Nicaragua

Daniel y Rosario presidieron emotiva clausura del Congreso de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua

La juventud nicaragüense es leal a la Patria y a la Revolución, enfatizó Daniel

CCC _ JAIRO CAJINA _24
El Presidente de la República, Comandante Daniel Ortega, y la Vicepresidenta, Compañera Rosario Murillo |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

El Presidente de la República, Comandante Daniel Ortega, destacó este lunes la importancia de la juventud nicaragüense en el pasado, presente y futuro de la nación, durante el acto de clausura del XVI Congreso de la Unión Nacional de Estudiantes.

Daniel elogió, en acto presidido también por la compañera Rosario Murillo, Vice Presidenta de Nicaragua, a todos los jóvenes que se esfuerzan junto a sus familias y que con gran capacidad, vocación y espíritu de servicio se entregan por el desarrollo de Nicaragua.

Tienen un alto grado de conciencia, una conciencia social, solidaria, patriótica. Los estudiantes son leales a la Patria, a la Revolución, a los pobres, a los campesinos. Trabajan para continuar esta lucha para erradicar la pobreza, manifestó en el Centro de Convenciones Olof Palme.

“Aquí está la juventud, la juventud que con el esfuerzo de las familias, en ocasiones con el esfuerzo de la madre, que es padre y madre a la vez y con sus capacidades, con su inteligencia, con su vocación, con su espíritu de servicio, luego de hacer un largo recorrido nada fácil, aprobar la primaria, después la secundaria, viene el gran reto: la universidad”, dijo el mandatario nicaragüense.

“La Universidad Nacional, donde para poder incorporarse hay que pasar la prueba de fuego. Y eso lo que demuestra es ese espíritu de superación que tienen las familias trabajadoras, las familias humildes, familias pobres, de la ciudad y del campo; familias incluso en extrema pobreza, que con gran sacrificio logran llevar a los niños, a las niñas, a la primaria; y finalmente logran bachillerarlas y luego dar el salto a la universidad”, destacó.

Daniel señaló que es la “Universidad del pueblo, la universidad de los pobres, la universidad de los hijos de los campesinos, la universidad de los hijos de los trabajadores y con un alto grado de conciencia, explicable ese grado de conciencia social, ese alto grado de conciencia solidaria, ese alto grado de conciencia patriótica, ese alto grado de conciencia que hace de los estudiantes de la UNEN, jóvenes leales a la patria, leales a la revolución, leales a los pobres, leales a los campesinos, a los trabajadores”.

Indicó que en ese ejemplo “ahí está comprometida la lealtad, luchar por ellos y con ellos para que continuemos esta lucha para ir erradicando la pobreza y la extrema pobreza”.

En Nicaragua está presente Chávez

Durante su alocución, también resaltó el apoyo que siempre brindó a Nicaragua el eterno Comandante Hugo Rafael Chávez Frías. No me canso de repetir que en este proceso, en esta nueva etapa de la Revolución, ha estado presente la Revolución Bolivariana, la espada de Bolívar, a través de la espada de Chávez. Y después del tránsito a la inmortalidad de Chávez, nuestro hermano Nicolás Maduro mantiene firme ese compromiso con el pueblo nicaragüense.

Rememoró cómo el Frente Sandinista de Liberación Nacional recibió en el 2007 un país inestable. Los gobiernos neoliberales habían privatizado la energía. Los gobiernos no habían puesto normas ni reglas claras a las empresas. Existía mucha corrupción y nunca hicieron inversiones en energía y existía una crisis energética nacional. Incluso, dos años antes de nuestra victoria en 2006, Nicaragua entera estaba colapsada, porque un país sin energía no puede caminar.

En ese punto, relató la decisión del hermano Chávez, quien decidió traer hacia Nicaragua unas plantas coreanas de energía que estaban en Cuba. “Esas plantas salvaron a Nicaragua”, espetó.

Sobre aquellos momentos grises, enfatizó en que el neoliberalismo tuvo todo el apoyo de los yanquis, de la comunidad europea. Privatizaron la educación, la salud, los servicios básicos. Privatizaron las grandes empresas telefónicas y les arrebataron a los campesinos sus tierras y a los trabajadores sus puestos.

“Esa fue la política: privatizar, privatizar la educación, privatizar la salud, privatizar los servicios básicos del estado nicaragüense, eso fue lo que hicieron”, añadió.

“Privatizar las grandes empresas telefónicas que son una fuente de ingresos, de recursos para cualquier país, ya lo quisiéramos tener los nicaragüenses, pero las privatizaron en medio de negociados, de grandes comisiones, las telefónicas significan ingresos multimillonarios, nosotros decíamos, no privaticen, eran los años 90, desde la oposición decíamos no privaticen y ellos insistían en privatizar”, señaló.

