Nicaragua

La reeducación penitenciaria es una oportunidad para las privadas de libertad

Encuentran en estos centros una manera útil de emplear el tiempo de condena

CONCENTRADO PENITENCIARIO
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LA VOZ DEL SANDINISMO |

Las internas del Establecimiento Penitenciario Integral de Mujeres del municipio de Tipitapa, han encontrado en el tiempo de condena una oportunidad para la superación.

Con edades comprendidas entre los 24 a 60 años de edad, aprovechan el tiempo de reclusión aprendiendo varios oficios gracias al proceso reeducativo que lleva a cabo el Sistema Penitenciario.

Las internas laboran en la confección de bisuterías, bolsos, muñecas, pequeños recipientes para guardar joyas, adornos, entre otros.

En el sector de producción elaboran artesanalmente piñatas que son comercializadas en el propio penal por oficiales del Sistema Penitenciario.

Al fondo del salón están ubicadas las internas que aprenden sobre corte y costura. Ellas elaboran con máquinas industriales los uniformes para todos los internos del Sistema Penitenciario Nacional.

Están divididas en equipos de trabajo, unas cortan las piezas de tela y otras arman cada prenda.

La jefa de producción de la institución penal, Primer Alguacil Nery Raudez, dijo que lo aprendido en las instalaciones ayudará mucho a las internas cuando cumplan sus penas y se reintegren a la sociedad civil, pues ya van preparadas en varios oficios.

Rememoró que muchas mujeres se han superado educativamente y hay casos de internas que han cursado estudios universitarios con apoyo de algunos centros de educación superior que llevan el aprendizaje al establecimiento penitenciario.

Dijo que la incorporación de las internas a esas labores productivas está en dependencia del tipo de condenas que les han aplicado los judiciales.

Maritza López Sequeira, de Matagalpa quien lleva siete años en prisión debido a un delito por droga y que labora en la sección de panadería, dijo que cuando llegó a ese lugar no sabía ni leer ni escribir.

En el año que acaba de finalizar se llevó a cabo la promoción donde salió del V año de bachillerato y afirmó que continuará estudiando en la universidad.

A Mildred Velásquez, de Managua, le quedan seis meses para concluir su sentencia y dice sentirse feliz porque ha aprendido panadería, a elaborar piñatas y bisuterías. Hay diversos cursos que nos garantiza el gobierno para aprender un oficio y tratar de reinsertarnos a la sociedad.

Precisó que todo lo que ha aprendido en tres años se lo va a enseñar a sus hijos una vez que termine su condena.

ale/ybb

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