.

Paralelamente, impulsó el trabajo organizativo con los indígenas de Sutiaba, Los Arcos, Chacaraseca, y otros.

León se convirtió durante mucho tiempo en el centro operativo político y organizador del FSLN.

Creó en Occidente varias escuelas militares donde ponía en práctica las experiencias adquiridas en Oriente Medio, motivó a los militantes a ser mejores y a darse por entero a la lucha revolucionaria. Se reunía con el Comité Regional con frecuencia para dar orientaciones y discutir artículos que elaboraba la organización, muchos de estos de su autoría.

El 18 de septiembre de 1973 caen en Nandaime, Ricardo Morales, Oscar Turcios, Juan José Quezada y Jonathan González, lo que provoca que el movimiento quede sin dirigencia a nivel nacional. Los miembros de la Dirección Nacional en el exterior deciden nombrar a Federico como Responsable Nacional Provisional del FSLN, asume la tarea y se pone al frente con entrega e iniciativa.

Federico logra unir al FSLN con una serie de sectores antisomocistas, incluyendo grupos religiosos y crea los mecanismos adecuados para estrechar los vínculos con la montaña. Asigna responsabilidades para impulsar el trabajo en Matagalpa, Nueva Segovia, Ocotal, Estelí, Somoto, Carazo, Rivas, Managua y Occidente.

Durante diez meses estuvo solo en la responsabilidad de la Dirección Urbana de la organización. Le correspondió ser uno de los dirigentes que supervisó y apoyó la planificación de la acción de la toma de la casa Chema Castillo, el 27 de Diciembre de 1974.

Esta acción se denominó “Operación Juan José Quezada”. Como respuesta a este hecho el régimen somocista desató una ola represiva durante los primeros meses de 1975, que incluyó la persecución y la captura de militantes, colaboradores y correos, en la vida legal o clandestina fue constante.

Federico toma las medidas necesarias para hacer frente a la represión, realizando la promoción de cuadros políticos organizativos para fortalecer los equipos de trabajo. En esta labor demostró gran destreza al ubicar los cuadros adecuados, descubrir las habilidades de los compañeros y sustituir en el momento oportuno a los cuadros vacilantes.

En febrero de 1976 viajó a Honduras y México, donde se reúne con Daniel Ortega y Eduardo Contreras, para abordar el problema de la unidad de las tres tendencias sandinistas y coordinar el ingreso al país de los miembros de la Dirección Nacional que estaban en el exterior.

En 1977 viaja nuevamente al exterior con el fin de ampliar la proyección internacional de la revolución nicaragüense. Ante la feroz persecución en el país que venía desarrollando la guardia somocista, Federico se traslada con un grupo de compañeros a  Honduras, para entrenarlos militarmente.

El 4 de mayo de 1977 organizó emboscadas a la guardia somocista en Estelí, León, Chinandega y Managua. Además organizó ataques a los cuarteles de Ocotal, San Carlos y Masaya. Con estas acciones confirmó a nivel nacional e internacional la hegemonía sandinista.

En junio de 1975, Federico es ratificado como miembro de la Dirección Nacional en reconocimiento a su heroico y valioso  trabajo. Creó también una escuela conspirativa en las filas del FSLN, y una las primeras redes de comunicación de la organización a nivel regional.

Su aporte a la formación ideológica de los militantes se reflejó en varias de sus obras escritas, publicadas en folletos  que circulaban a lo interno de la organización revolucionaria. Para el año 1978, Federico funcionaba como primer responsable de la ciudad y el campo, era constante su presencia en diversos lugares del país, dando orientaciones a los compañeros.

El 17 de octubre de 1978 cuando se dirigía a una reunión en lugar conocido como “Los Altos”, entre Masaya y Tipitapa, un retén de la guardia somocista detiene su vehículo. Con la audacia que le caracterizaba salió del vehículo y se atrincheró en un paredón, hasta que cayó abatido por ráfagas de ametralladoras.

Con su muerte el FSLN perdió a un dirigente, activista y organizador que se entregó por entero a la causa revolucionaria para impulsar el triunfo del pueblo nicaragüense sobre la sanguinaria dictadura somocista.
mem/ana

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