“Les decíamos, pero es que dense cuenta de que las telefónicas son y van a ser más adelante, una enorme fuente de recursos para el país y no, decidieron privatizar y se lanzaron a arrebatarle las propiedades a los campesinos que habían sido beneficiados por la Reforma Agraria y se lanzaron a desalojar a los trabajadores que habían recibido empresas del estado”, lamentó.

Ante todo aquel desorden social en los primeros años de la última década del siglo XX, rememoró: Salimos a negociar ante todo ese desorden, pues se despedía a miles de nicaragüenses solo porque eran, o sospechaban que eran, sandinistas. No se nos ocurrió ir a un conflicto armado.

Protestábamos, pero sin crímenes y a pesar de ello no titubearon en lanzar al Ejército a que disparara contra los trabajadores y murieron muchas personas defendiendo sus centros. Humberto Ortega era el jefe del Ejército, ya que con la salida del gobierno simplemente decidió pasarse al bando de los que habían ganado las elecciones y decidió cruzar de bando. No se nos puede olvidar, afirmó.

“Eso explica por qué lanzó al Ejército, un Ejército que no estaba, ni está para eso. Lo utilizó. No se nos puede olvidar, no se nos puede olvidar cómo los oligarcas, los imperialistas cuando enfrentan situaciones de protestas, de parte del pueblo, no dudan en establecer estados de sitios, leyes marciales y sacar al Ejército para reprimir al pueblo”, prosiguió.

“Lo seguimos viendo en estos tiempos, en diferentes lugares que sigue aconteciendo”, comentó.

“Cuando empezó la protesta –porque: sí, fuimos a protestar, hicimos protestas–, ¿protestas para qué?, para que se negociara y se le diera participación en la privatización a los trabajadores. Ese fue nuestro planteamiento porque estábamos ante una realidad: el gobierno había decidido privatizar”, añadió y rafirmó que “a nosotros no se nos ocurría lanzarnos en una nueva insurrección para derrocar al gobierno, porque fácil era derrocarlo, para nosotros hubiera sido fácil derrocar al gobierno de la señora Chamorro, al gobierno del Dr. Alemán o al gobierno de ingeniero Bolaños, era fácil, era sencillo, pero no se nos ocurría”.

Explicó que nunca se les ocurrió derrocar al gobierno. “Yo siempre repito, cómo, cuando estábamos en aquellas negociaciones en medio de las protestas en el año 1990, a inicios del 90 cuando empezaban ellos con su plan de privatización, de arrebatarle al pueblo, a los pobres, las conquistas revolucionarias, cuando despedían miles de trabajadores de la educación, miles de trabajadores de la salud, cuando despedían a los trabajadores de las aduanas, a los trabajadores del estado, simplemente porque eran sandinistas o porque sospechaban que eran sandinistas”.

“No se nos ocurría a nosotros derrocar al gobierno. Sí protestábamos y frente a las protestas que hicimos –que hacíamos entonces–, que no tienen nada que ver con los crímenes que ellos cometieron en este intento de golpe”, destacó.

Los oligarcas cuando enfrentan protestas no dudan en sacar las armas para repeler al pueblo. Aquella vez cuando estábamos negociando –relató el Comandante Daniel-, un día Violeta Chamorro quiso darnos la presidencia y la decisión fue negativa, pues retornaríamos al poder únicamente con el apoyo y el voto del pueblo.

Señaló, además, la importancia de nunca darse por vencido. Luego llegaron tres elecciones sin victorias, y muchos decían que estábamos ponchados (aludiendo al bésibol), pero no creímos en el ponche. En la cuarta (elección) el pueblo decidió que el Frente Sandinista regresara al gobierno. Los estudiantes siempre acompañaron esa lucha.

En otro momento de su discurso, Daniel destacó el crecimiento económico y la seguridad ciudadana que tenía Nicaragua antes del fallido intento de golpe de Estado, a pesar de ser una economía pequeña, en condiciones siempre muy precarias, pero sabiendo potenciar la solidaridad de los pueblos y nuestras propias capacidades.

De igual manera, indicó que cuando los golpistas notaron que no podían detener este proceso humanista, se lanzaron armados para intentar derrocar al pueblo, que es el gobierno y es el presidente de este país. Se juntaron los oligarcas y los vendepatrias y algunos jerarcas de la iglesia, que después de que los invitamos a ser mediadores pasaron a ser parte activa de la fuerza golpista. Alentaron crímenes, apoyaron los tranques. Estos que hablan en nombre de Cristo no conocen la palabra perdón. No tienen nada de cristianos y actúan con mentalidad terrorista, criminal. Se sumaron al golpe terrorista, no les dolió la muerte de los hermanos nicaragüenses, la tortura. Nunca han dicho una palabra condenando esos hechos criminales.

