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El momento perfecto para cambiar nuestra rutina alimentaria

Cualquier modificación debe hacerse de forma equilibrada

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Alimentación sana |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Luego de los días de fiesta de diciembre, en los que comer y beber se convierte en una máxima, llegamos a enero y, o bien nos hacemos la promesa de comenzar a comer sano para lograr una mejor calidad de vida o, retomamos nuestra rutina de alimentos saludables.

Si está usted en el primer caso tampoco es necesario que de golpe asuma un régimen estricto en el cambio alimentario, sino que es aconsejable hacerlo de forma equilibrada.

Basta con integrar algunos principios sencillos como los que acá le sugerimos.

Entre ellos, por ejemplo, no eliminar ningún alimento, puesto que se corre el riesgo de provocar carencias y no darle al cuerpo sus necesidades básicas. Independientemente de que la comida se haga en el trabajo o en casa, debe contener un alimento de cada familia (glúcidos, lípidos, proteínas, vitaminas y minerales) para garantizar el equilibrio.

Para ello basta con incluir en el plato carbohidratos, verduras, carne o pescado, y terminar con algo de queso o una fruta.

Los productos azucarados industriales no son indispensables para el organismo, sin embargo de vez en cuando es bueno tomar un trozo de tarta. Una onza de chocolate negro con el café es bueno para el cuerpo y el estado de humor. Con las restricciones suelen aparecer normalmente las frustraciones y las pulsiones alimenticias.

Por una cuestión de salud, pero también por placer, es importante variar al máximo el menú. En cuanto a las proteínas es aconsejable alternar entre carne, pescado y huevos. No debemos olvidar que el pescado graso debe formar parte de la dieta, y no debemos comer más de cuatro huevos a la semana.

Se puede cambiar la pasta y el arroz por quinoa o germen de trigo. Igualmente es fundamental incluir alimentos integrales que más interesantes desde un punto de vista nutritivo. Lo ideal es aprovechar los productos de temporada que aportan la diversidad necesaria para el equilibrio.

Todos los dietistas y nutricionistas están de acuerdo: el secreto de una alimentación equilibrada es poder comer de todo, pero con moderación. Los azúcares lentos, a pesar de ser indispensables para el organismo, no se deben consumir en grandes cantidades. Lo mismo ocurre con los lípidos. No se deben eliminar de la alimentación, pero con una cucharada de aceite y una cucharada de mantequilla al día, ingerimos la cantidad necesaria para el cuerpo.

Finalmente, conviene tomarse el tiempo necesario para escuchar al cuerpo durante la comida. Se trata de comer lentamente para mejorar la digestión. Además esto permite sentirse saciado más rápido y evitar tener que servirse una segunda vez.

Importante es evitar los productos industriales pues son demasiado azucarados o llevan demasiada sal y son pobres en aportes nutricionales. Si el plato preparado en un supermercado es una tentación a la hora de comer en la oficina, lo mejor es decantarse por las sobras de la comida del día anterior o preparar en casa el plato del día, como puede ser una ensalada sana.
mem/ybb

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