Nicaragua

La grandeza de Justo Santos

Una de sus más populares composiciones es la Mora Limpia, actualmente una de las más representativas de las festividades de Santo Domingo

Compositor rivense Justo Santos
Compositor rivense Justo Santos |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

El venidero día 19 se cumplirán 97 años del natalicio del compositor rivense Justo Santos, un hombre de origen humilde que supo alcanzar la grandeza.

Justo Santos nació en el barrio rural El Rosario, ubicado en la entrada de la ciudad de Rivas. Fue el cuarto de seis hermanos y aprendió por su propio empeño a tocar la guitarra.

La familia se trasladó de Rivas a Managua en 1930, cuando Justo tenía nueve años. Era un niño en edad escolar sin escuela. En Managua, hizo sus primeros “toques”, integró un trío con el señor Ignacio Díaz y su padre, don Eduardo. Los tres salían a las calles a ofrecer su talento para ganarse la vida.

En Managua Justo Santos aprendió a tocar el violín y mandolina. En la década de los años 40 formó el trío Los Criollos. En 1945 formó otro trío, Los Pinoleros con el cual se presentó en emisoras y realizó giras de trabajo en el país y en El Salvador. Con Los Pinoleros grabó varias canciones de Víctor M. Leiva en la Grabadora Nacional y fueron reproducidas en discos de 78 RPM.

Viviendo en la capital Justo Santos se hizo tradicionalista en las fiestas de Santo Domingo de Guzmán.

La faena de los tradicionalistas macheteros iba acompañada por aguardiente como parte del ambiente fiestero, descansaban de la faena en la hacienda La Mora, que también la limpiaban de monte con los machetes. En ese sitio los macheteros tenían como costumbre gritar: ¡La morita y la Mora limpia! Uno de ellos era Justo Santos, y por eso se cree que bautizó con el nombre Mora Limpia a una de sus más populares composiciones.

La pieza, dedicada a las festividades de Managua, fue asumida con cariño por el pueblo y hoy es la más representativa de las festividades de Santo Domingo.

Para 1958, con 37 años casi cumplidos, Justo Santos gozaba de mucha simpatía y popularidad en Managua, se presentaba en las emisoras de la época y en la televisión en vivo. Una noche después de presentarse con el trío Xolotlán, los integrantes se dirigieron al Mercado Central a comprar comida. Justo se encontró con un celador borracho que le atinó dos balazos y ocurrió la tragedia. Aunque recibió socorro rápido, falleció en el Hospital General el 7 de julio de 1958. Su partida conmovió a todos los músicos y a la población de Managua.

Por mucho tiempo su tumba no se ubicaba en el Cementerio General, sin embargo, la Alcaldía de Managua decidió en 2003 llevar a cabo el proyecto Rescate de la memoria histórica de Managua y fue localizada.

La Alcaldía decidió construir, con orientación del director del Patrimonio Histórico, un monumento digno de Justo Santos: una columna truncada de mármol, que simboliza la breve existencia de este joven artista. En el 60 aniversario de su paso a la inmortalidad el Ministerio de Educación propone dedicarle el Desfile Patrio.

ale/tgp

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