No obstante, el Presidente de la República aseveró que aún en las mayores dificultades nunca debemos renunciar a superar los desafíos y darles respuesta a las familias, a los estudiantes, al pueblo.

El presidente Daniel Ortega saludó, también, a los embajadores de los países hermanos invitados a la clausura del Congreso de la UNEN.

“Queridos embajadores, José Percy Paredes, del Estado Plurinacional de Bolivia, la tierra de Evo; querido embajador Juan Carlos Hernández Padrón, de la hermana República de Cuba, la Cuba heroica de Fidel, de Raúl, de Martí, de ese pueblo valiente y solidario”, expresó.

“Querido hermano embajador Carlos Antonio Ascensio Jirón, de la hermana República de El Salvador, pueblo valiente, pueblo luchador, el pueblo de Farabundo Martí, que luchó con Sandino, el pueblo del Comandante Salvador Sánchez Cerén, presidente de la hermana República de El Salvador”, dijo.

“Querido embajador Saeid Zare, de la República Islámica de Irán, pueblo valiente, pueblo trabajador, pueblo con una cultura que se expande más allá de sus fronteras, pueblo con una gran cultura; pueblo de paz, que ahora está defendiendo como nadie la paz frente a los acuerdos que se habían tomado con la Unión Europea, con los Estados Unidos, para ir reduciendo el armamento atómico en el planeta y que ahora los Estados Unidos los desconocen, pero la Unión Europea los sigue defendiendo. ¡Adelante queridos hermanos!”, enfatizó.

“Querido hermano embajador Muhammad Amro, del Estado Palestino, y Yasser Arafat, recordamos a Arafat visitando Nicaragua y nosotros encontrándonos con él en aquellas tierras también siempre luchando por la causa del pueblo Palestino. Algún día, algún día llegará la paz a esa región, algún día”, sentenció el gobernante nicaragüense.

“Querido hermano Sueilima Tieb, de la República Árabe Saharauí Democrática, otro pueblo que batalla ahí por su independencia, por su autodeterminación, por su soberanía”, expresó.

“Querido embajador José Javier Arrúe de Pablo, de la República Bolivariana de Venezuela, la tierra de Bolívar, la tierra de Chávez; aquí está Chávez, embajador, aquí está Chávez”, resaltó.

“Y cuando digo aquí está Chávez no estoy usando una figura, no estoy usando una figura, sino que estoy hablando de una realidad, en Nicaragua está presente Chávez todos los días”, explicó.

“Queridos compañeros, queridos muchachos, muchachas de la Unión Nacional de Estudiantes. Sí aquí tengo las conclusiones que leyeron y nos las vamos a llevar para buscar respuestas, aún frente a los mayores desafíos, aún en las mayores dificultades, nunca debemos renunciar, nunca debemos renunciar a superar los desafíos, a superar las dificultades y darle respuesta al pueblo, darle respuesta a la familia, darles respuesta a los estudiantes”, animó el comandante.

“Y saludarlos a todos ustedes, y a través de todos ustedes a todos los estudiantes, de la universidad, de la universidad que acoge a los hijos de los pobres. Y hacerle llegar un saludo a todas sus familias que son parte de ese esfuerzo extraordinario bendito que les ha permitido llegar a las puertas de la universidad, a las aulas de la universidad y luego alcanzar un título para después servirle a las familias, servirle a la comunidad, servirle al pueblo”, agregó.

“Y en este día rendirle homenaje como bien se los merecen los héroes y mártires estudiantes que han dado la vida por las causas justas, los estudiantes de nuestras universidades que en diferentes circunstancias, luchando por una Nicaragua mejor, por una Nicaragua en paz, por una Nicaragua con justicia, han entregado su vida, sin pedir a cambio, nada, y ellos como decía Leonel Rugama, no dijeron que morían por la patria, no dijeron que morían por el pueblo, no dijeron que morían por la dignidad de Nicaragua, sino que murieron”, sentenció.

El presidente concluyó sus palabras diciendo: “¡Qué Vivan nuestros héroes y Mártires! ¡Qué Viva la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua! ¡Qué Viva Darío! ¡Que Viva Sandino! Sandino Vive, la lucha Sigue, Patria Libre o Morir!”, y una gran ovación de aplausos acompañó las palabras finales de Daniel.

abc/jos

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